Aumento del desempleo amerita una revisión de políticas/Opinión

Aumento del desempleo amerita una revisión de políticas/Opinión

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agosto 30 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-08-30

El temido coctel de elevada revaluación, inflación creciente y desaceleración productiva ya muestra sus indeseados pero ineludibles efectos sobre el empleo.

Como primera respuesta a estas adversas condiciones, las empresas industriales formales se están desprendiendo del personal temporal desde hace unos meses. En mayo y junio esta respuesta se endureció y provocó una disminución del empleo industrial total, por primera vez en años recientes.

De las cifras de informalidad se deduce que esta baja en el número de asalariados fue compensada en parte por el aumento de los trabajadores por cuenta propia. Como consecuencia, el sector informal creció como proporción de la población urbana ocupada, del 56,8 por ciento en el 2007 al 57,3 por ciento en el 2008.

Desde hace varios meses está aumentando el desempleo abierto (número de personas más activas en su búsqueda de una ocupación y más interesadas en trabajar). Ahora las cifras de julio evidencian un claro aumento de la tasa de desempleo, de 11,2 a 12,1 por ciento. Al desempleo total se han sumado casi 240.000 nuevos colombianos entre julio del 2007 y julio del 2008.

Fragilidad laboral

Durante el mismo período, la tasa de ocupación nacional no ha experimentado cambios, pero hace un mes había disminuido, de 51,6 a 50,8 por ciento. Lo anterior representa un notable descenso si se tiene en cuenta que ocurrió en tan solo un año y con una economía nacional en frenada, pero no en recesión.

En fin, ha sido suficiente una desaceleración de la actividad productiva para observar unos efectos dañinos sustanciales sobre las variables del mercado de trabajo. En vista de estos preocupantes indicios, es oportuno que el Gobierno les preste más atención a las consecuencias laborales de sus políticas económicas.

Aquí van dos motivos de reflexión. Los reiterados aumentos de los costos de la seguridad social están abriendo una insostenible brecha entre ingresos brutos y netos de los trabajadores. Todos los colombianos sabemos que al momento de pagar por la asistencia sanitaria y pensional debemos desprendernos del 28,5 por ciento de nuestros sueldos. Sin embargo, no muchos saben que nuestros colegas chilenos, por ejemplo, pagan solamente el 19,5 por ciento y probablemente reciben una mejor atención.

Igualmente, la política de descomunales incentivos a la inversión de las empresas no solo ha contribuido a la revaluación del peso y a distorsionar un ya inequitativo sistema tributario, sino que ha generado un peligroso sesgo en contra de la contratación de trabajadores.

Es preciso que el Gobierno revise con urgencia aspectos de sus políticas de seguridad social e incentivos tributarios con el fin de evitar efectos perversos sobre la demanda de trabajo, el desempleo y la informalidad laboral.

STEFANO FARNÉ
OBSERVATORIO DEL MERCADO LABORAL DE LA UNIVERSIDAD EXTERNADO DE COLOMBIA

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