Es difícil despedir a alguien

Despedir a alguien es terrible, para quien está encargada de hacerlo y, obviamente, para la persona a la que se le pide que se vaya. La mayoría de los gerentes encuentran este hecho increíblemente difícil. El empleado que está siendo despedido tal vez esté teniendo el peor día de su carrera.

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noviembre 14 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-11-14

Entonces, ¿cómo manejar una separación de caminos con el menor dolor y daño posible? La respuesta es bastante directa: los gerentes necesitan aceptar que despedir a las personas es un proceso que deben dominar completamente y deben poner atención especial a varias cosas permitidas y otras prohibidas. LOS TRES GRANDES ERRORES AL DESPEDIR Normalmente, la decisión de despedir a alguien por desempeño deficiente no es blanca o negra, dado que precisamente puede haber dudas sobre quién hizo qué y qué salió mal en la cadena de eventos que llevaron al final. Por este motivo, los gerentes a menudo caen en alguno de los siguientes errores al despedir a alguien: 1. Actuar demasiado rápido Tome el ejemplo de una amiga que trabajaba en una empresa pequeña aunque en auge, donde al igual que muchas firmas de ese tamaño, el desempeño mediocre se toleraba generalmente en aras de congeniar. Cuando mi amiga fue promocionada como jefa de una unidad de 60 personas, pronto se percató que la persona encargada de la distribución, Richard, no podía manejar la logística cada vez más compleja de la empresa. Para exacerbar el asunto, Richard retaba constantemente su autoridad. Mi amiga enfrentó esas faltas con él, sin ningún beneficio. Finalmente, un cliente importante llamó para quejarse que su pedido se había retrasado una semana. Mi amiga se hartó. Richard tenía que irse. Para muchos, incluyendo al mismo Richard, la decisión fue sorpresiva. Algunos empleados sintieron que no se le había advertido lo suficiente y se quejaron de que ya no podían seguir confiando en su jefa o en la organización. Mi amiga necesitó más o menos de tres meses para restaurar el equilibrio y que su unidad volviera a funcionar. 2. No ser lo suficientemente franco Piense que tiene una vieja empleada llamada Gail, que por más que se esfuerza no puede llegar a su cuota de ventas. Cada vez que intenta decirle lo mal que está trabajando, ella se muestra tan animada e inconsciente que usted termina ocultando sus sentimientos negativos tras un confuso mensaje sobre “trabajar más inteligentemente”. La situación culmina cuando Gail realmente falla e impulsivamente la despide. Sorprendida, le recuerda todos los comentarios positivos que usted le ha dado durante años y, finalmente, se va enojada y amargada. Esto tal vez no sea lo último que escuche de ella. Cada empleado que se va, continúa representando a su empresa. Durante los siguientes 5, 10 ó 20 años, criticará o alabará su organización. 3. Demorarse demasiado El tercer error ocurre cuando tarda mucho en despedir a alguien. Todo mundo sabe que eso va a pasar, incluyendo al involucrado, pero el jefe espera mucho tiempo antes de jalar el gatillo. El resultado es una enorme incomodidad en la oficina que puede llevar a cierto tipo de parálisis. ¿Por qué los jefes permiten que esto pase? Bueno, el acto de despedir es tan duro que a nadie le gusta hacerlo, por lo que a menudo se posterga. Pero algunas veces, un gerente que se encuentra en esta situación permite que un empleado flote a la deriva porque quiere que los compañeros de la víctima vean la necesidad de la decisión. De cierta forma es cruel, pero la mayoría de los jefes prefieren que los reconozcan como cuidadosos y no como precipitados. CÓMO HACERLO ADECUADAMENTE Si hay tantas formas de equivocarse al despedir a alguien, ¿cómo se evita cometer errores? 1. Cero sorpresas Muy simple: un buen proceso de evaluación de desempeño informa y prepara a la gente para lo que le espera, en la forma más justa y abierta posible. Si la gente sabe qué terreno pisa, de hecho nadie es despedido. En cambio, cuando las cosas no están funcionando, eventualmente se presenta un entendimiento mutuo de que es tiempo de tomar caminos separados. En algunos casos, puede necesitarse un par de años para que el fin de la historia sea evidente para todo mundo, pero durante ese tiempo habrá habido muchas conversaciones francas sobre el desempeño y objetivos profesionales. La posibilidad de tomar caminos separados habrá surgido y discutido abiertamente. 2. Minimice la humillación Para los jefes, finalmente dar la mala noticia genera alivio. “Se acabó”, se dice usted mismo. “Lo hice amablemente, y ahora me puedo concentrar en otro trabajo”, piensa. Sin embargo, probablemente su empleado está muy perturbado. Si usted ha hecho todo adecuadamente, éste no se sorprenderá, pero de todas formas tal vez se sienta herido. El siguiente día y hasta que se vaya, debe asegurarse que no se sienta como exiliado en una colonia de leprosos. Eleve su autoestima. Déjelo saber que afuera hay un buen trabajo esperándolo, trabajo que coincide más con sus habilidades. Incluso, podría ayudarlo a buscarlo. Su meta es hacer que el empleado despedido aterrice suavemente a donde sea que vaya. Los despidos son una realidad empresarial desafortunada. No obstante, si los maneja adecuadamente, por lo menos pueden ser tolerables para las personas involucradas. Cuando llegue el momento de despedir a alguien, hágalo correctamente. Sin sorpresas. Sin humillaciones. Tomado de ‘Winner’, el éxito editorial de Jack y Suzy Welch. Visite su nuevo sitio en la red en http://www.welchway.com y presente sus preguntas en la forma de línea en http://welchway.com/Contact-Us.aspx. '' Los despidos son una realidad empresarial desafortunada. No obstante, si los maneja adecuadamente, por lo menos pueden ser tolerables para las personas involucradas”.WILABR

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