E.U.: dos visiones sobre economía

La contienda electoral estadounidense siempre tiene en el elemento económico uno de sus principales pilares de debate, aunque en muchas oportunidades ha primado el factor político o de conflicto, en una nación en la que, en todo caso, los temas de carácter interno tienden a pesar grandemente en el comportamiento de los votantes cada cuatro años.

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octubre 31 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-10-31

No obstante, con el estallido de la crisis financiera que se inició a mediados del 2007, pero que se acentuó en lo corrido de este año, el tema pasó a convertirse en el más importante de la agenda demócrata y republicana. Barack Obama, a quien las últimas encuestas le dan el favoritismo para ocupar la Casa Blanca, ha enfatizado en que hay que dar un ‘golpe de timón’ a la economía estadounidense para hacerla más competitiva y sacarla del sitio a donde la ha llevado en los últimos ocho años George W. Bush. Por su parte, su contendor republicano, John McCain, ha tratado de ‘desmarcarse’ del actual mandatario para evitar que la opinión piense que con él habrá más de lo mismo. Así,considera que también hay que hacer cambios profundos. Para comenzar, hay que decir que al senador por Arizona (McCain) se le ha descrito como un defensor de las clases media y alta y por tanto, este grupo poblacional de altos ingresos no ve con buenos ojos la llegada de Obama a la Casa Blanca, porque propone aumentar los impuestos a las ganancias, así como imponerle un tope a las exenciones tributarias de las empresas. Para los seguidores de todas las corrientes políticas –pues no solo hay republicanos y demócratas en E.U.- lo cierto es que en la agenda del próximo Presidente debe estar el enderezamiento del rumbo de la economía que muestra signos preocupantes, así que ahora tendrán que escoger entre los planes fiscales que proponen y que son totalmente opuestos. ÓPTICAS DIVERGENTES Las dos plataformas económicas están basadas en un alto porcentaje en recortes de impuestos, aunque hay concepciones totalmente diferentes en la manera de lograrlos, lo que refleja la forma como demócratas y republicanos ven el ejercicio de la actividad pública. El candidato republicano se basa en un plan que ya había empleado Ronald Reagan en la década de los 80 y por el actual presidente Bush, en el que promete mantener bajas las tasas de impuestos para personas de altos ingresos y buscaría recortar los impuestos a las corporaciones, con el argumento de que esa es la forma de estimular la economía que avanza a un paso muy lento y, además, busca crear empleos. También pretende con esa fórmula promover la competencia en un marco de libre mercado. El senador por Illinois (Obama) se ha basado en propuestas típicas del ala izquierda del Partido Demócrata, en las que habla de más regulación y busca que la clase media y la media baja sean el objetivo de su ayuda tributaria, que contribuiría a reducir la brecha entre ricos y pobres. Retendría los recortes implementados por Bush para familias con ingresos menores a 250.000 dólares al año, pero eliminaría los recortes para personas que ganen más que eso. De todas maneras, la forma de llevar a cabo esas iniciativas tienen un alto costo. De acuerdo con el Centro de Políticas Impositivas (Tax Policy Center), un proyecto conjunto de la Brookings Institution y The Urban Institute, las propuestas de McCain reducirían los ingresos del Estado en unos 3,7 billones de dólares, mientras que los recortes impositivos de Obama representarían unos 2,7 billones. Y es que el tema de los impuestos adquiere particular relevancia en vista de que la mayoría de los recortes fijados por Bush expiran a finales del 2010, y de que un Impuesto Mínimo Alternativo (IMA) afectará a buena parte de la clase media, a mitad del mandato del próximo presidente. El IMA fue establecido en 1960 para garantizar que los ricos aporten lo suyo, pero ahora amenaza con alcanzar a otros 20 millones de personas, la mayoría de clase media, que deberán pagar un promedio de 2.000 dólares adicionales al año si el Congreso no renueva anualmente una medida que resuelve el problema. McCain –que habla de eliminar el IMA– votó dos veces en contra de los recortes de Bush en el Senado, pero ahora los ve con buenos ojos y quiere darles carácter permanente. EN OTROS FRENTES La política energética también ha dado de qué hablar, puesto que ambos candidatos han enfatizado en que se hace necesario que la primera potencia mundial avance hacia una independencia que garantice seguridad y prosperidad. Las propuestas de Obama y de McCain coinciden en lo que respecta al cuidado del medio ambiente, y en la oposición de ambos a que se realicen perforaciones en el Océano Ártico. Pero difieren en varios puntos. El que más ha ocupado espacio en los medios tiene que ver con el petróleo y el uso de los combustibles. Mientras el demócrata no está de acuerdo en realizar exploraciones para buscar crudo en las costas estadounidenses, el republicano apoya de manera vehemente que se incremente esa búsqueda, sobre todo en estos momentos de crisis financiera. Obama ha dicho que no se opondrá a que la producción de etanol sea subsidiada por el Estado y que no planea eliminar el impuesto a los combustibles durante el verano (que McCain suspendería). Este argumenta que sería un grave error subsidiar el etanol, y su promesa de campaña en cuanto a las emisiones dice que de aquí al 2050 el país más contaminante del planeta las habrá reducido en un 60 por ciento. Otro aspecto no menos importante en la contienda electoral es el de la seguridad social, en el que McCain considera que la competencia fomenta una mejor atención y mejora la calidad de los servicios sociales. Por eso se opone a la cobertura universal obligatoria federal, aunque se compromete a que la asistencia sea extensiva para todos lo estadounidenses, y ha dicho que promoverá créditos para quienes tengan pocos ingresos y no puedan costearse el servicio de salud. El candidato demócrata propone la creación de un programa nacional basado en un seguro de salud para los trabajadores que no están cubiertos por sus empleadores y que tampoco califican para obtener los servicios de los programas federales. En lugar de créditos para los más pobres que no pueden pagar una visita al hospital, promete un subsidio federal basado en los ingresos de los demás estadounidenses, que se estima costará entre 50.000 y 65.000 millones de dólares, y que sería financiado con la eliminación de los recortes impositivos de Bush, los cuales favorecen a quienes ganan más de 250.000 dólares. EL TLC CON COLOMBIA, ENTRE LAS GRANDES DIFERENCIAS Como pocas veces en el tema económico, Colombia divide a los candidatos a la Presidencia de Estados Unidos. Mientras Barack Obama, aspirante por el partido Demócrata, rechaza el TLC con Colombia, su opositor, John McCain, defiende esta iniciativa, la cual está pendiente de la aprobación en el Congreso de ese país. Obama sostiene que solo puede haber Tratado cuando Colombia compruebe que no viola los derechos humanos y demues- tre que no hay persecución para los sindicalistas, ni impunidad en los crímenes contra líderes de las organizaciones de trabajadores. Por su parte, McCain asegura que Estados Unidos no puede abandonar a su mejor aliado de la región, al tiempo que defiende el libre mercado e insiste en las posibilidades de que los empresa- rios y los trabajadores estadouni- denses mejoren sus condiciones aprovechando las ventajas que les ofrece el acuerdo. El tema ha sido objeto de discusión, incluso en los debates televisados.WILABR

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