Dinamarca da ejemplo con el uso de las energías alternativas

Copenhague/EFE. A pocos días de que se inicie la Cumbre del clima en Copenhague, Dinamarca se presenta como un país de avanzada tecnología ambiental y un ejemplo de que crecimiento económico y emisiones contaminantes no tienen por qué ir de la mano.

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noviembre 28 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-11-28

Desde 1990 hasta 2007, la actividad económica en Dinamarca -país anfitrión de la Cumbre- ha crecido más de un 45 por ciento, mientras que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) se han reducido en más de un 13 por ciento. Según la vicedirectora general de la Agencia danesa de la Energía, Anne Hojer Simonsen, estos datos demuestran que “se puede desvincular el crecimiento económico del consumo energético”. Si a finales de la década de 1970 Dinamarca era un país que dependía en un 99 por ciento de las importaciones de petróleo, hoy el panorama ha sufrido una importante transformación: el 19 por ciento del consumo energético procede de las fuentes de energía renovables. Este dato es más significativo si se tiene en cuenta que uno de los objetivos de la Unión Europea (UE) para el 2020 es que un 20 por ciento de la energía que se consuma proceda de las fuentes renovables. Los objetivos del Gobierno danés van más allá: en 2011 el consumo energético procedente de las fuentes de energía renovables debe alcanzar al menos un 20 por ciento y para 2025 ese porcentaje debe subir casi al 30 por ciento. Según Hojer Simonsen, Dinamarca ha ido configurando en los últimos años un marco político propicio para esta transformación, al aprovechar sus recursos naturales, fundamentalmente energía eólica y de biomasa, incentivar los proyectos energéticos limpios y gravar fiscalmente los contaminantes. En la actualidad, según datos de la agencia de la energía, Dinamarca tiene una capacidad instalada de energía eólica de 3.150 megavatios (aproximadamente el 20 por ciento del consumo de energías renovables), de los cuales 640 megavatios proceden de plataformas instaladas en el mar, de las más importantes del mundo. Fundamental también fue la decisión de descentralizar la producción de electricidad y calor: si en la década de 1980 había 15 centrales de cogeneración, ahora hay más de 700 distribuidas por todo el país, más cerca de los núcleos urbanos y, por lo tanto, con un aprovechamiento mucho mayor. Otra contribución en la lucha contra el cambio climático es que en Copenhague la bicicleta es un medio de transporte muy común. Según cifras proporcionadas por Jens Loft Rasmussen, director de la Federación Danesa de Ciclismo, en el 2008 un 37 por ciento de lo ciudadanos cogió la bicicleta para trasladarse por la ciudad, en una media de entre 3 y 4 kilómetros diarios. Rasmussen reconoció que el objetivo ambiental no es el único que mueve al ciudadano de Copenhague para trasladarse en bicicleta: en el centro de la ciudad es más rápida que el coche en los traslados cortos y tiene un importante efecto benéfico en la salud. 7.000 millones de dólares sumaron las exportaciones danesas de tecnología energética en 2007, el triple que en 1996. 19 por ciento del consumo energético en Dinamarca procede de las fuentes de energía renovables. Energía con el uso de las energías alternativas En Dinamarca, la paja del trigo, la madera, el biogás y los desechos biodegradables se han incorporado, como materias primas para la producción de energía, a la lucha contra el CO2 y otros gases responsables del cambio climático. Uno de los casos más significativos es el de la empresa Inbicon, recientemente inaugurada, que produce biofuel a partir de la paja del trigo, una experiencia única en el mundo. Es lo que se llama un biofuel de segunda generación, es decir, que utiliza como materia prima la que no puede ser consumida por el hombre (se utiliza la paja después de que se haya recogido el trigo). Lene Haugaard Mikelsen, una de sus responsables, explica que la tecnología que utiliza esta empresa permite reducir en un 84 por ciento las emisiones de CO2 en relación con el petróleo. Los agricultores venden su paja a la empresa (cerca de unas 30.000 toneladas al año), que mediante un proceso de hervido, licuación y fermentación, produce 5,4 millones de litros de etanol (reemplaza a la gasolina en automóviles y transporte), melaza (utilizada en bioquímica) y biofuel (que sustituye al carbón en la generación eléctrica). Un ejemplo de producción de energía eléctrica y calórica mediante biogás es el de la empresa Hashoj, creada en 1994 por 21 granjeros. Ésta utiliza los residuos orgánicos de todo tipo que le proporcionan los granjeros. Mediante un proceso de pasteurización, se separa el metano del resto, que se convierte en fertilizante rico en potasio, fósforo y nitratos y que vuelve a los almacenes agrícolas. El metano se almacena y se traslada por gasoductos a una pequeña central próxima de cogeneración, que suministra electricidad y calor a unos 500 consumidores. WILABR

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