"América Latina está bien preparada para enfrentar crisis de E.U.", asegura presidente del BID

El colombiano Luis Alberto Moreno dice que "las cifras del año pasado fueron en general muy buenas y ese impulso continúa, a pesar de que hay más nubes de tormenta que antes".

POR:
marzo 31 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-03-31

Moreno, en general, da un parte de tranquilidad y habló con PORTAFOLIO en medio de los preparativos finales para la Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuya instalación formal será el lunes 7 de abril. El próximo viernes comienzan en Miami las actividades académicas que preceden a la reunión central.

PORTAFOLIO: La Asamblea del BID es la primera reunión hemisférica después de que se agudizó la crisis en Estados Unidos...

Luis Alberto Moreno: Así es. Creo que el hecho de tener bajo el mismo techo a los ministros de hacienda de América Latina y el Caribe y a un buen número de banqueros centrales, va a ser una buena oportunidad para mostrar que la región está bien preparada para enfrentar la situación.

¿Cree que los efectos van a ser mínimos?

Eso depende, por supuesto, de la profundidad de la crisis. Es obvio que si el clima actual se deteriora mucho más, ningún país se escapará de los efectos negativos. Pero según lo que se ve hasta ahora, hay posibilidades grandes de que en el segundo semestre haya una recuperación y que el contagio a otras economías diferentes a la de Estados Unidos sea limitado. Dicho eso, la expectativa es que el crecimiento, tanto de la economía latinoamericana como de la mundial, sea un poco más bajo que en el 2007, pero por encima del promedio de las últimas dos décadas.

¿Algunos países deberían estar más preocupados que otros?

Evidentemente. Tanto los que concentran un alto porcentaje de sus ventas a Norteamérica, como los que reciben ingresos de turismo y remesas de esa zona están mirando lo que pueda pasar. En cambio los que exportan bienes a otras zonas del mundo y que se benefician de las altas cotizaciones de la soya, el cobre o el petróleo, para citar tres ejemplos, pues están más tranquilos.

¿Por qué?

Para nadie es un misterio que las altas tasas de crecimiento de China e India han cambiado los paradigmas que existían sobre la economía mundial. Es cierto que esas naciones tienen un ingreso por habitante que está muy por debajo del promedio latinoamericano, pero cuando se trata de una tercera parte de la gente del planeta, el efecto es inmediato. Por eso los precios de los combustibles, de los alimentos y de ciertos minerales van a seguir elevados a menos que, como ya lo dije, la crisis actual resulte mucho más profunda.

¿Qué papel juega el BID en todo esto?

Tenemos una entidad lista para responder, si ese llegara a ser el caso. A lo largo de los últimos años trabajamos muy duro para acercarnos más a los países y a su sector privado y para ser más ágiles en nuestros procedimientos. Creo que esos propósitos los logramos. De hecho, el año pasado aprobamos préstamos y garantías por más de 9.000 millones de dólares, más de un 40 por ciento por encima de lo colocado en el 2006. También contamos con una capacidad de asesoría del más alto nivel, única en la región, y en un gran número de temas.

América Latina no puede dar marcha atrás

Bajo el supuesto de que el chaparrón actual no produzca grandes estragos ¿Qué espera de América Latina?

Que no dé marcha atrás. La Cepal dice que gracias a las buenas tasas de crecimiento que vienen desde el 2003, a finales del año pasado había 31 millones de pobres menos en América Latina en comparación con el 2002. Sin embargo, todavía hay 190 millones de personas por debajo de la línea de pobreza y 71 millones de ese total se encuentran en la indigencia. De manera que hay todavía mucho camino por recorrer y que es necesario aplicar ese refrán paisa que dice que 'para atrás, ni para coger impulso'.

¿Se puede seguir avanzando?

Claro que sí. Ejemplos como los de Chile o Brasil muestran que es posible tener éxito en ese frente e incluso mejorar en materia de equidad, pues no hay que olvidar que la nuestra es una región de grandes desigualdades. Pero sin entrar en casos específicos, los países en general tienen en marcha programas más efectivos y sus economías son más fuertes que en el pasado. El desafío es tener el aguante para invertir en programas de largo plazo, como es el caso de la educación en donde los resultados se ven a los 10 o 15 años. Pero no hay mejor negocio para un país que ese.

¿Qué otros temas le preocupan?

Aumentar el esfuerzo en infraestructura que sigue siendo muy bajo comparado con el de otras zonas del mundo. Incluso el rápido crecimiento de estos últimos tiempos volvió a desnudar cuellos de botella que parecían superados. En este tema, por contradictorio que parezca, el desafío no solo es de recursos, pues entidades como el BID tienen capacidad de préstamo y el sector privado también está interesado. Acá lo clave es la capacidad de gestión para que las obras se hagan dentro de los cronogramas y los presupuestos fijados. Y en otro campo, también hay que invertir más en investigación y desarrollo porque seguimos quedados.

El año pasado, el BID insistió mucho en los biocombustibles...

Y lo seguimos haciendo. Es que muchos países de la región tienen cómo beneficiarse de la demanda mundial por energéticos, porque hay cómo ampliar la frontera agrícola y desarrollar proyectos agroindustriales viables. Por eso, desarrollamos una buena capacidad de asesoría, porque unas propuestas funcionan y otras no.

Economía de mercado sigue vigente en la región

¿Cómo ve el tema de la llamada polarización ideológica en la región?

Creo que los habitantes de cada país deben tener libertad para elegir a los gobernantes que quieran dentro de un adecuado funcionamiento de la democracia y veo que eso está pasando. Por otro lado, el sistema de economía de mercado sigue vigente en la región, como también el crecimiento del comercio internacional, de la inversión extranjera y del turismo intrarregional. Eso puede ser menos espectacular que ciertas declaraciones, pero es lo que está pasando.

¿Qué imagen tiene de Colombia desde Washington?

Muy buena. Para comenzar, el crecimiento del 2007 fue espectacular y muestra que tanto la confianza de los consumidores como del sector privado continúa. De hecho, cada vez que viajo allá y hablo ya sea con empresarios o con el taxista de turno, registro que el progreso es de carne y hueso. Las altísimas cifras de inversión extranjera que está teniendo Colombia comprueban que el país es un sitio muy atractivo para hacer negocios y que cualquier compañía que se precie de tener una estrategia global tiene que estar presente. Esa situación, de paso, nos va a volver más competitivos y va a permitir que un número cada vez más grande de profesionales colombianos vayan a otros sitios a aprender y a aportar, porque nuestra fama de buenos trabajadores está bien ganada.

¿Y el TLC con Estados Unidos?

Colombia ha hecho un gran esfuerzo para acomodar los cambios que se le pidieron y para responder a preocupaciones puntuales sobre diversos temas. Uno esperaría que esa actitud permita que se superen las inquietudes que pudieron surgir y que el Tratado sea votado pronto por el Congreso estadounidense, entendiendo las realidades políticas actuales.

La de Miami es ya su tercera Asamblea como Presidente del BID en un periodo de cinco años. ¿Qué piensa hacer en el futuro?

(Risas). Pues ojalá más de lo mismo, si los países dueños del Banco quieren que yo siga al frente cuando termine el periodo para el cual me nombraron. A corto plazo, mi prioridad es la de completar la cadena de reformas que iniciamos para que podamos ser más efectivos. El próximo año vamos a celebrar nuestro aniversario número 50 en la Asamblea que tendrá lugar en Medellín y esa va a ser una buena oportunidad para hablar de lo hecho por el BID y de los retos que tiene por delante.

¿Entonces, no piensa volver a Colombia?

Todas las veces que pueda. Pero, sobre todo, de visita.

Siga bajando para encontrar más contenido