BRÚJULA Por un feliz año

En un país que de manera persistente aparece en las encuestas como uno de los más felices del mundo, resulta por lo menos contradictorio el paisaje de luces navideñas y villancicos con la soledad de un puñado de familias para las cuales la Navidad nunca será completa hasta cuando sus seres queridos les acompañen. Se trata, claro está, de los miles de personas secuestradas, quienes han sido objeto de uno de los delitos más execrables y que exigen la libertad inmediata, más allá de los avatares políticos o del transcurrir de la seguridad.

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diciembre 21 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-12-21

Por tal motivo, al tiempo que PORTAFOLIO les desea a sus lectores y anunciantes los mejores deseos en este final de año, al igual que un venturoso 2008, es menester recordar a ese grupo de colombianos que merecen estar en la mente y el corazón de todos, hasta que no puedan abrazar a sus seres queridos. La presente es una ocasión feliz, pero ese sentimiento nunca será pleno hasta que todos y cada uno de los secuestrados tenga el gusto de estar plenamente con los suyos.EMIMEN

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