El drama del desempleo

El drama del desempleo tiene cuatro actores: uno pasivo, silencioso, y tres activos, con voz.

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marzo 31 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-03-31

El primer actor es el desempleo mismo que, como el empleo informal, está en la escena como si formara parte del público. Pasivo y silencioso, no tiene reparto alguno. Los dos siguientes tienen papeles marcadamente diferentes: los sindicatos representan a los trabajadores del sector formal, mientras los empresarios bogan por sus propios derechos y los de los accionistas. Tiene entonces el cuarto actor, el Gobierno, un papel preponderante, pues, además de ocuparse del cumplimiento de la ley y determinar el entorno de la escena, sirve como defensor del actor pasivo. En Colombia a veces confundimos los papeles, pretendiendo que el movimiento sindical represente a unos y otros, trabajadores formales e informales y desempleados; que los empresarios tengan responsabilidades sobre el paro y que el Gobierno a veces se convierta en observador pasivo del drama. Esta confusión es malsana, pues la obra se convierte en la interpretación teatral de una novela de Franz Kafka, con guiones mal redactados. La alternativa es crear un diálogo coherente donde el Gobierno equilibre los deseos legítimos de los actores activos y pasivos, pues los sindicatos tienen una agenda orientada a subir el salario mínimo y conseguir mayor protección para sus miembros, que va en contraposición de las conveniencias del actor pasivo. De otra parte, el empresario, al no tener cargo de conciencia por no poder cumplir con un papel que no es el suyo, puede agregar a sus obligaciones materiales el asumir una postura humana, tratando de aminorar el efecto del despido, sea individual o colectivo, con paliativos de orden empático. Además, qué bueno sería que los pensadores que analizan la economía, que en Colombia son muchos y excelentes en su mayoría, comenzaran un debate abierto y a fondo sobre la posibilidad de que el país adoptara un modelo económico distinto, uno que le permitiera acumular cuantiosas reservas internacionales aprovechando el hecho de tener uno de los índices más bajos de balanza comercial sobre Producto Interno Bruto en las Américas, y analizaran los requerimientos y efectos que tendría para el país acometer una política concertada que generara empleo masivo de mano de obra no calificada mediante la creación de empresas, que utilizaran ese recurso para la producción de bienes destinados al mercado externo. Esto en razón a que el mercado interno no es lo suficientemente grande para absorber la inmensa población que está hoy en el sector informal o desempleada, mucho menos la que habrá en un futuro cercano. La definición de un cambio de esta magnitud en una cultura arraigada desde tiempo inmemorial no es un problema de Gobierno. Es un problema de Estado y como tal hay que asumirlo. El objetivo es encontrar un acomodo a lo que puede ser, en el mediano y largo plazo, la única forma de que los actores pasivos se tornen activos con el beneplácito de todos. En ese modelo los sindicatos amplían su base; los empresarios, su mercado interno y su potencial de expansión, y el Gobierno, además de evitar el desbalance social, incrementa su base fiscal. Creo firmemente que con esto se conseguiría darle un final feliz a una obra de teatro que de otra forma se podría tornar en un drama de inmensas proporciones. '' La alternativa es crear un diálogo coherente donde el Gobierno equilibre los deseos legítimos de los actores activos y pasivos.WILABR

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