El ‘articulito’ de la reelección se hizo realidad

Cuando apenas transcurrían seis meses del primer gobierno del presidente Alvaro Uribe, uno de los hombres más cercanos al mandatario, Fabio Echeverri Correa lanzó la propuesta de modificar la Constitución para introducir un simple ‘articulito’: “El Presidente podrá ser reelegido de manera inmediata hasta por un período”.

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diciembre 18 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-12-18

La ‘bomba’ lanzada por Echeverri Correa desató una polémica, pero poco a poco tomó fuerza en su favor, con el argumento de que si un Presidente tenía el respaldo de los ciudadanos al término de su Gobierno, no había razón para cambiarlo. La embajadora en España, Noemí Sanín, se encargó de lanzar casi de manera oficial la campaña en pro de la reelección de Uribe, propuesta a la cual se fueron sumando adeptos, incluso hasta partido enteros como el Conservador. En medio de la polémica, el proyecto de reforma a la Constitución fue aprobado en el 2004 por el Congreso y pasó a examen de la Corte Constitucional, organismo que le dio vía libre a mediados de octubre del 2005. Unos meses más tarde ratificó la Ley de Garantías Electorales, y el país quedó listo para estrenar la reelección presidencial, que había sido eliminada por la Constitución del 91 y que esta vez tenía el ingrediente adicional de que el Presidente podía ser reelegido para el período inmediatamente siguiente. De esa manera, el ‘articulito’ propuesto por el asesor Fabio Echeverry Correa, se convirtió en realidad para el país. Tal como estaba previsto en el calendario electoral, los colombianos debían elegir Presidente de la República el domingo 28 de mayo de 2006, para gobernar hasta el 2010. Sin embargo, había una ‘novedad’: esta vez, los electores podían darle continuidad al actual mandatario porque así lo dispuso el acto legislativo 0002 de 2004, aprobado por el Congreso y ratificado por la Corte Constitucional. La campaña política se desarrolló en medio de continuas críticas de los opositores al presidente Uribe, por su condición de mandatario-candidato, lo cual, según ellos, constituía una amplia ventaja frente a sus contendores debido a que disponía del presupuesto nacional y de todo el aparato burocrático para sacar provecho electoral. Pero nada detuvo a la reelección presidencial. A pesar de las críticas, los partidos acataron las nuevas reglas de juego y se sometieron a las condiciones impuestas 16 meses antes por la coalición uribista que tenía las mayorías en el Congreso. Al cierre de la inscripción de candidatos se presentaron siete aspirantes a la Presidencia: Alvaro Uribe, Antanas Mockus, Carlos Gaviria, Horacio Serpa, Enrique Parejo, Carlos Rincón y Alvaro Leyva (quien declinó unos días antes de las elecciones). A pesar de que hubo algunos rumores de unión entre el Partido Liberal y el Polo Democrático para hacerle frente al candidato Presidente, nunca fructificaron. Tanto el Liberalismo como el Polo Democrático habían hecho las respectivas consultas internas durante las elecciones de Congreso realizadas en marzo. En primera instancia, el objetivo era impedir que Uribe resultara reelegido en la primera vuelta. Sin embargo, llegó el 28 de mayo y Colombia no solamente regresó a unos comicios con reelección sino que estrenó la figura de reelección inmediata. El resultado fue contundente: Alvaro Uribe, el candidato presidente obtuvo el 62,2 por ciento de los votos válidos, lo que indicaba que ni siquiera la unión de los demás aspirantes habría podido truncar la continuidad de Uribe en el poder. El país aceptó los resultados y entró en la era de la continuidad del Gobierno. Con el poder para gobernar cuatro años más, Uribe anunció la consolidación de su política de seguridad democrática, la lucha contra la corrupción, reducción de la pobreza y prometió generar más empleo. El pasado 7 de agosto, en una ceremonia con menos ‘pompa’ que la de los anteriores inicios de períodos de gobierno, el país estrenó mandatario reelegido. El segundo período de Uribe empezó con algunos ministros nuevos: Juan Manuel Santos, en Defensa; Carlos Holguín Sardi, en Interior y de Justicia; Juan Lozano, en Ambiente y Vivienda; María Consuelo Araújo, en Relaciones Exteriores; María del Rosario Guerra, en Comunicaciones; Hernán Martínez, en Minas y Energía, y Elvira Cuervo, en Cultura. Los demás continuaron en sus cargos. Así transcurrió el año político 2006, marcado para la historia como el del estreno de la reelección. La Ley de Bancadas fue el otro estreno político La actividad política nacional se caracterizó en el 2006 por la entrada en vigencia de reformas sustanciales. Además de la reelección presidencial inmediata, el Congreso puso en marcha la reforma política que incluía cambios en temas electorales tales como la cuota repartidora y la Ley de Bancadas, que pretende organizar los partidos y hacer que los miembros de cada movimiento u organización política reconocida actúen de manera unificada en Senado, Cámara, asambleas departamentales y concejos municipales. Pero actuar de conformidad con los estatutos de cada partido no ha sido fácil para los legisladores y en especial los de la coalición uribista en el Legislativo. Inclusive, la Corte Constitucional tuvo que limitar el tema de la objeción de conciencia, para evitar que los legisladores se ampararan en ella a la hora de votar un determinado proyecto. Expertos políticos aseguran que la Ley de Bancadas no se ha aplicado de manera rigurosa y ponen como ejemplo lo sucedido con varios proyectos en el Congreso en donde, especialmente algunos miembros del partido de la U no han actuado de acuerdo con la posición de la mayoría. También aseguran que el uribismo expulsó de sus filas a aspirantes al Congreso acusados de tener vínculos con grupos paramilitares, pero una vez elegidos los aceptó en la coalición para conseguir la aprobación de algunos proyectos. Inclusive, el propio presidente Uribe dijo recientemente, a raíz del escándalo ‘parapolítico’ que quien reemplazara al que tuviera que retirarse luego de las investigaciones, sería bienvenido a la coalición uribista en el Congreso. La Ley ha sido más efectiva en los partidos de oposición, pues sus miembros han actuado de manera unificada a la hora de votar proyectos en el Congreso. También se rescata la designación de voceros de los partidos para la interlocución con el Gobierno. Sin embargo, los congresistas del uribismo siguen yendo en bloque a desayunar al Palacio, cada vez que hay urgencia para la aprobación de un proyecto."Sostengo que el primer ministro británico (Toni Blair) es sustancialmente responsable por ser tan sumiso y servil a Estados Unidos”.Jimmy Carter, ex presidente de E.U. al criticar la posición de Blair en torno a Irak. 29 de agosto

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