Balbucear es bonito, pero mejor hablar

Repito y Repita se fueron al mar, Repita se ahogó ¿Quién quedó? Repito. Quizás esta frase célebre y vieja sirva como juego para estimular el desarrollo del habla de su hijo. La razón: para que un menor de un año de edad aprenda y comprenda una palabra, es necesario repetirla, por lo menos, 700 veces. Por ejemplo: papá te carga, papá te baña, papá te besa, papá te ama.

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junio 30 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-06-30

Y no solo con la repetición los niños evolucionan en su lenguaje. También depende de la forma como se comuniquen sus padres con él: se les debe hablar con un vocabulario claro, sencillo y exagerando la gesticulación, con el fin de que ellos logren imitar y comprender mejor cada palabra. El neurólogo pediatra Álvaro Izquierdo asegura que dentro de las características importantes para fomentar el desarrollo del lenguaje es que todas las actividades familiares se vuelvan palabras. Por ejemplo, si el papá está bañando a su hijo debe decirle cosas como: te hecho el jabón en las manos, subo por el cuerpo, llego a tu cara, paso a las orejas y termino en tu cabeza. “Esto se hace con el fin de que el niño vaya reconociendo su cuerpo y escuchando la pronunciación de cada palabra. De esta manera el menor se irá familiarizando más rápido con el lenguaje”, señala Izquierdo. TODO ES UN PROCESO Los padres no deben olvidar que pasar del balbuceo a los vocablos reales es un proceso gradual que demanda tiempo y retroalimentación del entorno. Es por esto que al comienzo, el bebé inventa aproximaciones de palabras que se traducen en sonidos con significado propio como cuando dicen muhmuhmuh para indicar que quieren que lo alcen. Luego, cuando cumplen su primer año, comienzan a pronunciar palabras simples como ‘mamá’, ‘papᒠy ‘más’. A los 7 meses emiten sonidos como ‘yu’ o ‘wi’. Al año, pronuncian la k, g y la j. A los 2 años y medio manejan la s. La fonoaudióloga Aixa Materón dice que más o menos el 70 por ciento de los infantes de 2 años domina, en promedio, entre 50 y 250 palabras, en su mayoría nombres, verbos y adjetivos, unidas en frases simples o compuestas (“quiero leche”). Si a esta edad el pequeño pronuncia menos de 50 palabras y no logra combinar alguna de ellas en frases sencillas, se le considera hablador tardío. Esto, sin embargo, no es causa de alarma, pero debe comentarse con el especialista. “La articulación de las expresiones verbales varía de un pequeño a otro. Se estima que apenas el 25 por ciento de las personas ajenas al entorno inmediato de un infante de 18 meses logran comprender su incipiente vocalización”, dice Materón. Es por esto que los padres juegan un papel importante en el desarrollo del lenguaje de su hijo. Los estudios demuestran que existen dos componentes vitales en dicho proceso: el número de palabras que el menor escucha y el refuerzo que recibe. Cuanto más interactúe el adulto con el pequeño, más amplio y preciso será su vocabulario. El pequeño debe comprender que todo tiene un nombre y que puede comunicarse usándolo. Los libros ilustrados son el camino perfecto para señalarle objetos y asignarles nombre. La televisión debe limitarse, ya que no le permite interactuar. No hay que olvidar que los niños de 1 o 2 años prestan atención únicamente durante cinco minutos. Uno de 3 años, entre 12 y 15 minutos. Un pequeño de 4 años, 20 minutos. Por lo que se hace necesario que los padres tengan en cuenta estos tiempos, para no sobreestimular a sus hijos, porque esto genera problemas de comportamiento, hiperactividad y agresividad. LA NUTRICIÓN, FUNDAMENTAL No obstante, existen otras características fundamentales que hacen que el menor evolucione en su lenguaje. Dentro de ellas está la alimentación. De los 0 meses al año de edad es básica para que el desarrollo oro-facial del niño se presente adecuadamente. Si el menor prolonga la succión -que debe integrarse a partir de los 6 meses cuando se introducen los alimentos sólidos- tendrá una boca inmadura, con babeo y mala posición, lo que no permitirá emitir sonidos precisos. Después de los 6 meses de vida debe haber manejo de cuchara y, gradualmente, sólidos con texturas cada vez más complejas que posibiliten la rotación de la lengua, preparando la boca para elaborar sonidos parecidos a palabras. Si se prolongan sus licuados y no aprende a masticar, tendrá errores fonológicos. Otras de las razones por las que se podría presentar retardo en el lenguaje es por sordera, autismo, retardo mental, daño cerebral o déficit en la estimulación, como por ejemplo, que duerma más de lo recomendado, la ausencia de lecturas y juegos, problemas de hipotiroidismo o enfermedades genéticas. En www.abcdelbebe.com encuentre unos divertidos cubos didácticos para enseñarle al niño varios objetos, palabras y colores. Imprímalos, péguelos, y a jugar. COMPORTAMIENTOS GUÍA. Las siguientes actividades cognoscitivas y del lenguaje son las que debe cumplir el niño después del primer año de edad. Si su hijo no realiza alguna de ellas, no se altere, cada uno tiene su propio proceso de desarrollo. Sin embargo, siempre vigile la evolución de su crecimiento. - 9 a 13 meses. * Intenta señalar las diferentes partes del cuerpo cuando se le pregunta por ellas. * Entiende y obedece algunas palabras y órdenes sencillas. * Busca en el mismo sitio un objeto, a pesar de haberlo visto en varios lugares. * Asocia propiedades con cosas como el maullido con el gato. * Desenvuelve los objetos; encuentra un objeto que ha sido escondido entre una caja, debajo de una almohada o una taza. * Inicia el conocimiento de conceptos de color y forma. *Puede agrupar algunos objetos por su forma y color. 15 meses. * Empieza a mencionar objetos conocidos y el nombre de su dueño. * Nombra y señala figuras en los libros y partes de su cuerpo. * Entiende cuando se le pide que haga algo por usted.Actividades lúdicas para aprender más Una de las principales características para fomentar el desarrollo del habla y del lenguaje es que los padres le brinden al niño la posibilidad de ver, oír, oler y tocar. Además, es necesario el contacto físico y emocional y la confianza que los adultos le brinden, para que ellos se sientan con la capacidad suficiente de aprender. Paula Andrea Galeano, fonoaudióloga del Centro de Estimulación Kanga, afirma que el juego también aporta beneficios para el desarrollo del lenguaje en el menor. Aquí van algunas sugerencias. * Ejercicios vocales frente a un espejo: el padre debe exagerar los movimientos faciales, labiales, bucales y vocales para que el niño los imite. * Emitir sonidos del medio ambiente, de animales, de medios de comunicación, de instrumentos musicales, entre otros. Es fundamental mantener el contacto de la mirada con el pequeño. * Leer con ellos, utilizando láminas, objetos o gráficos para representar lo leído. * Fomentar la curiosidad de los niños. Utilizar un muñeco: mientras lo desnudan y lo bañan le explican cada parte del cuerpo humano. * Utilizar títeres de dedo y de mano para imitar voces de mamá, de papá, de hermanos, con el fin de que conozcan los integrantes de la familia. * Mostrar animales domésticos, salvajes y de granja, por medio de láminas, fotografías o animales de verdad. * Impulsar el conocimiento de los colores: utilizar un color todo el día: vestirse todo de rojo, comer frutas rojas y tomar bebidas rojas. Redactora ABC del bebé

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