Educando al hombre más rico del mundo

El padre de Bill Gates cuenta la historia de cómo convirtió a un muchacho testarudo en el fundador de Microsoft

POR:
abril 30 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-04-30

CUALQUIERA QUE pase un rato con la familia de Bill Gates acaba por escuchar la anécdota del incidente del agua.
El futuro magnate del software era un niño testarudo de 12 años y estaba discutiendo con su madre durante la cena. Cuando se le agotó la paciencia, su padre le tiró un vaso de agua a la cara.

"Gracias por la ducha", espetó el joven Gates.

Esta historia sobrevive en el baúl de los recuerdos de los Gates no sólo por su fuerte carga dramática sino también porque fue una de las pocas veces en que Bill Gates padre perdió los estribos. La pelea presagió un momento decisivo en la vida del tempestuoso muchacho que lo puso en camino a convertirse en el Bill Gates que el mundo conocería luego como el cofundador de Microsoft Corp. y el hombre más rico del mundo.

Detrás del ascenso de Bill Gates está la historia de su padre, el otro Bill Gates. Cuando fue evidente que su hijo se había hecho adulto de la noche a la mañana, su padre adoptó el papel de consejero, ayudándole a sobrevivir en el feroz mundo de los negocios. Cuando la riqueza puso al joven Gates bajo mayor presión, el padre volvió a intervenir para fundar la que ahora es la mayor organización benéfica del mundo.

Bill Gates padre, de 83 años, es el copresidente de la junta de la Fundación Bill & Melinda Gates, que gestiona unos US$30.000 millones en fondos. No le gusta ser el centro de atención. Los detalles públicos de su vida se limitan prácticamente a la biografía oficial que figura en la fundación, donde dice que ejerció como abogado en Seattle, que es un veterano de la Segunda Guerra Mundial, que participa como voluntario para organizaciones de caridad y que tiene tres hijos. Ahora, ha compilado sus memorias en un pequeño libro, Showing up for life (algo así como Presentarse a la vida), que fue publicado en Estados Unidos el 28 de abril.

En entrevistas con The Wall Street Journal, Bill Gates padre, Bill Gates hijo y otros miembros de la familia compartieron por primera vez muchos de los detalles que dejan entrever cómo las fuerzas en colisión de la disciplina y la libertad dieron forma al carácter del emprendedor.

La relación entre padre e hijo entró en una nueva fase luego de que el magnate empezara a trabajar, hace siete meses, a tiempo completo en la Fundación Gates. En los últimos 13 años, el padre era el único miembro de la familia que trabajaba a diario en la fundación.

Con sus casi dos metros de estatura, Gates padre le saca casi una cabeza a su hijo. Es conocido por ser más social que él, aunque ambos comparten una gran agudeza intelectual y una brusquedad que algunos han llegado a tildar de cortante.

"Como padre, nunca me imaginé que ese chico que siempre discutía, que creció en mi casa, al que alimentaba y que utilizaba mi nombre llegaría a convertirse en mi empleador", dijo Gates en un discurso pronunciado en 2005 ante un grupo de líderes de organizaciones benéficas. "Pero eso es exactamente lo que ha pasado".

La primera etapa, de chico discutidor, "empezó cuando tenía unos 11 años", señala Gates padre en una de las entrevistas. Fue entonces que Bill empezó a convertirse en un dolor de cabeza constante para la familia, recuerda.

Hasta entonces, la vida de la familia Gates había sido bastante tranquila. Bill padre y su esposa, Mary, tuvieron tres hijos: Kristi; luego Bill, que nació en 1955; Libby. Era una familia unida que disfrutaba de dosis sanas de competencia, a través de juegos de mesa, cartas, y ping-pong, y de rituales: todos los domingos cenaban a la misma hora y en todas las Navidades, todos llevaban pijamas que hacían juego.

Pese a estar muy involucrado en la vida de sus hijos, Gates padre era emocionalmente más distante, algo que según sus hijos es probablemente un reflejo de su generación.

La labor cotidiana del cuidado de los hijos quedó a cargo de Mary, mientras Bill padre se dedicaba a forjar su carrera como abogado en Seattle. Hija de un banquero de esa ciudad, la madre de Bill fue una estudiante y atleta ejemplar en la secundaria y universidad, donde conoció a su futuro esposo.

Lucha por el control

Mary Gates siempre hizo que sus hijos se aplicaran en los estudios, hicieran deporte y aprendieran a tocar un instrumento. La disciplina siempre fue un ingrediente constante de su educación. Esperaba que sus hijos estuvieran bien vestidos, fueran puntuales y socializaran con los invitados que venían a la casa.

Bill Gates empezó desde pequeño a dar muestras de su interés por aprender. Sus padres alimentaban su apetito por la lectura comprándole todos los libros que quisiera. Aun así, les preocupaba el hecho de que pareciera preferir los libros a la gente. Por eso intentaron calmar esa tendencia obligándolo a saludar a todos los invitados y ejercer de anfitrión en las fiestas en casa.

Sin embargo, el joven Bill empezó pronto a oponerse a ese estricto control. Todas las cosas que su madre esperaba de él ¿una habitación ordenada, que llegara puntual a la cena, que no mordisqueara los lápices¿ de repente se convirtieron en una gran fuente de tensión entre ellos que desencadenaba grandes peleas.

Estas batallas llegaron a su punto álgido la noche en la que su padre le tiró el vaso de agua. Después del incidente, sus padres lo llevaron a un psicólogo. "Estoy en guerra con mis padres sobre quién está al mando", recuerda Bill haberle dicho al terapeuta. En su informe, el psicólogo les dijo a los padres que su hijo acabaría por ganar su independencia y que por eso les recomendaba que empezaran a ceder y no ser tan severos.

A Gates padre no le sorprendió el consejo por su propia infancia. "No hubo mucha estructura en mi educación", cuenta. "Tenía mucha libertad para decidir qué hacer, dónde y con quién". Su madre lo adoraba y era muy flexible. Su hermana era siete años mayor que él y su padre era un trabajador empedernido que estaba dedicado en cuerpo y alma a su tienda de muebles.

Gates padre no tardó en forjar su vida fuera de su casa. Al lado vivía la familia Braman que tenía a dos hijos con los que podía jugar y un padre que se convirtió en su modelo a seguir.

Siga bajando para encontrar más contenido