DESCANSAR BIEN ES VITAL

Es lunes, pero por el cansancio que siente, a Diana Marcela Acuña le parece que otra vez es viernes.

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agosto 31 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-08-31

Por eso, y aunque le gusta mucho su trabajo, se dice a sí misma que daría lo que fuera por quedarse a descansar en su casa. Así las cosas, empieza la semana cansada, sin fuerzas, con dolor muscular y, a veces, con mal genio. El primer paso en casos como el de Diana Marcela es revisar a fondo sus hábitos y condiciones de sueño, pues es muy común que la gente crea que para descansar sólo basta dormir unas horas. También son necesarios un buen colchón, una almohada adecuada y la intención consciente de relajarse. La lista de recomendaciones para el buen descanso comienza con la llamada higiene del sueño, que incluye la fijación de una rutina de horarios para descansar, que debe respetarse y mantenerse. El primer paso es hacer lo posible por acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, aunque sea fin de semana. Eso le da estabilidad al organismo, le ayuda a relajarse y a conciliar el sueño de manera mucho más rápida. Luego, tendrá que convencerse de que el descanso realmente efectivo es inversamente proporcional al número de aparatos eléctricos y electrónicos que estén en su cuarto o, en su defecto, que estén prendidos. Varios estudios internacionales han comprobado que las fuentes de energía y lumínicas, el estrés, las nuevas tecnologías y las exigencias laborales también trastornan el buen dormir. Tampoco es buena idea llevar a la cama el trabajo que no logró hacer durante el día, desvelarse viendo televisión o dejar el celular prendido debajo de la almohada. La habitación, además, debe estar bien ventilada, para garantizar unos niveles correctos de humedad. La temperatura ideal es de 18 grados centígrados. En cuanto a la postura que debe adoptarse en la cama, existe unanimidad en torno a no dormir boca abajo, porque puede producir lesiones y dificultar la respiración. De lado y con las caderas y piernas flexionadas es lo más aconsejable.- Lo barato puede salir caro Si el bolsillo lo permite, vale pensar en invertir en un buen colchón y en una buena almohada. Esta última, de hecho, es la base de un sueño profundo y reparador, pues garantiza la comodidad del cuerpo, de la cabeza y del cuello. De acuerdo con los expertos de la Asociación Española de la Cama (Asocama), la función básica de la almohada es llenar el hueco que se crea entre la cabeza y el tronco y hacer que la columna se mantenga en una posición correcta, para que no se ocasione ningún perjuicio en las vértebras. Al elegirla debe tenerse en cuenta la firmeza (blanda, media o dura), la altura (alta, media o baja) y el material (plumas, látex, etc.). En cuanto al colchón, haga memoria: ¿cuándo lo cambió por última vez? Si han pasado entre cinco y siete años y empieza a oler feo por la contaminación de hongos y bacterias, es hora de cambiarlo. Opte por uno que se adapte a sus necesidades; preferiblemente firme e indeformable; es lo mejor para la columna y la estructura corporal.HELGON

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