Dos expertos en temas económicos y sociales analizan para qué sirvieron las cumbres de Davos y Belem

Coinciden en que, aun cuando son espacios útiles, del Foro Económico y del Foro Social no pueden esperarse soluciones concretas a la recesión planetaria.

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enero 31 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-01-31

Cuatro preguntas

1. ¿Cuál es la utilidad del Foro Económico Mundial de Davos y del Foro Social Mundial, y qué papel juegan los países emergentes en este tipo de cumbres?

2. El tema principal en ambos fue la crisis económica. ¿En quién recae la responsabilidad de lo que ha ocurrido?

3. ¿Qué medidas se pueden tomar desde esos escenarios para salir pronto de la crisis? ¿Qué puede hacer Colombia para contrarrestar la situación?

4. Una de las formas de responder a la crisis es con medidas proteccionistas. ¿Qué tan conveniente es que Colombia y otros países en desarrollo se inclinen por esa alternativa?

Cecilia López, senadora

1. En general, estos encuentros no pasan de ser escenarios para la reflexión sobre la coyuntura mundial, y no se podría esperar que lleguen más allá. En Davos se habla de negocios e inversiones, al tiempo que se discuten temas de contenido social, como la pobreza y la discriminación. El gran contraste es que mientras en Suiza hay luto por el fracaso del capitalismo salvaje, en Belem hay fiesta por la misma razón.

Davos no deja mayor opción para los emergentes que la de acudir a exponer sus modelos e invitar a los ricos a que inviertan. Recientemente se han abierto espacios pero, a juzgar por los resultados, pareciera que se trata de evitar que se diga que los ricos no escuchan a los pobres.

En el Foro Social no se ha superado la fase de la denuncia de las perversidades del modelo neoliberal, en vez de avanzar hacia la búsqueda de nuevas alternativas de desarrollo y el establecimiento de canales de comunicación entre países ricos y pobres.

2. Sobre eso ya no hay discusión: la responsabilidad recae en quienes creyeron que el mercado podía sustituir al Estado y que los pobres terminarían recibiendo los beneficios del crecimiento económico -esquema al que sigue aferrado el presidente Álvaro Uribe-. A estas personas no se les ha hecho el juicio que se merecen. El fondo de todo es que entró en crisis el paradigma del modelo de desarrollo.

3. El lema de este año, 'Moldear el mundo en la poscrisis', es atrevido, ya que no hemos salido de la crisis y ni siquiera se conocen sus alcances. Primero se debe saber objetivamente en qué momento está el mundo. Stiglitz, por ejemplo, cree que aún no se sabe a ciencia cierta lo que va a pasar y asegura que la crisis es mayor de lo que parece. Lo que deben tener en cuenta los países que le dieron preponderancia al mercado es que se les debe dar un mayor papel a las políticas públicas.

El Foro Social Mundial, que ha tenido como lema 'Un mundo nuevo es posible, está dominado en esta ocasión por los presidentes que exigen el regreso al socialismo. Este foro, que aboga por una globalización diferente, exige medidas que incluyan un trabajo digno y un modelo de desarrollo justo y sostenible.

Hay un mensaje contundente para Colombia y es la necesidad de un viraje en la política económica y social. El país debe aceptar el cambio en el paradigma de desarrollo y aprovechar los pronunciamientos de los países ricos sobre la necesidad de apoyarse mutuamente en esta crisis. Se debe tener presente que en épocas de inminente recesión son necesarias medidas anticíclicas, como aumentar el gasto público. Lamentablemente, la falta de disciplina fiscal impidió ahorrar en épocas de bonanza, con tasas de crecimiento alrededor del 6 por ciento en los últimos años.

4. Sin duda, el tema del comercio y sus consecuencias en el empleo estará en el centro del debate. Este se moverá entre posiciones como la de Clinton, quien asegura que "hay mucho miedo en la economía y no es el momento de nuevos acuerdos comerciales"; la de Putin, quien afirma que "no es el momento de proteccionismos" y la del director de la OMC, Pascal Lamy, quien sostuvo el año pasado que "el cierre de las fronteras comerciales no es la mejor manera de afrontar la crisis".

Este último también afirmó que "una importante lección de la Depresión de los 30 es que el proteccionismo y el aislamiento económico no funcionan". La verdad es que no hay una sola respuesta. Es posible que se vuelva a poner de moda el multilateralismo.

Andrés Mejía V., director del Instituto Libertad y Progreso

1. Estos eventos son de carácter social y no para que emerjan grandes conclusiones o acuerdos. Eso no significa que carezcan de utilidad. El de Davos crea una ocasión para el encuentro de gobernantes, empresarios, analistas y organismos internacionales. En el Social sucede algo similar con quienes tienen una visión diferente de la sociedad y la economía. Hay en los dos, para mi gusto, mucho espectáculo. Desde la perspectiva más optimista, el de Davos sirve a los países emergentes para dar a conocer sus economías: políticas, oportunidades de inversión y visión sobre el desarrollo, etc. Pero es necesario tener estrategias y principios claros, cosas de las que carece la mayor parte de ellos. En cuanto al Foro Social, no creo que les sea útil, a menos que estén empeñados en sublimar el subdesarrollo.

2. Si hubiese que escuchar actos de contrición, debería ser en Davos, pues tras la crisis hay errores de regulación, política monetaria y administración del riesgo. Es decir, de gobiernos, autoridades monetarias y empresarios financieros.

3. El foro de Davos podría servir para llamar la atención sobre la necesidad de medidas serias y urgentes, y para alcanzar acuerdos que impidan que esto vuelva a suceder y que apunten a una mejor regulación financiera. Tiene que quedar claro que ningún país debe ahorrar esfuerzos para salvar a su sector bancario. En vista de que esta no será la última crisis, se podría pensar en mecanismos que permitan atravesarlas sin un impacto social tan fuerte.

Ya Colombia había tomado medidas inteligentes, gracias a las cuales tenemos un sistema financiero con patrimonios sólidos y que no ha incurrido en riesgos excesivos. Esto nos protege.

Donde más duro nos golpeará la crisis será en la reducción de las exportaciones. Deberíamos pensar cómo sobrellevarla sin que la tragedia social sea más grande. Debe insistirse en el desmonte de los parafiscales. El Emisor no debe apresurarse a bajar las tasas, así los empresarios y los ministros pataleen, pues la inflación sigue presentando tendencias preocupantes.

4. Sería un error colosal. El proteccionismo como política no produce efectos económicos positivos, ni siquiera si se ejecuta como revancha.

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