El chantaje que faltaba

Escribí mi columna de la semana pasada antes de la noticia de que Venezuela saldría del Grupo Andino. Cuando fue publicada, ésta ya se había producido, pero lo que escribí coincidía plenamente con lo anunciado. Y es que el retiro formal de Venezuela estaba cantado. La belicosidad del régimen de los últimos meses, la forma como se está acelerando el proceso revolucionario internamente teniendo en cuenta la proximidad de las elecciones y los síntomas de reorganización de la oposición con una acción efectiva como fue la de marginarse de las elecciones parlamentarias, la agresividad creciente con los E.U. tanto interna como externa, el acercamiento premeditado a Irán, etc., son síntomas inequívocos de que una decisión como la comentada se podía producir. En América Latina las cosas también se han venido presentado en una forma que fortalecen la agresividad de Chávez. Primero, la elección de Evo. Después, el avance de Humala. La inestabilidad creciente

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abril 27 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-04-27

¿Por qué el anuncio en la reunión de Asunción sin que ni siquiera el Canciller conociera su alcance y contenido como quedó comprobado? Simplemente porque era el momento apropiado para producir un impacto político en Colombia, en plena campaña electoral, en Ecuador, concluyendo la negociación con los E.U. y Perú tratando de pasar en su Congreso el TLC y realizar la segunda vuelta electoral. Pero la oportunidad principal fue la de poder utilizar el Tratado con los E.U. como causa expiatoria de su decisión, la cual estaba tomada desde hace tiempo. Y además, aprovechar la reunión con los socios más pobres y pequeños del Mercosur, quienes están pasando por un momento muy difícil frente a sus socios grandes para sin rubor alguno decir que este esquema de integración también estaba muerto y que había que crear uno nuevo. Antes de ser aceptado de pleno derecho. Menudo socio están apunto de recibir los países del Cono Sur. Quisiera ver la cara de Lula y de Kirchner después de esta afirmación. En cuanto a nosotros, la presión está aumentando y desgraciadamente continuará. Este último capítulo empezó con las denuncias sobre el DAS. Siguió con las críticas a la negociación del TLC. Ya se abrió nuevamente el expediente de Pedro Carmona, a pesar de ser una situación jurídicamente transparente, avalada por el mismo gobierno venezolano hace cuatro años y plenamente consolidada. Los chantajes a los que nos hemos visto sometidos en el pasado, públicos y privados son muchos. La guerrilla y el apoyo que reciben en el vecino país, el comercio que se maneja al margen de los compromisos internacionales abriendo y cerrando la frontera ad- libitum, las inversiones de nacionales en Venezuela, los combustibles y el suministro de energía en zonas fronterizas, etc., nos han llevado en muchas oportunidades a callar y bajar la cabeza, como dicen: “comiéndonos unos sapos grandes”. Pero este último, oportunamente contestado por el presidente Uribe, es el que faltaba: TLC o mercado y suministro venezolano. Hasta dónde dejaremos que llegue nuestro vecino. Ah y conociéndolo, olvidémonos de los cinco años de seguridad que nos da el Acuerdo. El solo comentario velado de que estaría dispuesto a negociar de gobierno a gobierno es la garantía de que sólo va aplicar lo que le convenga en función del abastecimiento que requiere. El Gobierno venezolano a través de la ministra Iglesias acaba de anunciar que controlará las importaciones. Para ello se evalúan: “toda una batería de medidas, por mandato del presidente Chávez, que tienen que ver con la protección decidida de la industria nacional”. Consultor privado

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