Lo bueno, lo malo y lo feo del año

Cada año tiene su personalidad. El que termina fue temperamental. Reelección y ‘parapolítica’, legalización del aborto y acusaciones de abusos sexuales a curas católicos. Un año en que no hubo tiempo para aburrirse.

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diciembre 22 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-12-22

Lo bueno: la economía. Los negocios fueron los protagonistas del 2006. Los empresarios le apostaron al país y el esfuerzo se notó. La venta de Megabanco, Bancafé, Ola y Exito; la llegada de Fallabela, tienda por departamentos chilena; el crecimiento de las Tiendas Juan Valdez; la compra de Telmex (empresa mexicana) de varias firmas operadoras de televisión por cable (TV Cable, Superview y Cable Pacífico); la llegada de Petrobrás (empresa petrolera brasileña) al sector de distribución de gasolina; la entrada de ISA al negocio de energía en Brasil y Perú; la compra de Argos de una cementera en Estados Unidos; las inversiones de la Nacional de Chocolates en Perú, Panamá y Costa Rica. Todo esto redundará en que el crecimiento de la economía supere el 6 por ciento, cifra que no se veía desde los años 1993 - 94. Lo malo: la desorganización y falta de liderazgo dentro de la coalición de Gobierno. Con bombos y platillos, los movimientos que apoyaron la reelección de Alvaro Uribe, celebraron su triunfo electoral en las elecciones de marzo. Sin embargo, a partir de ese momento todo ha sido desorden, peleas y ausencia de un derrotero común. Germán Vargas Lleras, líder de Cambio Radical, hizo alianzas con el Partido Liberal; tres congresistas del Partido de la U se alzaron en desacato contra la dirección de ese movimiento; varios parlamentarios elegidos dentro de esta coalición fueron vinculados a la investigación de la ‘parapolítica’. Quedó al descubierto que más allá de reelegir a Uribe, dentro de ese sector político no hay propósitos comunes claros. Lo feo: tres cosas. Los falsos positivos de la Fuerza Pública; el apoyo de los jerarcas de la Iglesia Católica al cura Rozo, acusado de abusos sexuales; y el reversazo -de nuevo- en las gestiones para la liberación de los secuestrados. Investigaciones de la Fiscalía señalan que sí existieron casos en los cuales oficiales del Ejército montaron falsos atentados para demostrar su efectividad al develarlos. Esto es grave porque la ciudadanía pierde confianza en sus instituciones armadas. Por el lado, de la Iglesia Católica, la cosa es preocupante. En vez de tomarle distancia a las acusaciones de abusos sexuales al cura Efraín Rozo, para que se diera una investigación imparcial, el Cardenal Pedro Rubiano, cabeza de esta Institución en Colombia, salió a defenderlo diciendo que se trataba de un señalamiento con fines económicos. Con esta reacción, donde lo que prima es el espíritu de cuerpo, es fácil entender el desprestigio creciente de la Iglesia Católica, que según la última encuesta de Invamer publicada en EL TIEMPO, en este año bajó 18 puntos en su percepción de favorabilidad. Finalmente, los secuestrados. Un año más sin acuerdo humanitario para la liberación de los secuestrados. Los jefes de las Farc no han entendido que una liberación incondicional de los secuestrados sería el mayor triunfo político de toda su historia. ¡Qué falta de visión y de entendimiento de la realidad nacional e internacional! El presidente Uribe por su parte, no ha jugado su carta de negociación. Lejos de debilitar su política de Seguridad Democrática, el Acuerdo Humanitario para la liberación de los secuestrados, legitimaría aún más su estrategia de seguridad. La generosidad nunca es mala compañera; es complemento del ejercicio de la autoridad. Es signo de fortaleza, no de debilidad. Politólogo, periodista "Los negocios fueron los protagonistas del 2006. Los empresarios le apostaron al país y el esfuerzo se notó”.

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