El crédito del futuro

El Comité de directores de la Corporación Financiera Internacional (CFI) adoptó en su sesión del 21 de febrero el conjunto de criterios que deben cumplir las empresas privadas que solicitan créditos. Dicha entidad, con 178 países miembros, hace parte del grupo del Banco Mundial del cual recibe los recursos, que por ende son de origen público; pero tiene autonomía administrativa, se rige por el derecho privado y atiende a las empresas privadas; en tanto que el Banco atiende a los gobiernos. Desde su fundación en 1956, ha entregado más de 49 mil millones de dólares de sus propios fondos y otros 24 mil millones de dólares en créditos sindicados con otros prestamistas, otorgados a 3.319 empresas en 140 países en desarrollo.

POR:
febrero 28 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-02-28

Las nuevas exigencias se refieren al cumplimiento de estándares ambientales, sociales y laborales, además de asegurar la transparencia. Anteriormente la CFI aplicaba criterios para compensar los impactos de deterioro ambiental, pero ahora se trata de prevenirlos y de incorporar dichos impactos en los estudios de factibilidad de los proyectos que se le presentan. Ello pone en cuestión la tradicional creencia de la economía convencional, que considera a los impactos ambientales como ‘externalidades’ de los proyectos. En opinión de Lars Thunell, Vicepresidente de la IFC, “los nuevos estándares son mas fuertes, mayores y más comprehensivos que los de cualquier otra institución financiera que trabaje con el sector privado”. Los nuevos estándares cubren más áreas que las antiguas salvaguardias e integra los componentes sociales y ambientales con los mecanismos de gestión. Es notable que ahora se exige consulta con la comunidad, protección de la biodiversidad, monitoreo del efecto invernadero, y mayor trascendencia en la oferta de información al público por parte de la empresa beneficiaría del crédito y por la CFI. Estos requerimientos han sido diseñados en un proceso de consulta con gobiernos, empresarios, organizaciones de la sociedad civil y sindicatos, en el cual participaron además voceros de las comunidades indígenas, organizaciones ambientalistas y académicos, Cabe resaltar que en dicho proceso de consultas participaron líderes de las protestas de Seattle contra el descuido ambiental en los proyectos que el Banco Mundial financia. Es previsible que estos mismos criterios sean adoptados por las 40 instituciones privadas de financiamiento internacional, que concentran el 80 por ciento del crédito para proyectos en el mundo. En la época del taylorismo fondista, no se tomaban en cuenta los impactos sociales ni ambientales de la producción y comercialización, y en los inicios de la globalización las empresas transnacionales se delocalizaron por el mundo buscando menores niveles de exigencia en la protección ambiental, menores salarios, máss bajas tasas impositivas; y menor respeto de los derechos laborales. Por contrapartida, muchas empresas locales han creído que la vía para competir exitosamente en la economía global es reducir el grado de cumplimiento de los convenios internacionales del trabajo y de respeto a los derechos laborales consagrados en las leyes nacionales. Ahora se van a enfrentar con el hecho de que las instituciones financieras que les otorguen los créditos, los condicionan al cumplimiento estricto de los referidos estándares. Y como cosa nueva, habrá un seguimiento de la ejecución de los proyectos, con participación de la sociedad civil. No cabe duda que si en su primera etapa de la globalización se borraron las fronteras al flujo de capitales, de bienes y de servicios, ahora se tiende a globalizar los criterios de desempeño de las empresas, buscando garantizar el respeto de la naturaleza, de las comunidades originarias, de las condiciones de trabajo y de las libertades sindicales. Con la adopción de estos nuevos criterios por parte de las instituciones que financian a las empresas privadas, se busca sin duda suplir el déficit social que hasta ahora ha tenido la globalización.

Siga bajando para encontrar más contenido