Sin apremios

Tal como es obligación en esta época del año, el Gobierno radicó el viernes pasado en el Congreso el proyecto de ley de presupuesto para el 2008. A pesar de que en Colombia el tema tiene un tratamiento secundario, no hay duda de que esta es, en el campo económico, la iniciativa más importante de la legislatura.

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julio 31 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-07-31

Un primer vistazo a las cifras globales que acompañan la propuesta indica que el país está pasando por un momento de cierta bonanza fiscal. No hay cuellos de botella protuberantes, lo cual permite más holgura que en el pasado. Así, para el año entrante se esperan ingresos corrientes (básicamente tributos) superiores en un 12 por ciento a los recaudos planeados en 2007. Los impuestos aportarán en el 2008, 66,2 billones de pesos, de los cuales los correspondientes a la actividad doméstica serán de 50,9 billones de pesos (13,3 por ciento del PIB), al paso que los gravámenes al comercio exterior superarán los 15 billones de pesos (3,9 por ciento del PIB). Con este crecimiento de ingresos y un manejo prudente de la deuda, consistente en mayores colocaciones de TES en el mercado interno, el Gobierno aspira a financiar un presupuesto de 125,7 billones de pesos el próximo año, con un déficit del sector público consolidado equivalente a 1,4 por ciento del PIB. Sin embargo, el Gobierno Central tendrá -tal como ha venido ocurriendo desde hace tiempo- un déficit mucho mayor: 3,3 por ciento del PIB. De nuevo son las entidades descentralizadas las que sacan la cara por las finanzas públicas del país. El rasgo más protuberante del nuevo presupuesto son los incrementos inmensos para el financiamiento de gastos asociados a la defensa y a la seguridad del Estado. Algunos indicadores ayudan a ilustrar la afirmación anterior. El 81,2 por ciento de los cargos que se atienden por el Presupuesto General de la Nación son de servidores de las diversas fuerzas; el 58,4 por ciento del total de los sueldos que se pagan tiene como destino la remuneración de este personal; el 16,7 por ciento del total de la inversión que se realizará el año entrante (más de lo que se invertirá conjuntamente en acción social, justicia y medio ambiente) irá a este acápite. En otros temas, las transferencias para la descentralización se calculan para el 2008 en 19,3 billones de pesos, con un incremento con relación al 2007 del 10,3 por ciento, lo que evidencia que no era cierto lo que se anunciaba con cierto tremendismo de que la reforma constitucional iba a ‘recortar’ las transferencias a las regiones. Llaman la atención también algunos supuestos sobre los cuales fue hecho el ejercicio. Por ejemplo, para el 2008 se calcula que habrá una devaluación efectiva del 8 por ciento cuando este año, como se sabe, ha sucedido exactamente lo contrario. Igualmente, sorprenden las inmensas transferencias que le hará Ecopetrol al presupuesto nacional en el 2008: 3,8 billones de pesos, fruto de los excedentes generados por los aumentos a los precios internos de los combustibles que han tenido lugar últimamente. El Gobierno, por su parte, destaca cómo el crecimiento de los gastos de funcionamiento (aparte de seguridad y defensa) será inferior al aumento del PIB nominal y que habrá una reducción en los gastos generales. Reitera igualmente que cualquier aumento extraordinario de ingresos será destinado a disminuir el saldo de la deuda, siguiendo las recomendaciones de la Comisión de Gasto. Pero en general la iniciativa deja en claro que a la administración Uribe le gusta ante todo el signo más: más gasto en seguridad, más inversión y más ingresos fiscales. Solo queda esperar que el actual ciclo expansivo de la economía continúe, para que en el futuro no haya que lamentar que teniendo espacio para hacer algo más de ahorro, la preferencia fue soltar el cinturón y no apretárselo. "El Presupuesto de la Nación para el año 2008 se mueve bajo el signo más: más gasto en seguridad, más inversión y más ingresos fiscales”.

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