‘Ardi’, nuestro primo más cercano

‘Ardi’ es el resultado de más de 15 años de investigación sobre los restos de un esqueleto que la ciencia ha podido reunir para aportar nuevas claves sobre la evolución de los homínidos.

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octubre 31 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-10-31

Según publicó la revista Sciencie en una serie de 11 estudios, se trata de uno de los primeros antepasados comunes del hombre y los chimpancés, denominado por la ciencia como el Ardipithecus ramidus, una especie de homínido que vivió hace 4,4 millones de años en lo que es Etiopía en la actualidad. Ese homínido, que los paleontólogos identifican como ‘Ardi’, vivió más de un millón de años antes que ‘Lucy’, el Australopithecus afarensis del que tienen un esqueleto femenino parcial y que hasta ahora representaba el homínido más antiguo. El rescate de los restos del cuerpo de ‘Ardi’ se realizó entre los años 1992 y 1994, así como decenas de otros fósiles pertenecientes a la misma especie. Según los científicos, se cree que en realidad el más antiguo antepasado común de los seres humanos y los chimpancés vivió hace más de seis millones de años y aunque ‘Ardi’ no es el último sí comparte muchas características con ambos primates. Carles Lalueza, investigador paleontólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Csic), resume las claves más importantes que ofrece este esqueleto al conocimiento de la evolución del ser humano. “Lo que ‘Ardi’ aporta básicamente es un esqueleto relativamente completo de un homínido un millón de años más antiguo que el anterior más llamativo que es el de ‘Lucy’. Esto, desde el punto de vista objetivo, desde el punto de vista interpretativo lo más interesante es que proporciona información de cómo podía ser el bipedismo en la fase inicial de los homínidos. También es interesante el hecho que demuestra que el antepasado común de la línea homínido y el chimpancé, no tiene que parecerse al chimpancé”, argumenta Lalueza. ¿Cuáles son las características que hace a ‘Ardi’ más humano? Hay cosas que ‘Ardi’ no tiene de chimpancé como, por ejemplo, que no tiene dimorfismo sexual en los caninos que otros homínidos antiguos sí lo tienen. El dimorfismo sexual es indicativo de la estructura social, porque los machos cuando son muy agresivos y pelean por las hembras, se refleja en el tamaño más grande de los caninos de los machos. ‘Ardi’ conserva estructuras del dedo gordo del pie totalmente divergente. Nosotros lo tenemos en línea con los otros dedos”. CARLES LALUEZA, INVESTIGADOR Un dedo que pone a pensar a los investigadores “ Este descubrimiento significa que, a medida que vayamos para atrás, va a ser mucho más difícil definir lo que es un individuo que está en la línea nuestra o en la línea del chimpancé. Incluso viendo a ‘Ardi’ va a ser difícil definir lo que es un bípedo porque hasta ahora lo teníamos bastante claro, pero viendo este esqueleto con rasgos de bipedismo y, sin embargo, con el dedo gordo del pie totalmente divergente, habrá que plantearse de nuevo lo que es un bípedo”, comenta el investigador paleontólogo Carles Lalueza. “Nosotros tenemos el dedo gordo en línea con los otros dedos y, en cambio, los grandes simios lo tienen divergente, de manera que pueden utilizar el pie como una mano”. La forma de caminar es clave Los restos óseos de ‘Lucy’ fueron encontrados en 1974 a unos 60 kilómetros del sitio donde sería descubierto ‘Ardi’ por un grupo internacional de paleontólogos. Hasta ahora los científicos suponían que chimpancés, gorilas y otros monos africanos modernos conservaban muchas de las características del último antepasado que compartían con los seres humanos. Se pensaba que ese último antepasado era más chimpancé que ser humano y que estaba adaptado para vivir en la copa de los árboles y caminaba sobre los nudillos de sus manos cuando estaba en tierra firme. Sin embargo, el análisis de los restos del Ardipithecus ramidus pone esa suposición en tela de juicio. Según Sciencie, estos homínidos al parecer vivían en un ambiente boscoso y trepaban los árboles sobre sus cuatro extremidades, como lo hacían otros primates del Mioceno cuando hace 24 millones de años, los territorios de África, Eurasia y Arabia estaban unidos. Pero cuando estaban en tierra caminaban erguidos sobre sus dos extremidades sin apoyarse en los nudillos de sus manos. Además, según los científicos, ‘Ardi’ no pasaba mucho tiempo en los árboles. Para Carles Lalueza, “hasta ahora había gente que se imaginaba el antepasado común entre homínidos y chimpancés como un chimpancé, pero si la interpretación de ‘Ardi’ es cierta o representativa no tiene por qué ser así. El antepasado común puede ser un homínido que tiene rasgos que no están en el chimpancé actual, por ejemplo, el chimpancé se desplaza apoyando los nudillos en el suelo”. WILABR

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