Las drogas: ¿legalizarlas o no?

Las drogas: ¿legalizarlas o no?

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abril 30 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-04-30

El progreso en Colombia en su lucha contra el tráfico ilegal y los carteles aporta claras evidencias de que la guerra contra las drogas se puede ganar. Mientras, la historia ha demostradorepetidamente que una reducción en las prohibiciones conduce a mayor abuso y adicción


La alarma sobre la violencia ligada al narcotráfico en la frontera mexicana ha desembocado en la esperada retahíla de propuestas a favor de la legalización de las drogas. La más prominente fue un llamado hecho por tres ex presidentes latinoamericanos (de Brasil, México y Colombia) para acabar con la guerra de la droga. Pese a que abundan los planes para terminar con esta guerra, todos resultan en un mayor uso y adicción, tal como admiten sus propios defensores. ¿Su respuesta? Deberíamos cortar por lo sano en la prevención y persecución legal y simplemente gastar más en tratamientos.

¿Cómo se vería Estados Unidos con dos o tres veces más de drogadictos? Como respuesta, consideremos cómo estaba el país hace unos años, durante la aterradora epidemia de las metanfetaminas, tan similar al brote del crack en los años 80.

Ambas fueron una pesadilla, alimentadas por la disponibilidad de las drogas.

En 2004, 1,4 millones de personas reconocieron haber usado metanfetamina ese año, según la Encuesta Nacional de Salud y Drogas de Estados Unidos. Este potente estimulante empezó a crecer rápidamente como una droga que se podía preparar en casa, utilizando como base un medicamento contra resfriados.

Luego fue producida en grandes cantidades por narcotraficantes mexicanos que la introducían ilegalmente a EE.UU. Las drogas ya no eran un problema exclusivo de las grandes ciudades.

Epidemia de la adicción

La adicción, violencia y veneno de la droga golpearon la clase media del país. La epidemia destruyó familias y despertó olas de abusos domésticos. Leyes efectivas consiguieron forzar a los adictos a recibir tratamiento a través de fallos judiciales, lo que ayudó a salvar vidas. Paralelamente, implementamos medidas preventivas específicas y, lo más importante, recurrimos a la penalización y la regulación para reducir drásticamente la producción de metanfetaminas. Como resultado, el consumo (medido según los resultados de las pruebas obligatorias en el trabajo y las encuestas entre jóvenes) y el suministro (medido por la DEA) han declinado más de 60% entre 2002 y 2008.

La cocaína y el crack presentan casos de estudio similares. Los expertos en políticas públicas tanto de derecha como de izquierda concuerdan, como en pocas otras cosas, sobre los daños que estas drogas infligieron sobre los áreas urbanas pobres estadounidenses. Luchar contra el crack hizo que la vida de todos los estadounidenses mejorara.

La violencia inherente al tráfico ilegal de drogas tiene el propósito de horrorizar a los ciudadanos decentes y autoridades para que guarden silencio.

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