La devaluación les da una mano a los exportadores

Hacía 53 meses, desde octubre del 2004, que los exportadores colombianos no gozaban de una tasa de cambio nominal promedio como la que tuvieron el mes pasado, cuando alcanzó 2.561 pesos por dólar.

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abril 30 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-04-30

En algunos meses de ese largo periodo, los exportadores enfrentaron momentos críticos por la fuerte revaluación del peso, que llevó al dólar a apenas 1.930 pesos en mayo del 2007. En ese año, la divisa terminó escasamente por encima de 2.014 pesos, pero durante los siguientes ocho meses (hasta agosto) se situó por debajo de esa que llaman barrera sicológica: 2.000 pesos. Desde entonces y con algunos altibajos, el peso ha tenido un descenso rápido hasta llegar a 2.485 pesos el 30 de marzo, equivalente a una devaluación anual de 36,45 por ciento. A primera vista podría pensarse que la apreciación de la moneda tuvo un impacto muy negativo en las ventas externas del país al hacerles perder competitividad en el mercado internacional. Sin embargo, las cifras muestran otra cosa. Desde el 2004, e incluso 2003, las exportaciones registraron año tras año mayores valores exportados hasta superar los 37.000 millones de dólares el año pasado, casi tres veces el registro del 2003 (13.129 millones de dólares). La tasa de cambio les ha venido sonriendo a los exportadores desde hace siete meses, especialmente a los que se dedican a la venta de productos no tradicionales, pues la relación peso/dólar es muy poco lo que influye en la facturación de bienes como petróleo y carbón. Los productos no tradicionales participaron en el 2008 con cerca del 47 por ciento de las exportaciones totales, que crecieron 25,5 por ciento respecto al 2007 impulsadas por las alzas en petróleo y carbón, aunque estas ya habían comenzado a declinar en el último tramo del 2008. Las ventas no tradicionales lograron crecer 11,6 por ciento en todo el 2008, impactadas positivamente, y en gran medida, por los buenos precios negociados en el mercado venezolano. Hora de diversificar los destinos para los productos nacionales El riesgo que representa concentrar las exportaciones en unos pocos productos y mercados ha obligado a los empresarios de productos no tradicionales a tratar de mirar otros destinos y diversificar la canasta exportadora con resultados que aún están por verse. La recesión de la economía estadounidense, a donde se despacha el 37 por ciento de las exportaciones colombianas, las dificultades para vender en Venezuela y las restricciones para despachar al mercado ecuatoriano ilustran con claridad las consecuencias de poner todos los huevos en una misma canasta. Hacia Estados Unidos las exportaciones cayeron 35 por ciento en enero pasado, mientras que se prevé que la contracción del mercado venezolano tendrá un fuerte impacto en las ventas de mercancías colombianas, que también sufrirán por las limitaciones impuestas por el presidente ecuatoriano Rafael Correa. Los exportadores, sin embargo, no se han quedado quietos y aunque aseguran que el mercado de Venezuela es irremplazable para Colombia, por el tipo de bienes que se venden allí, desde hace varios años han venido explorando otros destinos que hoy, a pesar de la crisis mundial, podrían recibir, o recibir más, productos colombianos ayudados por la evolución reciente y favorable de la tasa de cambio. Un ejemplo de ello es el sector de autopartes. El presidente de Asopartes, Tulio Zuluaga, destaca el trabajo que están haciendo en Centroamérica y México (incluso en Chile), destinos que ofrecen un gran potencial para las autopartes colombianas. A esa tarea ha contribuido la Cámara Colombo-Centroamericana y del Caribe con sus permanentes misiones empresariales a los países de la región, a donde ya han llegado algunos exportadores e inversionistas colombianos que han promovido el consumo de nuestros productos. Además de piezas y partes para vehículos, hacia ese numeroso grupo de países, muchos de estos con poder adquisitivo, se están exportando medicamentos, alimentos procesados, productos químicos y plásticos, laminados con polipropileno y aluminio y productos editoriales, entre otros. Proexport no solo ha estado activo en la promoción de las exportaciones no tradicionales hacia la región centroamericana y caribeña y México, sino también en Estados Unidos, el sur del continente y en los países de la Unión Europea, en un trabajo reconocido por el empresariado colombiano. Sacar provecho de cada situación Ante la larga y aguda revaluación que vivió el peso, por demás aprovechada por el empresariado local para reequiparse y modernizar muchas de sus plantas y procesos productivos, los exportadores se propusieron mejorar sustancialmente su productividad, la logística exportadora, las redes de distribución y la gestión administrativa, entre otros aspectos, que les reportaron reducciones en su estructura de costos y mayores niveles de competitividad. La devaluación del peso es una bendición para los exportadores colombianos -aunque a algunos les encarece materias primas e insumos utilizados en los bienes de exportación-, pues en medio de este periodo de vacas flacas por las grandes dificultades de la economía mundial pueden vender más barato, en términos de dólares, y disputarse los clientes con otros competidores internacionales. Y, claro, la depreciación del peso también es un aliado para el empresariado nacional que puede competir con mayor holgura en el mercado interno con los productores extranjeros. 11,6% Crecieron las exportaciones colombianas no tradicionales, en el 2008, debido a los buenos precios en Venezuela. 2.968 pesos fue el precio más alto del dólar en su historia en Colombia. A eso se cotizó en febrero del 2003.WILABR

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