Confusión en Mercosur

El hecho más notable de la cumbre presidencial de Mercosur ocurrida en Asunción, capital de Paraguay, en junio 29 pasado, fue la ausencia del presidente venezolano Hugo Chávez, quien prefirió, más bien, irse ese fin de semana a Moscú e Irán para comprar armas y conseguir amigos. La reunión en Paraguay fue, por ello, mucho más tranquila que en compañía del estridente presidente izquierdista. Pero el más grande bloque de Suramérica ha estado en peleas de variada índole, y aún está lejos de reganar la importancia que tuvo en los años noventa.

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agosto 31 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-08-31

En aquel momento, el comercio entre los miembros fundadores, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, era una máquina de crecimiento económico. Después vinieron devaluaciones traumáticas y estancamiento económico. Otro impedimento que surgió fue el incremento de los precios de las materias primas más importantes del bloque, soya, granos y minerales, lo cual ha creado exportaciones recientes a otros países. Otra razón es que el Mercosur está naufragando. El bloque ha fracasado en implementar un compromiso para crear una unión aduanera con un arancel externo común y un libre comercio entre los países del bloque. Además, se han creado muchas excepciones que dificultan el comercio, por lo cual, las barreras se han multiplicado. No han utilizado el sistema de resolución de conflictos y han preferido llevar las quejas contra Brasil a la Organización Mundial de Comercio (OMC). Paraguay, por su lado, ha fallado en combatir el contrabando generalizado de productos electrónicos hechos en China. Los socios de Brasil, además, objetan las rebajas de impuestos dadas por los gobiernos estatales brasileños. Los gobiernos de centro izquierda que están a cargo (excepto en Paraguay) hablan de cooperación política y energética, aún cuando poquito se ha avanzado en ambos conceptos. También han favorecido ampliar el grupo, en vez de profundizar en un mercado único. Chile y Bolivia se volvieron miembros asociados, entrando en acuerdo de libre comercio con Mercosur, pero sin aceptar su arancel común externo. El año pasado, Venezuela fue aceptada como miembro pleno de Mercosur, por insistencia del presidente de Argentina, Néstor Kirchner, y por el presidente de Brasil, Luis Inácio Lula Da Silva. Los presidentes izquierdistas de Bolivia y Ecuador también quieren entrar a Mercosur. Hay expertos que dicen que el grupo se ha vuelto “un bloque político, no uno de comercio”. Otro analista dice que, de hecho, el bloque ha hecho un “gran progreso” en integración, pero esto no se ha vuelto visible por el intenso cambio social, político y económico que se está observando en buena parte de Suramérica. Hay también la opinión de que Mercosur se está volviendo irrelevante y en disolución. La ausencia de Hugo Chávez de la reunión de junio 29 en Asunción parece promover un cambio de ruta. Una resolución tomada por el Senado brasileño criticando a Venezuela por el silenciamiento de la emisora de televisión más importante de la oposición. El Congreso brasileño tiene aún que ratificar la entrada de Venezuela a Mercosur, y después de insultos recibidos del señor Chávez, es improbable que lo haga pronto. Lo anterior deja a Venezuela en la curiosa situación de ser ‘miembro pleno en proceso de acceso’. La parálisis de Mercosur está empezando a exasperar a los hombres de negocios. En un principio proteccionistas, los industriales cariocas ahora están decididos a mirar nuevos mercados. El presidente de la Federación Industrial de Sao Paulo anota que en Brasil, a pesar de que exporta materias primas a China, el 70 por ciento de exportaciones de manufacturas se dan dentro de las Américas. Este señor se queja de que Brasil está perdiendo mercados porque los Estados Unidos ha negociado tratados de libre comercio preferenciales en la región. Se me acabó el espacio. Chile y Bolivia se volvieron miembros asociados, entrando en acuerdo de libre comercio con Mercosur, pero sin aceptar su arancel común externo”.

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