La caída del Muro de Berlín y el alcance de la democracia

La caída del Muro de Berlín y el alcance de la democracia

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noviembre 06 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-11-06

Para muchos observadores, la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 simbolizó el triunfo de la democracia liberal y los mercados libres sobre su último gran rival ideológico.

Dos décadas y una crisis financiera después, crece un nuevo debate sobre si esa apreciación fue prematura.

Muchos pensadores occidentales ahora sostienen que la democracia se encuentra en una nueva competencia con regímenes autoritarios inesperadamente robustos sobre qué forma de gobierno puede proveer mejor prosperidad, seguridad y fortaleza nacional.

Críticos de esa visión afirman que la democracia ha satisfecho mucho mejor las necesidades de la gente y mejoró los estándares de vida en gran parte de Europa Central y del Este. Además, aún queda por ver si los autócratas pueden contribuir a las aspiraciones de la gente en el largo plazo.

En el verano de 1989, el economista político Francis Fukuyama predijo el "Fin de la Historia" en un ensayo que marcó un hito. Su intención era plantear que ninguna alternativa creíble ha sobrevivido a la libertad política y económica como la que se practica en Estados Unidos y Europa Occidental.

Hoy, la historia está de regreso, según escritores como el historiador militar israelí Azar Gat. En un nuevo libro sobre democracia Victorious and Vulnerable (que puede traducirse como "Victoriosa y vulnerable"), Gat sostiene que la democracia tendrá que probar sus ventajas una vez más frente a su rival más reciente: el capitalismo autoritario, tal como lo practican poderes confiados como China y Rusia.

En retrospectiva, 1989 llevó a la adopción casi universal del capitalismo, pero hasta ahora no se puede decir lo mismo de la democracia.

En efecto, al cambiar de una economía comunista al capitalismo ¿aunque sea un tipo de capitalismo controlado por el Estado que Adam Smith no reconocería¿, China y Rusia han adoptado "una marca de autoritarismo mucho más eficiente" que la que tenían durante la Guerra Fría, afirma Gat.

Otros politólogos afirman que es demasiado pronto para saber si los dos poderes realmente representan un camino alternativo de desarrollo para Occidente.

"De ninguna forma es cierto que China vaya a poder mantener su estructura de poder existente", afirma Niall Ferguson, un historiador económico de la Escuela de Negocios de Harvard.

Es más, la Rusia de hoy podrá estar volviéndose más firme, pero aún es un poder mucho más débil que la Unión Soviética que la precedió, mientras dos de las mayores economías emergentes ¿India y Brasil¿ pertenecen al campo democrático, señala Ferguson.

Parte de la fortaleza reciente de líderes autocráticos en Rusia, Irán y Venezuela derivó de un alza en los precios del petróleo, afirma Tom Carothers, director del proyecto democrático en la Fundación Carnegie para la Paz Internacional. "Pero cuando los precios de los commodities bajan, ellos sufren", indica.

La democracia liberal sigue siendo el sistema que funciona mejor para proteger los derechos individuales, afirma Carothers: "A la gente no le gusta ser maltratada por su gobierno".

Sin embargo, Carothers afirma: "La gente también quiere que el gobierno se ocupe de ellos y los haga sentir seguros". Los líderes en muchos países han explotado ese deseo para priorizar el orden y el crecimiento económico por encima de los derechos individuales y la libertad", señala.

Hoy, 46% de todos los países son democracias plenas, según Freedom House, un centro de estudios con sede en Washington.
Eso representa un aumento desde el 36% de 1989, y gran parte de la democratización provino de Europa Central y del Este. Pero no es más alta que en 1999. Los avances de la democracia fueron más fuertes en la década de 1990 y se han estancado en los últimos años, según Chris Walker, director de estudios de Freedom House.

Mientras algunos países se han vuelto más democráticos en los últimos años, como Serbia, Croacia y Eslovaquia, la Rusia de Vladimir Putin y la mayoría de sus vecinos de la ex Unión Soviética se han vuelto a deslizar hacia el autoritarismo, afirma Walker.

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