Menos cocteles y pasarelas

La situación de la pérdida de competitividad de las confecciones colombianas estaba cantada, por una simple razón: se creyó que la opción para entrar al mercado de Estados Unidos era la maquila, que no es otra cosa que vender mano de obra barata, lo que no es si no un sinónimo de pobreza. En otras palabras, entre más pobre sean un país, su capacidad de competir está en pagar los más bajos salarios, pero nunca se podrá salir de ese círculo. Y como siempre habrá otra parte del mundo donde se paga menos, los maquiladores sacan sus equipos y las instalan allá.

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octubre 27 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-10-27

En Colombia nos equivocamos en ese sentido creyendo que el Atpa y luego el Atpdea era una solución. Poco o nada nos preocupamos por desarrollar la industria arrancando desde la producción de materias primas. Y hoy sencillamente es muy tarde, pues los países asiáticos nos tomaron demasiada ventaja en ese desarrollo integral. Perú ya nos ha sobrepasado. Ha montado una producción de confecciones en buena parte sustentada en un algodón de alta calidad y resistencia. Sus exportaciones son superiores a las nuestras y al igual que aquí tenían los mismos beneficios del Atpdea, cuya vigencia termina este final de año. Seguros que ellos sin ese mecanismo pueden ya competir. Bueno que los beneficios arancelarios que se tienen con el Atpdea se prorroguen por unos meses más hasta que empaten con el TLC con Estados Unidos y en esos términos se pueda sobrevivir por un tiempo más, pero si no se hace algo serio, la muerte no tiene reversa, sólo que la agonía va a ser un poco más lenta. Hay quienes dicen que Colombia ha avanzado mucho en términos de diseño y que ahí está el futuro para competir. Es ingenuo creerlo y decirlo: en el país nos damos pantalla y alabamos las pasarelas de moda, pero eso no es suficiente si no se tiene por detrás una industria competitiva, como ocurre en otras partes del mundo. Las preguntas simples que surgen son varias: ¿quién debe pagar la agonía? ¿Hay algún compromiso de los productores al recibir los subsidios de los contribuyentes colombianos? Hace sólo dos o tres años, hubo una triste experiencia con la compensación que se les dio a dos sectores por efecto de la revaluación del peso. Hoy, uno de ellos anuncia despido de gente. Hay que decirlo con toda crudeza: los empresarios no pueden seguir ‘chantajeando’ a la sociedad, alegando la generación de empleo para recibir susbsidios. Es injusto cuando el país tiene tanta pobreza y tan pocos recursos. Empresario exportador "La maquila no es el camino para el progreso. Los salarios no hacen la diferencia para competir.

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