Poca educación y pobreza presionan el mercado de trabajo

A pesar del buen momento de la economía, la Tasa Globalde Participación no ha logrado alejarse del 60 por ciento.

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abril 30 de 2012 - 12:28 a.m.
2012-04-30

Los empleos precarios a los que tienen acceso los colombianos pobres sin educación y los bajos ingresos que estos les reportan los llevan a salir masivamente en busca de trabajo.

El reflejo de esa situación no es otro que la persistencia de elevadas tasas de informalidad, que se resisten a despegarse de las vecindades del 60 por ciento, y un desempleo que se niega a bajar permanentemente del 10 por ciento.

Esas situaciones a lo único que conducen es a un aumento de la Tasa Global de Participación (TGP), que en el trimestre diciembre-febrero llegó a 64,4 por ciento, uno de los niveles más altos en los últimos 10 años, según el Dane.

La altura que ha alcanzado la TGP, que indica la presión de la oferta de trabajadores en el mercado laboral, ya tiene preocupados a algunos sectores dentro del Gobierno, que dicen no entender cómo en medio de un buen momento económico dicho indicador no ha bajado del 60 por ciento en los últimos cuatro años (en octubre del 2011 impuso récord para más de una década, con 66,9 por ciento), al tiempo que el desempleo marcó 11,9 por ciento en febrero.

Para expertos como Jorge Bustamante, director del Dane, entidad responsable de las mediciones del mercado laboral, son varias las circunstancias que podrían explicar el comportamiento de la TGP. De acuerdo con Bustamante, el hecho de que haya más oportunidades laborales, que ha aumentado el número de ocupados en 1,1 millones, hasta 20,2 millones, entre febrero del 2011 e igual mes de este año, hace que las personas que no participan en el mercado –inactivas laboralmente- deciden incorporarse con la aspiración de ‘engancharse’ o por lo menos de ocuparse. Entre los sectores que muestran dinamismo y sacan a miles de personas de la inactividad están construcción, transporte, comercio y operaciones petroleras. Unos lo logran, bien sea en el sector formal o en la informalidad, otros no cuentan con suerte y quedan como desempleados. En cualquier caso, hacen subir la TGP.

La ola invernal y los hechos de violencia han afectado a más de 3,2 millones de personas y miles de ellas, que viven en zonas a donde no llega la encuesta del Dane –que cubre aproximadamente 400 poblaciones-, se desplazan a áreas urbanas en busca de vincularse al mercado laboral, con el consiguiente incremento de la Tasa Global de Participación.

Para Hugo López, reconocido experto en el mercado de trabajo, gerente de la sucursal del Banco de la República en Medellín, el aumento de la TGP, o el hecho de que no baje, “es una de las restricciones que tenemos para la reducción del desempleo”, aun en este momento de crecimiento económico.

Dicho eso, sentencia que es muy difícil atacar el desempleo sin combatir la informalidad “y para esto lo que necesitamos es crearles empleos buenos a las personas pobres. Eso les baja la participación y nos va a permitir bajar el desempleo hacia el futuro”.

El ministro del Trabajo, Rafael Pardo, no duda en señalar que los llamados trabajadores por cuenta propia –la mayoría de los cuales vive del rebusque– lideraron el aumento de los ocupados en el último trimestre del 2011, pero, advierte, que “tienen una tasa de informalidad del 89,5 por ciento”. Las cifras muestran que los ocupados entre octubre-diciembre del 2011, respecto a los de un año atrás, aumentaron en 1,34 millones, de los cuales, entre los cuenta propia y los trabajadores sin remuneración sumaron 900.000.

CREAN EMPLEOS FORMALES PARA LA GENTE MUY EDUCADA

López agrega que “si fuéramos capaces de darle empleo formal a la gente pobre, ellos bajarían la participación, volverían a meter los hijos al colegio, cerrarían esos negocitos de empanadas y nos permitiría bajar la informalidad, la participación y el desempleo”. Lo que sucede, entonces, es que se están generando empleos formales sobre todo para la gente muy educada, profesionales, comenta, apoyado en las cifras: en el trimestre diciembre-febrero, el empleo formal con educación superior en las 13 ciudades creció al 8,5 por ciento y el menos educado, al 3,9 por ciento. Y en los últimos dos años, 2010-2011, más del 80 por ciento de los empleos formales fue para gente con educación superior y solo el 20 por ciento para las personas sin educación superior. ¿Y eso explicaría por qué la tasa de participación no baja? Sí, responde, porque mientras los pobres no tengan empleos buenos, siguen participando de forma muy elevada.

JORGE CORREA C.

ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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