Con delirio y pasión por la ciencia

Naguib Mahfuz, un novelista egipcio que dejó el mundo en el 2006, dijo: ‘El sabio no enseña con palabras, sino con actos’. Qué bien va esta frase al referirnos al campo de la investigación y el trabajo arduo de los entendidos en el tema, que entregan años de experiencia y dedicación a corroborar o desmentir teorías; a simple vista, un trabajo de grandes retos.

POR:
septiembre 30 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-09-30

Por todo esto, y como un homenaje a todos aquellos que hacen de la disciplina su pasión, queremos reseñar la experiencia del profesor Felipe Guhl Nannetti, Biólogo y Microbiólogo de la Universidad de Los Andes, Magíster y D.Sc. en Microbiología y Parasitología Tropical, y director del Centro de Investigaciones en Microbiología y Parasitología Tropical-Cimpat de la misma universidad. Un colombiano de descendencia alemana, quien lleva en sus venas el espíritu de explorador, gracias a su padre, geógrafo y también profesor e investigador, quien ordenó territorialmente la geografía del país, y a quien Felipe desde muy pequeño acompañó en sus caminatas, tomando ese gusto por la naturaleza y la biología que no se aprende en los libros, sino que nace de las vivencias. Un buen principio, asegura el éxito Al decidir la universidad que le daría piso a sus ideales, él se inclinó por la de Los Andes, por ver en ella, la oportunidad de llegar a intercambios con otras instituciones de ciencia en el mundo. Allí finalizó sus estudios como biólogo y conoció al que sería su mentor, el profesor holandés Cornelius Marinkelle, fundador con recursos de la comunidad holandesa de lo que hoy es el Cimpat. En un principio, estuvo como becario y empezó a trabajar con Marinkelle, abordando los pormenores de las enfermedades tropicales que, en su mayoría son ‘zoonosis’, es decir que tienen su origen en animales que están en el ambiente y que son reservorios de los parásitos. Pero, para seguir en el equipo de becarios, Guhl necesitaba ser microbiólogo, por lo que comenzó una nueva carrera: Microbiología, presentándose a una beca en Holanda, donde hizo sus primeras investigaciones en distintos parásitos tropicales, como el Trypanosoma cruzi, agente causante de la enfermedad de Chagas. “Estuve un tiempo en el Instituto de Medicina Tropical de Sao Paulo, después realice mi especialización en la Universidad de Londres, en el Departamento de Inmunología y Biología Celular. En aquella época, el consejo británico promovía mucho el intercambio entre estudiantes investigadores, el Reino Unido y Colombia”, cuenta Guhl. Cabe decir que desde 1977, aproximadamente, Guhl está al frente del Cimpat, cosechando una serie de logros, producto de su amplio conocimiento y pertinencia para ahondarse en la investigación y en la búsqueda de nuevas soluciones a los problemas de salud de la comunidad mundial. Hoy, por ejemplo, hace parte de comités internacionales en tres líneas de investigación de la OMS: Comité de Entomología Molecular, Comité de Agricultura, Medio Ambiente y Enfermedades Infecciosas, y en el Comité de Enfermedad de Chagas, Tripanosiomasis Africana y Leishmaniasis. Además, es Académico de Número en la Academia Colombiana de Ciencias Exactas Físicas y Naturales, premio nacional de Ciencias Alejandro Ángel Escobar, en 1996; y miembro de la Academia de Medicina, entre otras distinciones; ha realizado 175 publicaciones médicas, todas con reconocimiento internacional; además, es investigador docente de la Universidad de Los Andes y fue reconocido como el Científico del Año, ‘Premio Nacional al Mérito Científico 2008’, que otorga la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia (Acac). Una investigación de vida y por la vida Felipe Guhl es uno de los más prolíferos científicos que ha trabajado sobre la enfermedad de Chagas, y que en compañía de su grupo de investigadores y becarios, ha llegado a la calificación A, con altos niveles y estándares dentro de los registros de Colciencias y otras instituciones del medio científico. Este ha sido el trabajo de su vida, buscar respuestas sobre los estados inmunológicos de algunos pacientes chagásicos, y medir la problemática del Mal de Chagas en el país. Gracias a sus investigaciones, desde 1995, las autoridades pertinentes y los bancos de sangre, realizan pruebas a los donantes de la presencia de la enfermedad, así como lo hacen con el sida. Luego de un trabajo arduo que duró de 1997 al 2000, basado en las muestras tomadas en más de 55 mil hogares del país, situó los objetivos en el medicamento y el tratamiento que se debía seguir para el control del Mal de Chagas. Hoy, adelanta estudios con comunidades de la Sierra Nevada de Santa Marta, como los arhuacos, kogis y los huihuas, quienes en sus territorios tienen más del 50 por ciento de infestación de pitos que transmiten la enfermedad de Chagas. ''La posgraduación enseña a investigar a quienes tienen la conciencia para ser verdaderos investigadores”.WILABR

Siga bajando para encontrar más contenido