Atender el déficit de vivienda social, la tarea

Atender el déficit de vivienda social, la tarea

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septiembre 30 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-09-30

Entre el 2011 y el 2019 se conformarán cerca de 3,5 millones de hogares en las áreas urbanas, de los cuales 2,4 millones demandarán una Vivienda de Interés Social (VIS). Estos datos de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) dan la primera pista de hacia dónde estarán dirigidas las políticas del Gobierno y las acciones de los constructores. Según la Cámara, históricamente los ritmos de construcción de vivienda en el país han sido insuficientes para reducir el déficit habitacional cuantitativo que, con base en el censo del 2005, ascendía a 1,3 millones de hogares. Para equilibrar la formación de hogares con la construcción de viviendas formales al año, el presidente, Juan Manuel Santos, propuso como meta del cuatrienio 2011-2014 la producción de un millón de viviendas, que requerirán de más exigencias en la generación de suelo urbano. De hecho, para lograrlo se necesita la habilitación de cerca de 9.000 hectáreas en el país, ya sea mediante la vinculación de nuevo suelo de expansión o mediante el desarrollo de proyectos de renovación urbana y de redensificación. Por eso, hay consenso en que hacia el 2020 –y más allá-, el trabajo deberá centrarse en la gestión de tierra que, de paso, obligará a implementar estrategias como la cofinanciación de obras de urbanismo o dotacionales a las regiones que se comprometan con las políticas de construcción de VIS. A esto deberá sumarse una correcta coordinación entre la planeación y ejecución de los entes territoriales en el sector de agua potable y saneamiento básico con los demás instrumentos de la política de vivienda. CRECIMIENTO DE LA VIS Aunque la gestión también incluye acciones para los segmentos medios y altos, la creciente demanda por vivienda de hogares de bajos ingresos y déficit cuantitativo obliga a orientar el desarrollo de la VIS. En este sentido, un mecanismo clave para la consecución de este objetivo es el Subsidio Familiar de Vivienda, que ha sido el eje de la política de las dos últimas décadas. Hacia el 2020 requierá de mecanismos para mejorar su eficiencia en términos de su aplicabilidad. Según Camacol, la institucionalidad sobre la cual se desarrolla el sistema de subsidios de vivienda presenta una fuerte desarticulación con las fuentes adicionales de recursos que complementan el cierre financiero de los hogares. Estimaciones del Instituto Colombiano de Ahorro y Vivienda, dicen que cerca de 70 por ciento de las VIS financiadas disponen de un subsidio para su adquisición, otorgado por la cajas de compensación familiar o el Fondo Nacional de Vivienda (Fonvivienda). El restante número de hogares que compra VIS necesita fuentes adicionales de recursos para lograr el cierre financiero. Sin embargo, cuando no consigue el dinero complementario se retrasa la aplicación del auxilio. Por eso la producción de vivienda que se proyecta deberá acompañarse de un aumento sustancial en el volumen de subsidios asignados y, de paso, de un crédito complementario. Tres tendencias sectoriales hacia el 2020 - Aumentará el interés por la construcción sostenible en proyectos de todos los usos (bodegas, comercio, oficinas, hotelería...) con impacto favorable para el medio ambiente, con materiales reciclados o de poco impacto durante su fabricación, recirculación y tratamiento de aguas servidas, reducción de las emisiones de CO2. - Otra tendencia es la hipercompetencia o la gran competencia interna y externa en el sector de la construcción que llevará a un reordenamiento con fusiones y alianzas. - La renovación urbana se volverá una opción ya que las ciudades, en diez años, habrán adoptado patrones de desarrollo urbano planificado y uso eficiente del suelo, optimizando la localización y las actividades de sus habitantes. ANDRUI

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