Crecimiento exportador en un entorno de revaluación prolongada

Para todos, es claro que ningún exportador puede pensar en que su operación dependa únicamente de contar con un tipo de cambio favorable.(VER GRAFICO)

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marzo 30 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-03-30

Al respecto, los empresarios han ajustado sus estructuras productivas para enfrentar la prolongada revaluación, realizando mejoras en su competitividad y adaptando sus procesos productivos. Sin embargo, el comportamiento anterior y las perspectivas sobre la tendencia de la tasa de cambio han impactado negativamente las exportaciones no tradicionales. La revaluación ha afectado, de manera importante, todo ese desempeño, no solamente del sector exportador, sino también el de las demás actividades transables de nuestra economía, como la industria, la agricultura y también los servicios como el turismo. La tasa de cambio se ubica hoy a un nivel equivalente al de julio del año 2000, mientras que los costos en pesos que enfrentan los empresarios han aumentado de manera considerable, lo cual afecta especialmente a los productores de sectores intensivos en mano de obra y que no utilizan insumos importados. Al respecto, el tipo de cambio real se viene deteriorando desde hace varios años, y también preocupa que el índice real con socios prioritarios, como Estados Unidos, demuestre nuestra desventaja frente a competidores como Ecuador, Perú y México. Ya en varios rubros, como el floricultor y el confeccionista, entre otros, los exportadores pequeños y grandes han reducido sus operaciones con el exterior, dado el impacto que la revaluación ha generado en los márgenes de rentabilidad, lo cual también ha afectado el empleo. Teniendo en cuenta la eventual paradoja de un comportamiento positivo de las exportaciones en medio de una permanente revaluación, resulta prioritario descomponer el origen de las variaciones. Al respecto, se destaca que el crecimiento de las ventas no tradicionales para el 2006 se concentró en el jalonamiento que ofrecieron los incrementos en exportaciones de productos como los desperdicios de oro y cobre, azúcar y algunos otros manufacturados como vehículos y productos sanitarios de papel, lo que contrasta con una menor concentración en la fuente del incremento de las ventas no tradicionales para los años anteriores. En el plano de los destinos de exportación, sobresale que el año pasado las exportaciones no tradicionales hacia el principal destino, Estados Unidos, disminuyeron en 0,5 por ciento, dado el comportamiento negativo en las ventas de rubros como confecciones, textiles, y cueros y sus productos. Las causas de la revaluación tanto externas como internas son varias, y buena parte de ellas son reflejo de la mejor situación económica y de confianza por la que atraviesa el país. Sin embargo, tanto el Gobierno como el sector privado se han encaminado desde tiempo atrás en hacer de las exportaciones un motor de desarrollo y crecimiento sostenido de nuestra economía, para lo cual es prioritario que la política cambiaria y las acciones, tanto del Gobierno Central como de las autoridades económicas y de los mismos empresarios sean consecuentes con este propósito. En materia cambiaria, la realidad de unos mercados cada vez más abiertos pone de presente la importancia de contar con un tipo de cambio equilibrado para avanzar en el crecimiento y la diversificación de las exportaciones, así como la mayor participación de bienes diferenciados y con mayor valor agregado. No se trata de generar condiciones benéficas para los exportadores solamente por medio de una devaluación, sino de proporcionar un contexto propicio para el desarrollo horizontal de sectores que sean efectivamente competitivos en un entorno de equilibrio de la tasa de cambio. Frente a una política cambiaria como la actual, de flotación no perfecta, existen medidas adicionales a las que han venido tomando las autoridades económicas, que demuestran el compromiso del Gobierno de mantener una política cambiaria acorde con la estrategia de exportaciones planteada para el país. Sobre el particular, resulta prioritario el generar un superávit fiscal, como lo ha hecho, por ejemplo, Chile; lo que ha demostrado ser un instrumento efectivo para contrarrestar el efecto de la mayor oferta de divisas que a su vez impacta el comportamiento de la tasa de cambio. De otra parte, la utilización de instrumentos de cobertura cambiaria por parte de los empresarios sigue siendo muy baja, y es prioritario que se implementen medidas para que un mayor número de empresas, especialmente medianas y pequeñas, accedan a estos instrumentos. Al respecto, se debe continuar trabajando en la capacitación de los encargados de estos temas en las empresas, así como en facilitar su uso mediante una reducción de los costos y de las condiciones para su utilización. En conclusión, se hace necesario que se adelanten acciones conjuntas entre los sectores público y privado encaminadas a lograr, en un entorno consecuente de política cambiaria, un crecimiento robusto, diversificado y sostenido de las exportaciones no tradicionales.

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