Lo mismo, pero distinto

Hoy no se puede creer en la palabra empeñada. Si Uribe sin sonrojarse olvidó que cuando era candidato por primera vez dijo: “sería deshonesto tramitar en causa propia una modificación como esta...” y además sentenció que estaba en total desacuerdo con la misma, pero a los pocos meses resultó que fuimos los colombianos quienes lo obligamos a ir contra su ideario y tuvo que sacrificarse por el país.

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febrero 29 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-02-29

Hace poco algún personaje nefasto, cumpliendo órdenes superiores, propuso la segunda reelección para ver qué sucedía; de inmediato fue entrevistado el Mandatario, quien afirmó no estar de acuerdo y cuestionó a los presidentes vecinos que se querían perpetuar en el poder con argucias, por poner en riesgo sus democracias. Muchos ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Pronostiqué en varias de mis columnas durante los últimos cinco años que íbamos para una dictadura disfrazada de democracia, que acentuaría la corrupción y la politiquería por los excesos de poder y la politización de la justicia. Hoy es una realidad y basta observar el tema de las Cortes, los procesos a los ‘paras’ y la ‘parapolítica’. No hay equilibrios de poder entre las tres ramas, ni mucho menos, pesos y contrapesos. Tan solo echemos una mirada a los últimos acontecimientos con las fiduciarias, el mal manejo de las tierras, las chuzadas ‘presidenciales’ y los cuantiosos contratos de concesión, entre otros hechos que tocan a su bancada y a los más cercanos amigos de Palacio, todo esto sin que nada pase. Nuestro panorama nacional es la prueba de que teníamos la razón quienes nos oponíamos a la gestación de este nuevo régimen dictocrático. De once presidentes que en el mundo modificaron sus Constituciones para permitir la reelección inmediata, nueve lo volvieron a intentar por segunda vez, y la mayoría, o no culminaron su mandato, o terminaron defendiéndose en los estrados judiciales y hasta en la cárcel. Preguntémosle a Menem, a Marcos y a Fujimori cómo van a terminar Chávez, Evo Morales y Rafael Correa. Para solo enumerar algunos casos cercanos de esta clase de prohombres que se fueron endiosando, gracias al manejo de los medios y a las prebendas burocráticas. Afortunadamente el pueblo los condenó por sus hechos y no fueron aceptadas más encuestas ni más mentiras. La oposición será fundamental para denunciar e iniciar la lucha con el fin de impedir el entronamiento de esta nueva dictadura, pero los que finalmente hundirán y colocarán el último puntillazo a este despropósito serán los presidenciales amigos de este gobierno, que se hacen pasar como los más fervientes uribistas, los mismos que han sacado toda clase de beneficios: notarías, embajadas, contratos y puestos para sus familiares y sus bancadas. Serán ellos quienes pensando mediáticamente, por si son ciertas las encuestas, los que dirán a grito herido que acompañan su segunda reelección. No obstante, por debajo de la mesa, de manera soterrada y certera, la liquidarán. Bien me lo dijo un ministro muy cercano al régimen, que ellos lo tienen claro, que no solo tienen un Judas, sino varios, además Dimas y Gestas que aspiran, mientras tiran la piedra y esconden la mano, para lograr su objetivo de impedir la hecatombe. De fracasar el trabajo hecho por los traidores, nuestro mandatario muy seguramente estará dispuesto ‘otra vez más’, a sacrificarse por su pueblo irredento. Los opositores no nos cansaremos, hasta quitarle el velo de los ojos a los que no se han dado cuenta que aquí tenemos una dictocracia, que es la misma que critican del vecino pero distinta simplemente porque la ejerce Uribe. '' La oposición será fun- damental para denun- ciar e iniciar la lucha con el fin de impedir el entronami- ento de esta nueva dictadura”.WILABR

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