BRÚJULA

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julio 31 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-07-31

Mal de muchos Un viejo adagio sostiene que en río revuelto, ganancia de pescadores. Ese dicho popular se aplica en los Estados Unidos en donde abundan las compañías privadas que prosperan por cuenta de las dificultades de otros. Tal es el caso de las firmas contratistas del sector defensa que han resultado ser las grandes beneficiadas de las guerras emprendidas por Washington en Irak y Afganistán, por cuenta de la compra de equipos de todo tipo. A pesar de que el conflicto es impopular y que ha dejado enormes pérdidas, tanto humanas como materiales, ese no es el caso de los balances empresariales de diferentes compañías. Así, por ejemplo, le ocurrió a Halliburton, el conglomerado que era comandado por Dick Cheney, antes de que este aceptara ser la fórmula vicepresidencial de George W. Bush. Hace unos días la empresa anunció que sus utilidades habían llegado a 1.500 millones de dólares en el segundo semestre y que sus ventas habían aumentado 20 por ciento en el mismo período, gracias a sus operaciones en el hemisferio. Casos similares fueron los de Northrop Grumman o el de General Dynamics, al igual que el de Lockheed Martin. En algunos casos, las mayores ventas tuvieron que ver con sistemas electrónicos, mientras que en otros con vehículos blindados y alguna más se destacó de manera imprecisa en ‘servicios generales’. No obstante, en todos los casos la maquinaria de guerra sirvió para que, en medio de la sinsalida del conflicto, quede claro que alguien ya salió ganando.

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