El ejemplo de Gates y Buffet

Los dos hombres más ricos del mundo, Bill Gates y Warren Buffet, produjeron en los últimos días dos noticias históricas.

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junio 30 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-06-30

El primero anunció que dejará la presidencia de la compañía Microsoft para dedicarse de tiempo completo a su fundación. Y el segundo, que donará el 70 por ciento de su fortuna, algo así como 30 mil millones de dólares, a esa misma fundación. ¿Qué significa esto? Para empezar, un quiebre histórico en el paradigma empresarial mundial y en el enfoque que ha dominado el manejo del sector privado moderno. Si algún historiador dentro de 100 años por ejemplo, quisiera ponerle fecha al fin de lo que comúnmente se llama capitalismo salvaje, bien podría usar la de esta semana, en la cual estos millonarios hicieron sus respectivos anuncios. El tema es así: desde hace dos décadas el nuevo paradigma empresarial, el que hace a las compañías líderes y exitosas, el que acrecienta su buena reputación, es el de la responsabilidad social empresarial. Este enfoque parte de un análisis tan simple como profundo: las empresas no pueden desarrollarse y generar millonarias utilidades a sus dueños en un entorno de pobreza, corrupción y abandono. Ya no es suficiente con que las empresas simplemente cumplan la ley y paguen oportunamente sus impuestos: es necesario que destinen un porcentaje de sus ganancias para contribuir al desarrollo social de la comunidad o país donde trabajan y al cuidado del planeta. Así, temas como educación, salud, cuidado del medio ambiente o impulso a la creación de pymes, son hoy cuestiones que las fundaciones de las empresas o sus departamentos de relaciones con la comunidad, tienen dentro de sus programas de inversión. Y no se trata por supuesto, de caridad. Se trata de comprometerse con proyectos sostenibles a largo plazo. En mayor o menor grado, con altos o modestos presupuestos, todas las empresas hoy que son consideradas de talla mundial, las que son líderes en sus países o sectores, involucraron este aspecto dentro de su normal funcionamiento. Pues bien, Gates y Buffet, representan hoy la vanguardia de este enfoque y un gigantesco paso hacia adelante. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que cada uno pone al servicio del bienestar de la humanidad lo más valioso que tiene. El primero, todo su tiempo y toda su creatividad y el segundo, toda su fortuna con la cual invierte en el mercado de valores y la aumenta día a día. Cada uno, a su modo, después de llegar a la cúspide, se reinventó. ¡Y de qué manera! ¿Qué señal le están mandando a todos los empresarios del mundo? La más poderosa de todas: superar la pobreza en la cual están sumidos la mayoría de habitantes de este planeta; encontrar la cura para las enfermedades infecciosas que azotan principalmente a los países pobres; hacer investigación para encontrar la cura contra el Sida, todo esto y mucho más, no es solamente un asunto de gobiernos y entidades internacionales, sino que es también un problema de los hombres y mujeres ricos del mundo. Es un mensaje que habla de cuál es la responsabilidad de los empresarios para hacer un mundo mejor, mucho más allá de crear empleos, pagar impuestos o hacer donaciones. Con hechos están mostrando cómo el ámbito de lo privado tiene que ver con lo público. Es un mensaje de cómo los ricos pueden ser solidarios y efectivos para ayudar a solucionar de verdad, no con paliativos, los problemas sociales de este planeta. El gesto generoso y visionario de estos hombres será inspiración para muchos. Politólogo, periodista "Las empresas no pueden desarrollarse y generar millonarias utilidades a sus dueños en un entorno de pobreza, corrupción y abandono”.

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