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Finanzas

Generación actual de estudiantes perdería US$17 billones en ingresos

Esta situación sería uno de los efectos del covid. Los niños que tienen pobreza de aprendizaje podrían alcanzar el 70 % debido al cierre de escuelas.

Estudiantes

Las restricciones sanitarias detuvieron abruptamente los sistemas educativos y los cierres de los colegios afectaron a más de 1.600 millones de alumnos.

Archivo EL TIEMPO

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diciembre 09 de 2021 - 10:55 a. m.
2021-12-09

La crisis educativa mundial podría ser peor de lo previsto. Según un informe del Banco Mundial, la Unesco y Unicef, las pérdidas económicas por el cierre prolongado de instituciones y la baja calidad de la educación a distancia serían de 14 % del PIB mundial actual. Además, esta generación de niños, niñas y jóvenes dejaría de recibir 17 billones de dólares en los ingresos que percibirían de por vida.

(Vea: Solo 19% de los estudiantes tiene buenos resultados en Saber 11).

El informe, titulado ‘El estado de la crisis educativa mundial: un camino hacia la recuperación’, también dio a conocer que la proporción de niños que no tendrían acceso a la educación o no conseguirían los conocimientos esperados sería del 70 %, 17 puntos porcentuales más que antes de la pandemia.

Las restricciones sanitarias detuvieron abruptamente los sistemas educativos y los cierres de los colegios afectaron a más de 1.600 millones de alumnos. Después de 21 meses, algunos permanecen cerradas para millones de niños y jóvenes, lo que ha generado pérdidas de aprendizaje desiguales, siendo los más pequeños y pobres, los más afectados.

Una de las regiones que este informe evalúa es Sao Paulo, en Brasil. Allí, solo el 28 % de estudiantes aprendieron en clases presenciales y el riesgo de abandono aumentó más del triple. Asimismo, en la zona rural de Karnataka en la India, solo el 16 % de los niños es capaz de realizar una resta simple.

(Vea: ¿Qué viene para la educación en el 2022?).

Esta diferencia también se evidenció en el tiempo que duraron cerrados los establecimientos educativos. En los países desarrollados duraron en promedio 224 días, mientras que en naciones de ingresos bajos y media su duración fue mayor.

Los maestros recibieron apoyo limitado para que su desarrollo profesional lograra una transición hacia el aprendizaje a distancia, lo que los dejó sin la preparación necesaria para involucrarse con los alumnos y sus cuidadores”, indicó el informe.

El aprendizaje en casa también fue inequitativo. Los niños de hogares de bajos recursos tuvieron menos probabilidades de beneficiarse del aprendizaje a distancia, por la falta de electricidad, conectividad, equipos y el apoyo de sus cuidadores.

(Vea: Así va el programa para dar acceso a educación a la población migrante).

Por otro lado, los alumnos con discapacidades fueron ignorados por las políticas de respuesta de los gobiernos, de manera que el aprendizaje virtual no fue pensado para ellos. Asimismo, las niñas sufrieron mayor pérdida de aprendizaje por los roles sociales asignados a su género.

La pandemia de covid-19 cerró centros educativos en todo el mundo, interrumpiendo la educación de 1.600 millones de estudiantes en su momento más álgido, y exacerbó las desigualdades de género. En algunos países, constatamos una pérdida de aprendizaje más significativa entre las niñas y un aumento del riesgo de enfrentarse al trabajo infantil, la violencia de género, el matrimonio precoz y el embarazo. Para cerrar las heridas de esta generación, debemos reabrir las escuelas y mantenerlas abiertas, proponernos como objetivo el regreso de los estudiantes a los centros educativos y acelerar la recuperación del aprendizaje", afirmó Robert Jenkins, director de Educación de Unicef.

Educación

Los más pequeños y pobres, los más afectados con el aprendizaje en medio de la pandemia.

Archivo particular

El informe también hace hincapié en los derechos vulnerados a la población infantil y juvenil en este periodo. Y es que las escuelas suelen proporcionar otros servicios más que el aprendizaje. Así que durante estos cierres, la salud y seguridad de los estudiantes se vio amenazada.

La violencia intrafamiliar y el trabajo infantil se incrementaron. Además, más de 370 millones de niños a nivel global dejaron de recibir las comidas que les daban en los colegios, que para algunos representaba la única fuente confiable de alimentos y nutrición diaria.

(Vea: Bogotá emitió bonos sociales de deuda para financiar varios programas).

A manera de solución, las organizaciones detrás del informe le llamaron la atención a los gobiernos sobre su inversión en educación, puesto que esta no supera el 3 %. “Se necesitará una mayor cantidad de fondos para que la recuperación inmediata del aprendizaje sea efectiva”, argumentaron.

También señalaron que la presencialidad es urgente para revertir las pérdidas de aprendizaje: los países deben implementar programas de refuerzo, con líneas de acción claves y ampliar el tiempo en las jornadas.

Nos hemos comprometido a apoyar a los diferentes gobiernos de forma más general en sus respuestas al covid-19 a través del plan de recuperación de la educación presentado a principios de este año”, recalcó Stefania Giannini, subdirectora General de Educación de la Unesco.

(Vea: Consecuencias del fin del programa 'Ser Pilo Paga' para la educación).

Con el liderazgo de los gobiernos y el apoyo de la comunidad internacional, se puede hacer mucho para que los sistemas sean más equitativos, eficientes y resilientes, aprovechando las lecciones aprendidas durante la pandemia e incrementando las inversiones. Pero, para ello, debemos hacer que, entre todas las respuestas a la pandemia, la relativa a los niños y jóvenes se convierta en una prioridad real. Su futuro, y nuestro futuro colectivo, dependen de ello”, agregó.

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