Desplazados que tejen su futuro

En honor a las mujeres artesanas de Colombia, la microempresa de Bernardo Triana Ospina denomina con nombres femeninos a cada uno de los bolsos que fabrican, por eso Cristina, Mónica, María Fernanda, Daniela o Vanesa cobran vida en sus manos.

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febrero 28 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-02-28

Los bolsos, billeteras, asientos, cajones e individuales son fabricados con suncho industrial que, gracias a sus cualidades para su manejo manual, durabilidad, calidad y colores exclusivos, se convirtió en la materia prima de las creaciones de Bernardo, un tolimense que tuvo que huir de su finca para proteger la integridad de su familia asediada por la guerrilla. Forzado por las difíciles circunstancias al llegar a Bogotá, Bernardo denunció, ante una funcionaria de la Procuraduría General de la Nación, el acoso de que fue objeto. La abogada que lo atendió lloró con la declaración, se conmovió al ver su angustia y le preguntó qué sabía hacer. Él le contó que podía tejer canastos. La funcionaria le dijo que le llevara unas muestras, pero, Bernardo pensó que en plena ciudad un canasto no llamaría la atención, entonces se propuso tejer unos bolsos. Cumplió la cita, llevó los bolsos y tuvo un éxito inesperado. Vendió las 30 muestras en el primer piso de la entidad. Con la ayuda de la Fundación Corona empezó a participar en ferias artesanales que le sirvieron para entrar al mercado, comercializar, perfeccionar su idea y lograr mejores terminados. Al participar en las ferias se dio cuenta del potencial de su pequeña empresa. Por esta razón se ha interesado por formarse en áreas nuevas, fue así como con el auspicio de la Universidad del Rosario participó en Cursos de Gerencia de Cambio para la Expopymes. Los bolsos de Bernardo son inconfundibles, tienen sello propio. En un día, con sus siete empleados (también víctimas del desplazamiento forzado) fabrican entre 30 y 40. Aunque ha incursionado en el campo de las exportaciones, enviando pedidos a Puerto Rico, Bernardo reconoce que, tal vez, la comercialización en otros mercados es una de las partes más difíciles que ha tenido que sortear. Pese a ello, sueña con llegar a las islas del Caribe, Canadá y España, donde según los estudios de mercado, este tipo de artesanías son apetecidas. En Colombia, los bolsos tienen un valor que oscila entre los 30.000 y 100.000 pesos.Distinciones Un capítulo aparte en la historia de Artesanías de Desplazados Colombia Ltda. (Ardes), lo constituyen los reconocimientos que llenan de orgullo a su creador Bernardo Triana Ospina. En el 2003, fue nominado al Premio al Microempresario del Año, de la Fundación Luis Carlos Galán, organizado por la Fundación Procomún. En el 2004 recibió el Premio Lápiz de Acero otorgado por la revista Proyectodiseño. En el 2005 fue elegido por Naciones Unidas y el City Bank como microempresario del año. En el 2006 fue preseleccionado al premio anual de la Asociación Nacional de Pequeños y Medianos Industriales (Acopi).

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