Contactos políticos es Estados Unidos buscan mejor resultado en negociación

Un desayuno en la casa del embajador Andrés Pastrana que se realizó el miércoles de la semana pasada fue el abrebocas de la estrategia diplomática desplegada por el Gobierno colombiano para garantizar el cierre de la negociación comercial con Estados Unidos y su futura aprobación en el Congreso de ese país.(VER GRÁFICO - BALANZA COMERCIAL TOTAL COLOMBIANA)

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enero 30 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-01-30

Pastrana se reunió con el jefe negociador, Hernando José Gómez, el ministro de Protección Social, Diego Palacio, y algunos asesores del Gobierno, para contarles los detalles de las gestiones que ha adelantado en las últimas semanas para generar un ambiente político propicio al cierre del acuerdo. Desde Washington, Pastrana ha adelantado una gestión que incluye reuniones, almuerzos, cenas y entrevistas con congresistas, altos funcionarios del Departamento de Estado, del Departamento de Comercio y de la Oficina del Representante Comercial -Ustr por sus siglas en inglés. Aunque algunos congresistas se han mostrado duros en su posición de no permitir nuevos acuerdos comerciales que pongan en riesgo los trabajos y la inversión de los estadounidenses, en general existe un buen ambiente para negociar este acuerdo con Colombia, han coincidido en afirmar funcionarios del Gobierno colombiano. Pero hasta ahora no hay razón concreta sobre qué tan rápido podría tramitarse este tratado en el Congreso de Estados Unidos, pues en un año electoral en este país, todo apunta a señalar que Colombia podría correr la misma suerte que los países centroamericanos que hacen parte del Cafta. Este acuerdo inició su paso por el Congreso de E.U. sólo un año y medio después de haber cerrado el acuerdo. Obviamente durante este tiempo tuvo la garantía de mantener los beneficios arancelarios para un grupo de productos. Pero, el mero cierre de los textos también ha generado algunos inconvenientes entre los congresistas de Estados Unidos. Los principales obstáculos tienen que ver con las sensibilidades entre los demócratas, que hacen reparos a las negociaciones por los temas laborales y de medio ambiente pues algunos sostienen que por la vía de los acuerdos comerciales se está ‘exportando trabajo’ a otros países, en detrimento de la generación de empleo en Estados Unidos, y al mismo tiempo que se está incentivando la inversión en otros países en donde además se incumplen las normas de cuidado del medio ambiente. Pero no son los únicos intereses que generan rechazo a los tratados comerciales. Dentro del propio partido del Gobierno, el republicano, hay quienes consideran que la negociación debe ser ampliamente favorable a los intereses de E.U. especialmente en los temas agrícolas. Este es el caso de senadores de estados en donde las ayudas a la producción agrícola son cuantiosas y es necesario garantizar este caudal electoral, especialmente en un año en que habrá renovación en Senado y Cámara. El ajedrez político para aprobar el acuerdo es tan complejo, que en plena semana de negociaciones los funcionarios del Gobierno colombiano han tenido que dedicar buena parte de su tiempo a hacer lobby a favor de la firma del acuerdo. Entre las reuniones que se tiene previsto realizar esta semana están encuentros con funcionarios clave de Ustr, de entidades técnicas que manejan asuntos sanitarios y fitosanitarios y de oficinas de abogados expertos en el cabildeo. Esta semana, cuando comienza la negociación agrícola y de temas que no fueron resueltos hasta el viernes pasado, está previsto que los ministros colombianos de Agricultura y Comercio se reúnan con el embajador que negocia los temas agrícolas en E.U., Richard Crawder; la subsecretaria de Ustr, Susan Schwab y el negociador que reemplazó a Regina Vargo, Everett Eissenstat. Apenas se logre cerrar la negociación, el trabajo de lobbying político se intensificará. A partir de ese momento dicha labor tendrá que hacerse con los asistentes de los congresistas estadounidenses que tendrán a su cargo la aprobación del acuerdo comercial. Aunque la intención del estadounidense es que la ratificación en el Congreso se logre antes de que termine el primer semestre del presente año, muy pocos apuestan a que este objetivo se logre. El afán consiste en que a partir del segundo semestre del 2006 empieza la carrera de los congresistas estadounidenses por conseguir los votos que les asegurará, en noviembre próximo , su continuidad en el legislativo de ese país. En noviembre se realizan las elecciones de los 435 representantes a la Cámara -que tienen un período de dos años- y de un tercio del senado, que tiene un período de 6 años. En el caso de Colombia, las elecciones se realizarán el 12 de marzo próximo, lo que indica que la ratificación del tratado le corresponderá a quienes salgan elegidos en esta oportunidad.- Cabildeo en el Congreso de Colombia El cabildeo político tendrán que adelantarlo en Colombia los funcionarios del Gobierno que buscan la aprobación del TLC. En este caso, no es claro si la presentación de la iniciativa se realice antes de que termine esta legislatura, es decir en las semanas previas al 20 de junio, cuando el Congreso colombiano termina sus sesiones. Algunos empresarios y dirigentes gremiales aseguran que lo más probable es que, con la reelección en marcha, el Gobierno del presidente Alvaro Uribe prefiera presentar la iniciativa al Congreso a partir del 7 de agosto, cuando se posesionan los nuevos legisladores. Estos cálculos se hacen previendo que Uribe sea reelegido y que el inicio de su segundo mandato le dé la legitimidad que requiere para que el Congreso de la República le dé el aval a un acuerdo comercial.

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