Biocombustibles: una activa agenda

Existe consenso sobre la contribución de los biocombustibles dentro de la estrategia para combatir el calentamiento global. Los retos que supone esta amenaza para la supervivencia de la humanidad han generado una importante presión para el avance rápido dentro de este sector de los bioenergéticos, que sin este elemento de gran preocupación creemos se hubiera producido en un término mayor.

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junio 29 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-06-29

El hecho de que el precio del maíz se hubiera duplicado en los últimos meses, ha concedido la razón a quienes alertaron sobre los efectos que tendría la utilización de estos productos con fines energéticos. Este difícil balance entre energía y alimentos, en parte, ha estimulado el debate a nivel mundial de los biocombustibles de segunda generación, los cuales se producen a partir de biomasa o de lignocelulosis, y requerirían menores extensiones de terreno con mayores rendimientos energéticos. En este debate sobre la segunda generación, se han empezado a identificar igualmente los obstáculos para su producción por los países en desarrollo, que se relacionan esencialmente con el hecho de requerir altas inversiones para lograr economías de escala y con la necesidad de contar con importantes avances en biotecnología, que permitan el desarrollo de microorganismos indispensables dentro de su proceso de producción, al igual que en la adecuación genética de las plantas que se utilizarían como materias primas. El debate de estos importantes temas se adelanta en el seno de organizaciones internacionales como la Unctad, y dentro de iniciativas privadas como la Mesa Redonda sobre la Sostenibilidad de los Biocombustibles, liderada por la Escuela Politécnica de Lausanne, Suiza. También, se estudian diferentes alternativas en los países para lograr este balance energético-alimentario como en Brasil e India, en donde se estudian medidas para promover la utilización de tierras de menor calidad para propósitos energéticos. Particularmente, Brasil es un caso muy exitoso en este sector e incluso los estudios afirman que permanecería en el mercado con biocombustibles de segunda generación por la alta competitividad que ha logrado. Es muy difícil replicar este ejemplo que además de tener varias décadas ha sido el resultado de un conjunto de elementos institucionales, de regulaciones y de decisión empresarial. Sin embargo, Colombia ya empieza a figurar dentro de los análisis, y en el país se cuenta con una fórmula de inclusión obligatoria de los bios en la gasolina y el diesel, y recientemente se permite la aplicación del régimen franco para proyectos agroindustriales, con un impuesto de renta del 15 por ciento. Igualmente, ya existe un gremio que agrupa a estos productores. Este tema estará sin duda alguna, en la agenda del país y seguirá siendo objeto de discusiones a nivel internacional, a las cuales seguiremos atentos, pues necesariamente empezará a enfrentar debates no solo sobre el balance energético alimentario, sino sobre cómo la utilización extensiva de tierras para este propósito puede terminar generando un mayor deterioro de la capa de ozono, y acabar saliendo peor el remedio que la enfermedad... Es muy difícil asegurar qué va a pasar, pero lo que es evidente es que ya se escuchan voces en este sentido que podrían implicar restricciones futuras para las exportaciones de estos bios de primera generación, para aquellos países con ventajas agrícolas naturales, como Colombia. Por ejemplo, los procesos de certificación y de etiquetado que se están implementando con el fin de garantizar la sostenibilidad del suministro y el cumplimiento de normas ambientales, deben ser monitoreados cuidadosamente para evitar que los mismos se conviertan en barreras encubiertas al comercio. Ya ha pasado antes con nuestros países, y por ello, debemos empezar a participar con liderazgo en los debates internacionales públicos y privados, para garantizar que no terminen nuevamente restringiéndose las posibilidades de nuestros países en ese mercado. *En colaboración con Olga Lucía Lozano. Socia, Research & Opportunities "El difícil balance entre energía y alimentos, en parte, ha estimulado el debate a nivel mundial de los biocombustibles de segunda generación”.

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