Buzón

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febrero 27 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-02-27

* EXTRAÑO Muy oportuno y acertado su editorial “¿Qué más hay que hacer en materia pensional?”. La deuda pensional continúa siendo una de las grandes amenazas para el futuro de las finanzas públicas por el monto de los recursos que tendría que destinar el Estado para atender estas obligaciones, y porque aún con ese esfuerzo sólo se logrará atender al 20 por ciento de la población. Ante esa realidad resulta sorprendente, por decir lo menos, que un grupo de académicos y ex funcionarios públicos salgan ahora en coro a afirmar que en Colombia no se necesita una nueva reforma pensional, máxime cuando varios de ellos señalaron en su momento las limitaciones y falencias de las dos reformas realizadas. También es muy extraño que estas opiniones provengan de quienes han sido grandes defensores del modelo chileno de los fondos privados, y que por una curiosa coincidencia parecen ignorar que en ese país se ha planteado una revisión a fondo de su modelo, y su reemplazo por el esquema de pilares donde sea el Estado el que asuma la responsabilidad de las jubilaciones (pero también los ingresos correspondientes) de los trabajadores más pobres. Vale la pena recordar que la reforma que se plantea en Chile no es sólo una propuesta de la nueva presidenta socialista de ese país, sino que el candidato de la oposición también la había planteado. Como si esto fuera poco, el mismo Banco Mundial ha propuesto la revisión del modelo de los fondos privados de pensiones por los altos costos que cobran las administradoras, la baja cobertura y las altas contingencias fiscales que mantienen. ¿No será que quienes no quieren que se vuelva a abrir el debate en Colombia son los fondos privados que no quieren arriesgar a que les disminuyan las grandes ganancias de su lucrativo negocio? Germán Pérez * SOLIDARIDAD Referente a su editorial “Carta para Ingrid Betancourt y Clara Rojas”, en mi nombre y en el nombre de este prestigioso diario, extiendo esta voz de solidaridad, no sólo con las dos secuestradas sino con todos y cada uno de los secuestrados del país, sin distingo de raza, nacionalidad, credo, ni estatus político. Jorge Abril

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