Brasil: ¿líder regional?

El liderazgo del Brasil en Suramérica se ha vuelto incontestable. No solamente se ha convertido en el interlocutor privilegiado de los Estados Unidos, sino que en Unasur es reconocido por todos como el líder natural de ese grupo que plantea, entre otras cosas, la integración energética y la defensa de la soberanía de los países que lo integran.

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abril 30 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-04-30

El tema de la integración energética no es de poca monta, pues une Brasil con Argentina y Bolivia en Mercosur; así como con Venezuela, Colombia y Ecuador, en los países andinos. Ya no es simplemente Venezuela el líder en esa materia, aunque sigue siendo jugador de primer nivel, entre otras cosas, porque une a esta alternativa al Caribe Insular y a Centroamérica. Las posibilidades de fortalecer la integración y convertir a Brasil en el centro de la interlocución en las organizaciones multilaterales como representante de la región, es cada vez más cercana. El segundo aspecto, referido a la seguridad regional, no basa las propuestas ni en perseguir el terrorismo unilateralmente por fuera de las fronteras nacionales, ni en organismos de defensa conjunta, sino esencialmente en el diálogo, el respeto de las soberanías nacionales y la cooperación institucional. Esto último lo aleja de la práctica y la teoría del anterior Gobierno republicano y lo acerca a las nuevas propuestas que de manera incipiente ha desarrollado el nuevo Gobierno norteamericano. En lo económico y con respecto a la crisis internacional muestra una relativa fortaleza en su mercado interno, sus exportaciones han sido menos perjudicadas que las de otros países y es reconocido en los foros multilaterales como un miembro natural. También en este tópico lleva la vocería de Latinoamérica. Todo lo contrario pasa con México que se debate en una crisis donde se combina lo económico, lo social, el narcotráfico, la corrupción y lo institucional. Con excepción del tema de la droga y la violencia, que lo hacen interlocutor importante para los Estados Unidos, desde la firma del Nafta o Tclan nada ha ocurrido, fuera del papel sustancial que cumplió en la desintegración Latinoamérica. Con la situación de crisis económica, las tendencias proteccionistas (tanto México como Estados Unidos las están aplicando), la crisis sin retorno del Alca y los nulos progresos en la OMC, no parece ser México el motor para unir otros países de la región, entre otras cosas, porque su discurso latinoamericanista se encuentra perdido en su historia. Colombia por su parte es miembro casi que a la fuerza de Unasur. No comparte la propuesta de seguridad y soberanía allí planteada. Jugó un papel desintegrador similar al de México en el marco de la CAN y hoy está bastante lejos de dos de sus principales socios como son Ecuador y Venezuela. El único diálogo sostenido con el presidente norteamericano fue producto de la tenaz labor diplomática de nuestro Canciller, y toda la delegación colombiana, para sentar al doctor Uribe al lado del Presidente Obama, y cuyo principal resultado fue un autógrafo en una servilleta, que después se exhibió con orgullo. ¿Qué hacer? Lo lógico, cambiar en democracia el discurso y el Gobierno que lo aplica, a riesgo de continuar condenados a la soledad y a la endogamia. '' El liderazgo de Brasil en Suramérica se ha vuelto incontestable. No solo se ha convertido en el interlocutor privilegiado de E.U., sino que en Unasur es reconocido por todos como líder natural de ese grupo.WILABR

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