Antioxidantes y radicales libres luchan a muerte

Los radicales libres son átomos o moléculas que tienen un electrón no apareado, razón por la cual tienen la capacidad de juntarse con otro. Estos recorren todo el cuerpo buscando un electrón que los estabilice, lo que generalmente logran con moléculas estables del organismo; cuando esto sucede, estas también pasan a ser radicales libres, cuya vida es muy corta. Este proceso genera una reacción en cadena que desgasta las células hasta acabarlas.

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febrero 28 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-02-28

Vale aclarar que los radicales libres no son del todo malos, de hecho el cuerpo los fabrica en cantidades moderadas para defender al organismo de agentes externos, principalmente virus y bacterias. Estos son neutralizados por el mismo organismo para que no sean perjudiciales. El cuerpo lucha permanentemente contra estos elementos, el problema está en que el exceso de ellos, y por muchos años, puede desbordar la capacidad del cuerpo para bloquearlos, máxime si éstos aumentan su cantidad por factores externos, como el humo del cigarrillo, los aceites vegetales hidrogenados y el consumo de grasas animales, entre otros. También se cuentan algunos factores internos, como los esfuerzos físicos, que generan el llamado ‘estrés oxidativo’, una fatiga crónica o una alteración metabólica. Se cree que el proceso de neutralización de radicales libres acelera el proceso de envejecimiento y de degeneración de las células, por lo cual es necesario el consumo de antioxidantes que disminuyan su presencia en el cuerpo. De ellos hay gran cantidad. Los antioxidantes son componentes naturales presentes en frutas, hortalizas y cereales. Capturan radicales libres, o moléculas potencialmente dañinas producidas por el organismo al descomponer y asimilar los alimentos y sustancias que recibe del exterior. ¿En dónde se encuentran los antioxidantes? Las sustancias que poseen mejores propiedades antioxidantes son los polifenoles, presentes en las manzanas, las cebollas y bebidas como té y vino. También se encuentran en los flavonoides o pigmentos naturales que protegen el organismo del daño producido por agentes oxidantes como los rayos ultravioleta, la polución del aire y las sustancias químicas presentes en algunos alimentos. El organismo humano no puede producir estas sustancias por lo que las debe adquirir de los alimentos mencionados. Por su parte, los carotenoides son pigmentos que oscilan entre el amarillo (en el caso del beta caroteno) y el rojo (licopeno). Se encuentran en hojas, tallos, flores y frutos como el tomate, el pimentón, la fresa, la espinaca y la acelga. Y en menor proporción en raíces como la zanahoria. Su uso médico está dirigido a la producción de vitamina A. Ellos son culpables De los radicales libres comenzó a hablarse hace unos 50 años. Diferentes estudios han relacionado estas moléculas con las enfermedades degenerativas, entre ellas el cáncer, las afecciones cardiovasculares y la artritis. También han sido asociados al envejecimiento, ya que las células se oxidan durante cualquier proceso lógico de activación vital. En forma de medicamento Una pomada que estimula la aparición de radicales libres, desarrollada por científicos brasileños de la Universidad de Sao Paulo, promete acabar con células tumorales de la piel con una eficacia del 95 por ciento, según han demostrado hasta ahora los diferentes ensayos realizados. El tratamiento consiste en aplicar la crema, hecha con nanomateriales, en la zona afectada, por la cual se pasa posteriormente una luz ultravioleta que hace que el fármaco se active y provoque una serie de reacciones químicas. Estas reacciones crean radicales libres que son los encargados de matar las células cancerígenas haciendo que el tumor desaparezca en cuestión de entre 7 y 21 días, según aseguró el coordinador de la investigación, Antonio Claudio Tedesco. Los descubridores de la pomada advierten que solo sirve para destruir tumores en estado inicial e intermedio de formación, pero no elimina los melanomas, que son el tipo de cáncer de piel maligno en estado avanzado más característico. De acuerdo con otro estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, investigadores descubrieron, en experimentos con ratones, que inyectar altas dosis de vitamina C sirve para reducir el peso y el ritmo de crecimiento de los tumores en varios tipos de cáncer. Según la investigación, la vitamina C desempeña un papel crítico en la salud y una deficiencia prolongada de ella conduce al escorbuto y eventualmente a la muerte. Entre otras cosas, la vitamina C actúa como un antioxidante que protege a las células de los radicales libres. '' Las reacciones químicas de los radicales libres están siendo aprovechadas por la industria médica para la prevención de algunas enfermedades”. WILABR

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