El cáncer es mucho más que perder un seno

Claudia Saa no le hizo caso a las alarmas. Hace ocho años una hermana suya murió de cáncer de seno. Dos tías ya habían pasado por ese proceso. A pesar de que esta enfermedad está muy presente en su familia, dejó de hacerse el autoexamen con la disciplina que toca. Hasta qué un día -hace dos años y medio-, bañándose se sintió la famosa bolita en el seno derecho. “Yo no creía a pesar de los antecedentes genéticos que me fuera a tocar a mí. Con esos casos uno cree que ya, que una enfermedad no se puede ensañar tanto con una misma familia”. Pero así fue.

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julio 29 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-07-29

Oír el diagnóstico no es fácil y pensar en lo que viene mucho menos. “Pero el apoyo que recibí de parte de dos personas que también tenían cáncer de seno me sirvió mucho”. Contar con ese apoyo es vital cuando se atraviesa por una enfermedad crónica como esta. “Se ve mucha gente sola durante todo el proceso. Hay pacientes a las que uno nunca les conoce a los hijos o al esposo y esto es muy frecuente”, comenta el médico mastólogo José Fernando Robledo. Por eso un grupo de mujeres que conocen la enfermedad porque la han vivido en carne propia, con el respaldo de sus médicos, decidieron crear la Fundación Amese. “Compartir con otros pacientes los miedos es más fácil entender la enfermedad, lo que está pasando y así salir adelante”, comenta Lina, de 44 años a quien hace 6 le descubrieron el cáncer y que hace parte de la Fundación. “Cuando uno comparte lo que siente y lo que está pensando lo otras personas también se abren y así uno las puede ayudar y se ayuda a sí mismo”. Cada una vive un proceso diferente. Algunas toman cáncer como sinónimo de muerte. “Vernos bien, que seguimos a delante ayuda a superar ese temor.” A otras lo más terrible es pasar por la caída del pelo por acción de la quimioterapia. “Yo tenía un pelo negro, largo, divino, dice Mónica a quien le diagnosticaron el cáncer a los 30 años. Y me tocó raparme usaba pañoletas y no quería dejarme ver ni de mi novio”. También se preocupó mucho porque se bloqueó en cuanto a su vida sexual. “Mi novio me decía que me veía divina y uno se veía inmundo”. Pero superó todo esto, se casó con él y tienen dos hijas. Hablar de esos temas con otras pacientes, con una sicóloga y/o, con los médicos fue fundamental para ella. Y eso es lo que busca la Fundación. “Queremos que le den un sentido a la experiencia que están viviendo. Después de un proceso así, uno sale fortalecido”, dice Saa. Las personas allí están dispuestas a escuchar y a apoyar: ayudarle a buscar la peluca, decirle qué comer cuando se está en quimio, hablar de los miedos, de las dudas, ayudar en la parte legal y sobre todo, acompañar. BUSCAR APOYO AMESE ofrece servicios como: - Enseñar cuidados básicos de salud para asumir la enfermedad, el tratamiento y adaptarse a las nuevas condiciones de vida. - Orientar a la familia y a personas cercanas. Ayudarles a desarrollar una comunicación asertiva para construir la red de apoyo permanente. - Orientación en relaciones de pareja para que se adapten y asuman los cambios físicos y emocionales que se generan. - Asistencia legal. Informes: tel. 2 11 21 79. Los tratamientos médicos han mejorado En Colombia se estima que durante este año serán diagnosticados alrededor de 5.000 nuevos casos de cáncer de seno en mujeres, muchas de ellas en edades tempranas y aproximadamente unas 700 morirán. Aunque las cifras son alarmantes, el panorama frente a la enfermedad ha cambiado mucho en los últimos 30 años. “Antes se tenía un afán entendible de erradicar el problema sin importar la calidad de vida del paciente. Hoy en día se armoniza ésta con el tratamiento”, afirma el médico mastólogo José Fernando Robledo. Según el especialistas, de esas cirugías radicales y extensivas sin consideración por el cuerpo de la mujer se ha pasado a tratar de preservar en lo más posible el órgano, “porque la mama también tiene un valor cultural y sicológico muy importante en la mujer, no es simplemente una parte más de su cuerpo”, agrega Robledo. Por eso ahora también se trabaja de la mano con la cirugía estética y reconstructiva. Robledo afirma que con la quimioterapia son ahora más racionales. “Antes duraban 24 meses, ahora se hacen tratamientos entre 4 y 8 meses mucho más focalizados y selectivos, según cada caso.” Todo tiende a preservar la calidad y la prolongación de la vida. De hecho las expectativas de vida han aumentado gracias al diagnóstico temprano. “Encontrar un tumor de 2 centímetros tiene 90 por ciento de posibilidades de vivir en los próximos 10 años. Cuando se detecta muy avanzado, de 7 centímetro por ejemplo, son del 40 por ciento. De ahí la importancia del autoexamen”.Apoyo sicológico para poder superar los miedos El cáncer altera la vida no solo de los pacientes sino de quienes están a su alrededor y todo tiende a complicarse si no se tiene una buena comunicación para poder plantear los miedos, las inquietudes y los deseos. Según la sicóloga Claudia Cala, el apoyo emocional es tan importante como el médico en un proceso de cáncer. Y éste lo pueden dar especialistas como ella, la familia y los amigos, y otras mujeres que estén o hayan vivido la enfermedad. “La red de apoyo es muy importante. Si no se tiene aumenta el riesgo de presentar depresión y otras complicaciones emocionales y médicas como enfermedades oportunistas e infecciones”, comenta Cala. En las reuniones con mujeres los temas que más las inquieta son el miedo a la muerte, la alteración de su relación con la pareja y cómo hablar del tema cuando se tienen hijos. “La familia debe acompañar, no evadir el tema y tratar de hacer que la vida siga lo más parecido a lo normal. Lo mismo los amigos. Invítenla a cine, que vaya al cumpleaños de Fulano, ir de compras. También es importante organizar los recursos, porque al principio todos están ahí y muy pronto se van alejando. Coordinar quién ayuda con dinero, quién la acompaña al médico o a la quimio, quién hace mercado, etc.”, aconseja la sicóloga. La vida en pareja y la intimidad sexual también es un tema tabú cuando se tiene cáncer. “Los señores sienten que no son buena compañía, no saben qué hacer y quieren ‘huir’. Por eso hay que involucrarlos en el tratamiento, hablar del tema, explicarles cómo se sienten. Para ellas es importante que a pesar de lo que están pasando se les quiere”.

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