Cargas que encarecen la vivienda no provienen de especulación ni inestabilidad de precios, dicen analistas

Los impuestos locales, municipales y nacionales, las cargas urbanísticas y las acometidas de las redes de servicios públicos son algunos de los obstáculos que deben enfrentar los constructores.

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octubre 30 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-10-30

Así lo explicó Martha Pinto de de Hart, presidenta de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), quien agregó que esto a veces no permite hacer vivienda barata.

Aun así, la dirigente aseguró que los precios se han mantenido estables, incluso, con una variación negativa de 0,72 por ciento en agosto. Incluso -agrega-, en medio de las eventualidades el sector registra cifras importantes en las ventas, impulsadas -especialmente- por el subsidio a la tasa de interés.

Según Pinto, durante el mes pasado se vendieron 8.696 unidades contra un promedio de 6.172 en lo corrido del año, en Antioquia, Caldas, Cundinamarca y Bogotá, Risaralda y Valle del Cauca.

Sigue en la punta de lista la vivienda diferente a la social, especialmente entre 67 y más de 167 millones de pesos, aunque es un hecho que la oferta subsidiada ganó terreno.

Las cajas de compensación familiar -que son un medidor del desempeño en la vivienda de interés social (VIS)- indican que a septiembre se han asignado 20.573 subsidios pagados de una meta de 25.000 que seguramente se cumplirá al cerrar el 2009.

"Lo importante es que en la medida en que se agote el inventario se impulsarán nuevas licencias e inicios de obra", dijo la Presidenta de Camacol, quien destacó que a pesar de la inquietud por el tema de precios, la gente está invirtiendo.

Muestra de ello es que el indicador de rotación trimestral -es decir, el tiempo promedio que se tarda en vender un inmueble- sigue mostrando un comportamiento positivo, pues en septiembre se ubicó en 4,4 meses (3,4 meses para vivienda de interés social -VIS- y 5,2 para aquella diferente a esta). Bogotá muestra la mejor rotación con 2,7 meses.

EL TIEMPO consultó al arquitecto Gonzalo Correal, quien coincidió con Pinto en que hay más dinámica en las ventas. Sin embargo, es de los que piensa que los precios se han incrementado, especialmente, por la pasividad de los procesos que debe asumir el constructor para sacar adelante una obra.

"Es decir, no se trata necesariamente de especulación, sino que emprender un proyecto genera costos que se podrían obviar si las normas fueran más claras", aseguró Correal.

"Y es que no tiene sentido pasar por 57 trámites", agregó el arquitecto, quien reconoció que algo se ha logrado con el programa Trámite Fácil, en Bogotá. "Pero falta, porque aunque no debería suceder todas estas trabas aumentan los costos que finalmente se les transfieren a los compradores".

"Aun así, es positivo que apenas 6 por ciento de lo que existe en el mercado sea obra terminada, lo que significa que el mercado ha asumido los precios y que los constructores no correrán el riesgo de quedarse encartados con las viviendas, sin vender", concluyó Pinto.
 

¿Y la usada?

La vivienda usada ha moderado sus precios gracias a la dinámica en las ventas de casas y apartamentos nuevos, en parte, por la reacción que han tenido los compradores de estrato medio al subsidio a la tasa de interés y los de estrato medio bajo y bajo, al aumento del monto de los auxilios familiares que entregan el Fondo Nacional de Vivienda y las cajas de compensación.

A finales del 2008, la brecha entre los dos tipos de viviendas no era tan grande, pero ahora la necesidad de vender rápido y no tener una propiedad subutilizada ha impulsado esta tendencia que, de hecho, también se ve en los arriendos, donde igualmente los dueños de inmuebles prefieren bajar un poco para agilizar el negocio del alquiler.

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