Derecho a la vivienda

Esperemos que los alcaldes, y el sector constructor y financiero tomen como suya la meta del Gobierno Nacional de construir un millón de viviendas el próximo cuatrienio.

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septiembre 30 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-09-30

En el Artículo 51 de la Constitución se dicta que "todos los colombianos tienen derecho a una vivienda digna", y que el Estado debe hacerlo efectivo. Tres elementos son destacables en esta disposición constitucional: primero, el derecho es universal, esto es, todo colombiano lo posee.

Segundo, este no se refiere al simple acceso a la vivienda, sino a algo más respetuoso con la condición humana, que esta sea digna; un lugar de alojamiento acorde con el valor inherente a las personas, que posee una estructura adecuada para el desarrollo de los fines de los que allí habitan.

Tercero, el garante de la materialización del derecho es el Estado; el cual debe diseñar y aplicar políticas que faciliten el acceso a la vivienda digna. En teoría, existe una articulación funcional ordenada por la Constitución que debería ser efectiva para que todos los ciudadanos, en la práctica, disfruten del derecho. Sin embargo, la realidad es otra, y el nuevo Gobierno tiene en sus manos la responsabilidad de cambiarla.


Para el Dane, la falta de vivienda "hace referencia a hogares que habitan en casas que presentan carencias habitacionales, tanto por déficit cuantitativo, como cualitativo". El primero "estima la cantidad de viviendas que la sociedad debe construir para que exista una relación uno a uno entre las viviendas adecuadas y los hogares que necesitan alojamiento"; el segundo "hace referencia a las viviendas particulares que presentan carencias habitacionales en los atributos referentes a la estructura, espacio y a la disponibilidad de servicios públicos domiciliarios".

Esta conceptualización sugiere que llevar a cero al déficit cuantitativo es condición necesaria para la materialización del derecho a la vivienda digna, pero la condición suficiente está en eliminar el déficit cualitativo; los buenos resultados en este, contienen los avances en aquel.


Los dos últimos censos muestran que las falencias en el cualitativo son superiores al cuantitativo. En 1993, la falta general de vivienda fue de 53,65% de los hogares; 17,00% de déficit cuantitativo y 36,65% de cualitativo.

En el 2005, el resultado fue de 36,21%; 12,37% de déficit cuantitativo y 23,84% de cualitativo. En ambos censos, el factor que más pesa en el déficit cuantitativo es la 'cohabitación' (Censo 1993, 13,18% de los hogares; Censo 2005, 8,41%). Esta carencia se refiere a los hogares que comparten vivienda con otros, mientras que en el déficit cualitativo, el mayor peso proviene de los servicios inadecuados (Censo 1993, 17,59%; Censo 2005, 11,94%).


Estas estadísticas evidencian avances en la reducción de la falta de vivienda entre el periodo 1993-2005. Sin embargo, en Colombia la provisión de ella está por debajo del crecimiento demográfico; por año nacen aproximadamente 285 mil hogares y se construyen 140 mil casas.

El reconocimiento constitucional del derecho a la vivienda digna aún no encuentra una manifestación real. Esperemos que los alcaldes, el sector constructor y financiero tomen como suya la meta del Gobierno Nacional de construir un millón de viviendas el próximo cuatrienio; sólo así, como una sola fuerza, el derecho trascenderá las letras.

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