El clima de de los negocios

El clima de de los negocios

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junio 30 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-06-30

Para nadie es un secreto que la economía colombiana, siguiendo la tendencia internacional, entró en un proceso de desaceleración, cuya magnitud nadie se atreve a pronosticar.

Las últimas cifras dadas a conocer la semana anterior, son una confirmación de lo que todos esperaban: el crecimiento del PIB está en un 50 por ciento por debajo de las cifras anteriores.
Puede que la primera impresión sea de preocupación, pero la realidad es que se viene de una tasa muy alta, por lo cual la comparación no debe llevar a conclusiones dramáticas.

Sin embargo, el asunto no hay que mirarlo meramente por la evolución de los datos, sin desconocer su importancia.
El cuidado hay que ponerlo más allá: no hay que dejar enrarecer el ambiente de los negocios en Colombia, cosa que sí resulta muy peligrosa.

Hay hechos que muestran que en este sentido las cosas no van bien en varios frentes, el primero de los cuales tiene que ver con dejar que las malas relaciones con los vecinos se vuelvan un asunto crónico.

Han pasado ya casi cinco meses y el asunto no se arregla, lo cual deja una sensación 'maluca' que está introduciendo elementos de incertidumbre muy poco convenientes para la realización de los negocios.

La lectura no puede ser buena y deja mal parada a la dirigencia encargada del tema.

Pero el asunto no para ahí. El manejo reciente de la revaluación por parte de las autoridades monetarias y el mismo gobierno también está produciendo un nerviosismo innecesario, porque ya hay voces que advierten sobre la manipulación para corregir la apreciación de la moneda, expresada en incumplimiento de normas sobre intervención en el mercado.

Lo mismo se puede afirmar de algunas medidas oficiales para atajar el fenómeno.

Nadie quiere la revaluación, pero en aras de corregirla se puede estar generando un clima de desconfianza tampoco conveniente.
Finalmente, el enredo por la llamada 'yidis-política' ha llegado a límites intolerables debido al enfrentamiento entre la Corte Suprema de Justicia y el presidente de la República, cuyas consecuencias negativas las pagará el país y el mismo clima de los negocios.

Que la Corte advierta o insinúe que la reelección del presidente estuvo viciada por la compra de votos durante su trámite en el Congreso es muy grave y puede ser exagerado para los amigos del presidente, pero que el mandatario decida, sin mucho análisis, que la salida es hacer elecciones resulta también demasiado grave.

Mucho nos gustaría a los colombianos que las dos instituciones abandonaran sus rencores y soberbia y colocaran por encima los intereses del país.

El daño puede no tener reparación posterior.

Los anteriores elementos hacen creer que debido a determinadas acciones concientes se están dando empujones hacia el abismo.
No está bien y resulta muy triste que las energías se están enfocando mal.

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