Crisis global se alarga

Han transcurrido ya casi dos meses desde el comienzo del 2010 y todavía no ha sido posible que se consolide la anhelada recuperación en las economías industrializadas, que era esperada por los más optimistas. Después de la fuerte contracción del año pasado, causada por la debacle en el mercado de finca raíz en Estados Unidos y los efectos devastadores que ésta tuvo sobre decenas de grandes entidades financieras, la esperanza es que volviera la primavera, tal como ocurre al cabo de un fuerte invierno. Y es que a pesar de que hay cada vez más retoños verdes, también existen grandes claros en el bosque. Puesto de otra manera, la señales son muchas veces contradictorias y, en ocasiones, francamente antagónicas.

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febrero 26 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-02-26

Ayer, por ejemplo, se informó que las solicitudes de subsidio de desempleo de los estadounidenses volvieron a aumentar, por encima de las expectativas que tenían los analistas. Al mismo tiempo se supo que las órdenes de bienes durables crecieron a un ritmo anual del 3 por ciento en enero, el doble de lo que decían las proyecciones. No es la primera vez que, como ocurre en otras situaciones, la opinión recibe el mismo día una buena noticia y una mala. Esa seguidilla de luces verdes y rojas tiene el problema de que afecta las expectativas y lleva a que decisiones fundamentales, como posibles ensanches o emprendimiento de nuevos proyectos se pospongan. Pero sobre todo, influye en la sensación de que la cuesta va a ser dura por un tiempo adicional. Por tal motivo, la confianza del consumidor norteamericano sufrió un fuerte retroceso en su medición más reciente, pues la gente no considera que lo peor haya quedado atrás. Y mientras en esa parte del mundo sigue lloviendo, en Europa tampoco ha escampado. La crisis griega ha sacudido hasta sus cimientos al sistema del euro, ya que la probabilidad de que Atenas incumpla en los pagos que se le vencen en las semanas que vienen es alta. Muchos piensan que eso es imposible y que las principales capitales del Viejo Continente le darán la mano a la nación mediterránea, entre otras, porque los fondos de pensiones de Alemania o Francia tienen sumas enormes comprometidas en papeles griegos. Pero aun así, no hay nada asegurado, sobre todo porque los rescates caen mal, aparte de que falta ver si el primer ministro George Papandreou es capaz de cumplir su promesa de reducir el déficit fiscal helénico, a pesar de las huelgas que han estallado como resultado del descontento de los empleados públicos. Ante lo sucedido, los diferentes gobiernos han tratado de poner de su parte. Ese fue el caso de la nueva ley que por un valor de 15.000 millones de dólares viene de aprobar el Congreso en Washington. El objetivo es apoyar la creación de puestos de trabajo, puesto que con una tasa de desempleo cercana al 10 por ciento, el tema sigue estando como la preocupación número uno de la ciudadanía. No obstante, la inquietud es que ese esfuerzo no sea suficiente y que la desocupación se mantenga en un nivel mucho más elevado que en los tiempos de auge, a mediados de la década, cuando llegó a estar en niveles del 5 por ciento. Dicha posibilidad además aplaza las esperanzas de reactivación, pues parte de la demanda se perderá si la fuerza laboral es menor. Pero no todo el panorama tiene sombras grises. Varios países de Asia, como lo señala el experto David Wessel, están saliendo de cuidados intensivos. China especialmente, además de Taiwán, Malasia y Singapur que han exhibido un mayor dinamismo. Según Wessel, los mercados emergentes representarán el 34 por ciento del consumo global este año frente al 27 por ciento de Estados Unidos, y los consumidores aportan gran parte del éxito. El hecho es que Taiwán y Tailandia se expandieron a tasas del 18 y el 15,3 por ciento el cuarto trimestre del 2009. Esta circunstancia puede influir positivamente sobre la economía colombiana que sigue siendo, sin desconocer los esfuerzos del diversificación, un gran exportador de materias primas. '' Después de transcurri- dos ya casi dos meses desde el comienzo del 2010, todavía no ha sido posible que se consolide la anhelada recuperación en las economías industrializadas.WILABR

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