América Latina crecerá este año 4,5%, asegura Banco de Pagos Internacionales (BPI)

La entidad asegura que la tasa de inflación será de 6,3% y que deberá hacer frente a la desaceleración de Estados Unidos.

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junio 30 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-06-30

En su 78° informe anual, en el que analiza la situación de la economía global desde el primero de abril del 2007 hasta el 31 de marzo pasado, el BPI dijo que Brasil crecerá este año un 4,8 por ciento con un aumento de los precios del 6,4 por ciento.

Al mismo tiempo, el crecimiento económico de México será en el 2008 del 2,6 por ciento, con una tasa de inflación del 4,1 por ciento, según los pronósticos del BPI.

"Los últimos aumentos han situado la inflación por encima de los objetivos previstos para 2008", consideró la institución financiera internacional.

Ello se debe, sobre todo, a la subida de los precios de las materias primas por el crecimiento de la demanda, que no ha sido acomodada por incrementos de oferta.

El BPI añade que actualmente el ciclo económico de las economías emergentes parece estar menos ligado al de E.U. que hace unos años, por ejemplo en el 2001 cuando estalló la burbuja tecnológica.

"La experiencia de la ralentización estadounidense en 2001 sugiere que los riesgos bajistas para el crecimiento de las economías emergentes podrían ser sustanciales", dijo el BPI. Sin embargo, "la presente desaceleración parece asociarse, de momento, a un descenso mucho menor del crecimiento en las emergentes", concluyó.

El BPI considera que las previsiones de crecimiento para las economías emergentes en el 2008 se mantienen firmes pero podrían tambalearse si se debilitan sus exportaciones por la ralentización económica de E.U., se restringe su capacidad para impulsar la demanda interna y si se produce una reversión de los flujos de capital.

Las economías emergentes con elevados déficit por cuenta corriente y una alta proporción de deuda externa a corto plazo podrían toparse con dificultades para conseguir financiación externa si se endurecen aún más las condiciones para conceder créditos a nivel internacional.

Además, una ralentización de las economías industriales avanzadas también provocaría un descenso de las remesas de los trabajadores en países de América Central y México, y podría aumentar así sus necesidades de financiación exterior con respecto a los últimos años cuando las circunstancias eran holgadas.

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