Disney aprende algunas lecciones de animación de Pixar

Disney aprende algunas lecciones de animación de Pixar

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octubre 31 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-10-31

Cuando se estrene Bolt entre diciembre de este año y enero de 2009, la audiencia probablemente pensará que la película de animación computarizada en 3-D es de Pixar Studios, la establecida empresa de animación de Walt Disney Co. responsable de éxitos como Toy Story y Wall-E.

Sin embargo, Bolt, una comedia sobre un perro del mundo del espectáculo, es la nueva producción del propio estudio de animación de Disney. La película es un importante intento por revivir una parte de la compañía que, en la última década, pasó de ser una potencia a una más del montón. 

Si los propios animadores de Disney pueden volver a producir éxitos, y crear nuevas oportunidades para juguetes y otra mercadería, esto podría complementar el éxito de Pixar, y justificar la decisión de Disney de mantener dos estudios de animación diferentes desde la compra de Pixar en 2006.

Muchos le dan crédito a Disney por prácticamente inventar la animación para la pantalla grande en los años 30 y 40, con títulos como Blancanieves y los siete enanitos, y luego revivirla a mediados de la década de los 80 y comienzos de los 90 con una serie de éxitos, incluyendo La sirenita y El rey león. No obstante, las animaciones de Disney empezaron a desfallecer a medida que la audiencia abandonaba las películas tradicionales (dibujadas a mano) y compañías como Pixar y Dreamworks Animation perfeccionaban su género de animación computarizada.  Cuando Disney compró Pixar, su presidente ejecutivo, Bob Iger, hizo lo contrario del habitual desafío de integración. En lugar de encontrar una manera de absorber a Pixar, les dio a sus directivos Ed Catmull y John Lasseter el control de las operaciones de animación de Disney, con el objetivo de llevar los esfuerzos de animación computarizada del viejo estudio a un nivel adecuado.

Impulsar ese cambio no fue fácil, como lo demuestra la accidentada evolución de Bolt.  La película (originalmente llamada American Dog) fue en principio escrita y dirigida por Chris Sanders, creador de la exitosa franquicia Lilo & Stitch, quien hace sólo unos años era considerado el nuevo animador estrella de Disney. Después de asumir el cargo, sin embargo, Lasseter no estuvo contento con el guión y la estructura de American Dog. Al no poder ponerse de acuerdo sobre la dirección de la película, Lasseter, citando "diferencias creativas", reemplazó a Sanders con dos nuevos directores y envió la película de vuelta a la mesa de dibujo.

Después de que se fue Sanders, American Dog fue renombrada Bolt y los nuevos jefes propusieron un desafío para el equipo: finalizar el proyecto en 18 meses en vez de los 4 años que normalmente se tarda en completar una película de animación computarizada.  Aunque muchos animadores de Disney recibieron bien la infl uencia de Pixar, Catmull y Lasseter se encontraron con una organización en general desanimada que había perdido a varios de los mejores animadores y tenía una baja moral.

"Encontramos algunas cosas que necesitaban cambiarse, pero me alivió encontrar muchos jóvenes animadores totalmente entusiasmados con la idea de trabajar en Disney", dice Lasseter. Los recién llegados decidieron tirar por la borda el proceso de desarrollo de arriba hacia abajo que estaba en uso en el estudio y en su lugar favorecieron el método de colaboración de Pixar que les daba el poder tanto a los talentos creativos como a los ejecutivos del estudio.

Al rehacer Bolt, los ejecutivos de Pixar intentaron transplantar algunos de los exitosos procesos de su compañía a Disney. Eso implicó abrir espacios en el laberíntico edificio de animación en Burbank, California. La idea es permitir más encuentros casuales entre empleados y que los animadores y otros creativos contribuyan más ideas para guiones y ayuden en la dirección de los proyectos. 

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