Comer en supermercados, moda de estadounidenses

Una prueba más de que la sociedad en general, y en concreto la del consumo, se encuentra en constante evolución es la nueva corriente que lleva a los estadounidenses a comer en el mismo supermercado tras hacer la compra.

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enero 31 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-01-31

Convertidos en restaurantes, los supermercados ofrecen de todo: desde bufés de ensaladas hasta barras de sushi, pasando por mini-marisquerías y la “comida rápida”. Por comodidad, cercanía, simplemente por pereza o porque hacer la compra da hambre, la idea cuaja. Empresas como la cadena Wegmans se encargan de atraer convenientemente al comprador, al que ofrece una variedad de alimentos atractivos y equilibrados, entre los que destacan sopas, ostras, ensaladas y sushi, a un precio asequible y sin que, además, haya que dejar propina. Y esto es especialmente atractivo en un país en el que es obligado dejar por lo menos el 15 por ciento en concepto de “propina” al camarero. Además, este tipo de comidas sencillas, rápidas de elaborar y, sobre todo, de consumir, permite a los ciudadanos resolver uno de los problemas más cotidianos: la falta de tiempo. Igualmente, parecen ayudar a solventar el problema de la obesidad, que ya es epidemia en un país donde el 15 por ciento de los menores de edad es obeso, según un informe de la Universidad de Duke del 2004. Otro estudio realizado en el 2002 realizado por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, el 23,7 por ciento de latinos menores de 11 años residentes en Estados Unidos también son obesos. “Nunca antes lo había probado y la verdad es que cualquier novedad de este tipo resulta atractiva”, asegura a Efe Greg mientras degusta un sándwich, ante la atenta mirada de una mujer que pasea su carrito de la compra repleto de productos. “Es muy práctico y barato, seguro que repito”, continúa. Este joven blanco y de aspecto atlético es estudiante y vive lejos de su familia en la capital estadounidense. Y es que la soledad, por una u otra razón, es un caldo de cultivo excelente para esta moda de la comida solitaria, sana y rápida. Para evitar las soledades, sin embargo, algunos establecimientos han decidido colocar mesas redondas en lugar de asientos individuales. Lo que puede resultar un buen método para relacionarse. Elisabeth Royal, una joven estudiante extranjera asegura que “es muy difícil conocer gente en una gran ciudad y en los supermercados, por lo menos es posible”. Pero, de todas formas, el negocio está asegurado, pues se mantiene la ley del mínimo esfuerzo. La sociedad se moderniza y los supermercados no iban a quedarse atrás. EFE

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