Los cuatro principios empresariales de los Beatles

El empresario Richard Branson, presidente del Grupo Virgen, es famoso por organizar equipos creativos y motivados. Insiste en la ‘diversión’ como elemento clave en cualquier entidad. Cuando le mencioné esto a un antiguo ejecutivo de un banco de inversiones, sacudió la cabeza y me dijo -con una mezcla de remordimiento y desafío- que su compañía también había desarrollado alguna vez lo de la ‘diversión’. “Ahora nos parecemos más a los militares; hemos crecido mucho para eso de divertirnos. Ordenamos el personal y despachamos los negocios casi mecánicamente”. Le echó un vistazo a su bíper BlackBerry, musitó una disculpa y desapareció, dejándome esta observación: “Se acabó la diversión.”

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septiembre 30 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-09-30

Muchísimos hombres y mujeres de negocios piensan así. Y cuanto más pierden de vista la ‘diversión’ y la camaradería en sus actividades, tanto más difícil les resulta salir adelante con ellas. Pero hay el ejemplo de un equipo que aprendió a tener éxito al más alto nivel ‘divirtiéndose’ en forma legendaria. No es por simple coincidencia que se trata del grupo más exitoso de nuestra época: los Beatles. Richard Branson ‘se divierte’, pero su personalidad fuera de lo común y sus grandes riesgos dificultan seguir su ejemplo. Los Beatles fueron grandes artistas y animadores, pero en muchas cosas fueron cuatro individuos comunes y corrientes que, como grupo, hallaron la manera de obtener éxito artístico y financiero, pasando juntos mucho tiempo. Cualquier grupo de trabajo puede aprender bastante de esta historia. TODO UN EQUIPO Si queremos entender el fenómeno, remontémonos a la noche del 9 de febrero de 1964. Entonces hizo el grupo su debut estadounidense con el Show de Ed Sullivan y con la teleaudiencia más grande de la historia. El clip en blanco y negro de esa función es ahora un clásico de la cultura pop. En un teatro lleno de escandalosos adolescentes, los cuatro jóvenes músicos -John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr- aparecen relajados y confiados mientras entonan All My Loving (Toda mi capacidad de amar). El tambor de Ringo, con todos sus elementos, se levanta sobre el escenario -algo inusual para la época- de suerte que él, como los otros tres Beatles, es el centro de la atención. Es, pues, un conjunto de cuatro intérpretes iguales; no se trata de un esplendoroso cantante en un primer plano, con sus músicos sirviéndole de apoyo en segund o término. Todos sonríen.Están pasándola muy bien. He ahí el antídoto contra el mal de “hacer las cosas mecánicamente”: esto se pudo apreciar esa noche en el escenario. Los Beatles son un ejemplo notable porque su éxito como un todo fue mucho mayor que el de la suma de sus partes. Las razones se evidencian en la forma como se desempeñaron en equipo: colaboraron mutuamente en la redacción de las canciones, en las técnicas que les sirvieron para incrementar su innata creatividad, y en los recursos a que apelaron, durante la mayor parte del tiempo de su actuación conjunta, para neutralizar las inevitables tensiones que surgieron entre ellos. El milagro se debió a algo más que la música. Hay, ciertamente, estrategias específicas -que yo llamo ‘Los Principios de los Beatles’, -que cualquiera puede utilizar para re-crear algo de la magia de los Cuatro Prodigios. Si usted tiene que manejar equipos de profesionales muy destacados, o si está tratando de mejorar el equipo de trabajo de su organización, así como su creatividad y su capacidad de conectarse con el público, aquí están cuatro principios para ceñirse a ellos (ver notas anexas). La disolución de los Beatles en 1970 plantea una gran pregunta: ¿Cómo se conserva una agrupación de superestrellas después de que alcanza la cima? ¿Cómo se mantienen creatividad, impulso y motivación, una vez que todos los enemigos han sido derrotados? Bill Gates, sin duda, se ha pasado unas cuantas noches en blanco pensando en esto. En el fondo de los Beatles estaba su gran música, pero ellos tenían mucho más. No podemos imitar el genio innato de los Beatles como compositores y músicos pero podemos tomar de ellos en préstamo otros componentes de su éxito y aplicar lo aprendido. Los Beatles nos recuerdan que la esencia de cualquier organización triunfante depende de grupos pequeños de individuos que hacen cosas que aman, que se divierten juntos, y se sienten parte de un todo mayor, sin mengua de su identidad personal. La panacea para lograr lo anterior está al alcance de la mano; los principios están ahí para seguirlos. Ponga El Sargento Pepper o La carretera de la abadía, arrellánese, escuche y relájese. Mire algunos de esos viejos clips de las bulliciosas conferencias de prensa de los Beatles, o sus exultantes ejecuciones en El Show de Ed Sullivan. Le aseguro que ahí entenderá lo que quiero decir. *Andrew Sobel es autor de ‘Making Rain’. Como presidente de Asesores Andrew Sobel, se especializa en la conformación de equipos de servicios profesionales de alta calidad. Traducción de de Luis E. Guarín G. 14 álbumes grabaron juntos los Beatles. El primero fue ‘Please Please Me’, en 1963. - Pasar mucho tiempo juntos inspira Haga que los miembros de su equipo aprovechen oportunamente el tiempo reuniéndose muchas veces antes de la ocasión en que tengan que actuar. Cuando los jóvenes Beatles alcanzaron, en 1963, el primer puesto en las encuestas del Reino Unido, con Please Please Me (Por favor, compláceme), parecieron una sensación improvisada, pero no fue así. Detrás de su actuación, aparentemente fácil, hubo millares de horas de ensayo juntos en clubes de Liverpool y Hamburgo. Esta forma de aprovechar el tiempo convirtió a los Beatles individuales en un cohesionado equipo, fuertemente unido, que Mick Jagger, el cantante de los Rolling Stones, llamó, con envidia, “la hidra de las cuatro cabezas.” Hoy, casi que hemos olvidado la importancia de aprovechar el tiempo para construir familiaridad y confianza mutua, que son los requisitos para trabajar en equipo bajo presión, sin aparente esfuerzo. Algunas compañías han llegado tan lejos que promueven el concepto de los ‘equipos virtuales’, cuyos miembros nunca se han reunido, ni lo harán. Este enfoque puede servir para ingeniería y otros proyectos técnicos, pero si hay que actuar ante clientes y aficionados, olvídelo. Como un directivo de la compañía Fortune 500 me dijo hace poco, “Todos los bancos y las firmas profesionales grandes pretenden ser ‘globales’, pero la mayoría de ellos no pueden organizar un equipo de personas que se conozcan y confíen mutuamente, y que antes hayan trabajado juntas. Uno claramente observa cuándo los individuos del equipo están relajados, comunicativos y contentos de reunirse o, como suele ocurrir, cuándo se conocen entre sí por primera vez al ingresar en la oficina del jefe.” Este comportamiento es la clave, dice ese directivo: “Me fijo bien en su trato mutuo porque éste me informa sobre la calidad de su relación a largo término, conmigo y con mi organización.” Los Beatles demostraron que el verdadero compañerismo, o ‘espíritu de cuerpo’, se desarrolla a través de experiencias intensas y compartidas. - Saber evolucionar con lo que ya se tiene Hacer que ‘sus canciones’ evolucionen y aporten el mismo nivel de ideas con nuevas perspectivas, excitación y entusiasmo para la centésima congregación de un público que se convirtió en cliente. La mayoría de las agrupaciones producen esencialmente los mismos tipos de canciones, una y otra vez. El secreto de los Beatles para retener el auditorio e incrementarlo con el tiempo fue la sorprendente y continua evolución de su música, de un álbum a otro, en muchas dimensiones. Su exploración musical los condujo a nuevos temas, estilos musicales, arreglos, instrumentos y técnicas de grabación. Como muchos innovadores eclécticos, los Beatles tomaron mucho en préstamo de otros géneros y lo combinaron con algo nuevo. Partiendo de la base del rock and roll, agregaron toques de música indígena, country y western, de ritmo y blues, de música clásica y hall pop, de folk acústico y jazz. Convirtieron las cubiertas en obras de arte (Revólver, La banda de los corazones solitarios del Sargento Pepper) y crearon virtualmente el video rock. Los Beatles realmente no inventaron la mayoría de estas ideas musicales, pero las cogieron y se atrevieron a combinarlas en diversas formas expandiedo el vocabulario del rockan’ roll. Ningún tema les fue demasiado mundano o estrafalario. Un artículo periodístico sobre la muerte del heredero de un cervecero Guinness llevó a John Lenon a componer Un día en la vida; un boleto de parqueadero se convirtió en Hermosa Rita, y el perro ovejero de McCartney inspiró Mi querida Marta. Los Beatles tenían grandes dotes de observación. Absorbían el mundo, lo enmarcaban musicalmente y nos lo devolvían. La forma de mantener a los clientes y seguidores es hacer que las canciones evolucionen con ellos, expandiendo constantemente el repertorio. Amazon lo ha logrado añadiendo nuevas categorías de productos a su núcleo original de libros, y Porsche también con sus carros deportivos Boxster y líneas SUV Cayenne.- Saber combinar los diferentes talentos Ubique a los muy profesionales en el mismo equipo, combine especialistas con generalistas, y anime la competencia amigable para concebir las mejores ideas. Las investigaciones demuestran que la mayoría de los gerentes contratan individuos que se parecen a ellos y, en efecto, conforman equipos a su propia imagen y semejanza. El más exitoso dúo musical de la historia fue conformado por dos compositores -John Lennon y Paul McCartney- que eran muy diferentes casi en todo. Cuando se asociaron por primera vez, en julio de 1957, Lennon era un joven de 16 años cínico, colérico y sarcástico, que constantemente se metía en problemas. Llegó a detestar la fama de los Beatles. McCartney, en cambio, era optimista y gran trabajador. Le gustaba complacer y más tarde adoraría la celebridad. A pesar de sus diferencias, compartieron el amor por el rock and roll estadounidense y sus incontrastables ambiciones musicales. Al cantar McCartney “Tengo que admitir que esto mejora”, Lennon terciaba con un obstinado contrapunto “No puede empeorar”. Complementaban entre sí las ideas musicales y emulaban en salir adelante con canciones mejores. Equilibraban mutuamente sus temperamentos y cada cuál moderaba los excesos del otro. La letra de Lennon lo ponía a uno a pensar, mientras que las perturbadoras melodías de McCartney le producían un estremecimiento vertebral. Los Beatles comprobaron que las diferencias y la emulación amigable sirven de combustible para la creatividad. Lo propio ocurre con una mezcla de capacidades generales y especiales. McCartney y Lennon eran los profundos generalistas del grupo. Cada uno tenía amplio talento musical y artístico --ambos podían tocar varios instrumentos, componer música y escribir variadas letras-- y su aliento inspiró muchas de las innovaciones de los Beatles. George Harrison y Ringo Starr, en cambio, eran expertos reconocidos. Harrison tocaba guitarra y Starr, tambor, y ambos se consagraban a lo suyo. Resultado: los solos de guitarra eran cada vez más ingeniosos, melódicos y animados. Starr desarrollaba un estilo de tocar el tambor muy particular y reconocido. El arte de organizar equipos eficientes depende de la forma como se combinen expertos reconocidos y generalistas profundos. Desgraciadamente, la mayoría de los equipos grupales se recargan con especialistas, que fallan al promover sus productos y servicios en el contexto más amplio de las necesidades de clientes y consumidores -salvan la pierna pero el paciente se les muere-. El más difícil de desarrollar es el profundo generalista. Aquí se requiere una mezcla de contratación cuidadosa, carrera gerencial creativa y agilidad de amplia base. Combine en sus equipos serios expertos con hábiles generalistas y el resultado será excelente. - Varias marcas dentro de una marca Procurar que los miembros del equipo sean marcas dentro de la marca brindándoles una canción -idea o propuesta- que les permita brillar. El temprano éxito de los Beatles se debió principalmente a la proeza de la redacción musical de Lennon y Mc Cartney, pero la pareja tuvo luego que acomodarse a las que se convirtieron en cuatro estrellas por derecho propio. El grupo se valió de diversas estrategias para neutralizar tensiones. Por ejemplo, los tamboreros siempre se sentían menospreciados por los grupos rock, y Ringo Starr no fue la excepción. Así, pues, Lennon y McCartney escribieron una canción para cantarla en casi todos los álbumes (Con alguna ayuda de mis amigos, del Sargento Pepper) dándole a Ringo una plataforma especial para aparecer ante el público. A medida que se desarrollaba el talento para la composición musical de George Harrison, los otros miembros del grupo le fueron cediendo pistas de la canción. Canciones famosas de Harrison incluyen a Aquí llega el sol y Algo en el album Abbey Road (La carretera de la abadía). A medida que el equipo de los Beatles maduraba, sus componentes trabajaban aun más para reconocerse e incluirse mutuamente. Esto sirvió. Los Beatles individuales fueron como marcas dentro de la marca. Mantener a estrellas juntas no es fácil, y profesionales jóvenes, sobre todo, se sienten menospreciados en los conjuntos. Es grato sentirse parte de un todo, pero al fin y a la postre todos necesitan el reconocimiento de la importancia individual, también. ¿Por qué no suministrarles a todos los miembros un proyecto que los haga sentirse bien por derecho propio? HISTORIA RASTRO. The Beatles nació en 1957 en Liverpool (Inglaterra) y se disolvió en 1970. Casi cuatro décadas después de su último disco ‘Let it Be’, sus canciones siguen siendo de las más escuchadas en el mundo entero.

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