Ejemplos de superación y de constancia

En la próxima ceremonia de grados, Jaime Andrés Gallego, candidato a doctor en Ciencias Químicas de la Universidad de Antioquia, recibirá el Suma Cum Laude, la máxima distinción que se entrega en ese nivel de estudios.

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agosto 31 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-08-31

Entre tanto, Sandra Liliana Sánchez, una habitante de la localidad Simón Bolívar de Bogotá, toca puertas para conseguir el dinero que necesita no sólo para terminar su maestría en Derecho Administrativo de la Universidad del Rosario, sino para seguir dando alimento a los 60 abuelos y 380 niños que apoya a través de su Fundación Social Oasis. Jaime Andrés salió de Jardín, un pueblo del suroeste antioqueño, rumbo a la ciudad de la eterna primavera, sin mucho en sus bolsillos; apenas lo básico para pagar el arriendo, los servicios y la comida que, para fortuna suya, nunca fue irrisoria durante sus años de estudio. Lo que sí tuvo en escasez fue su tiempo libre, pues las fórmulas químicas y los experimentos en el laboratorio eran tan extensos que ni los días festivos eran reales en su calendario. "Es precisamente el amor lo que le ayuda a uno a dejar otras cosas de lado. Si a uno no le gusta lo que hace, simplemente no está dispuesto a sacrificar otras cosas", dice. Sandra Liliana, por su parte, tiene que viajar todos los días más de una hora en bus desde el sur de la ciudad para llegar a sus clases, en el centro. Alguna vez no pudo completar el pasaje, pero la mayoría de las veces siempre tuvo los más de tres mil pesos diarios para ir y volver. "Mi mamá, en vez de darles plata a mis hermanos para sus onces, me la daba a mí para el bus. No fueron cosas muy traumáticas, pero sé que mi familia se sacrificó para que yo pudiera llegar cada mañana a estudiar", cuenta Sandra. En su grado Jaime Andrés tal vez use saco y corbata, comparta un brindis y sonría para las fotos que le ayudarán a recordar el día en que oficialmente le podrán empezar a llamar doctor. Lo que sí se sabe es que para ese día de grado "se exaltarán públicamente los méritos que destacó el jurado que calificó su tesis doctoral" y se le entregará el diploma en el cual, además de su título, también se "imprimirá" la suma distinción, según explica Jhon Jairo Fernández, coordinador del posgrado en Ciencias Químicas. Para este año, Sandra Liliana espera recibir el valioso cartón que la certificará como profesional en jurisprudencia. Como parte de los requisitos para poderse graduar tenía varias opciones: "presentar un año de judicatura, hacer una tesis o hacer la maestría, que fue mi elección". Alcanzó a realizar un año del posgrado, pero tuvo que suspenderlo temporalmente. Necesita una beca para poder terminarlo, pero la universidad no tiene esta opción para ese nivel de estudios. El antioqueño es reconocido por sus publicaciones en revistas internacionales y por dos patentes, una de ellas registrada en Europa y Japón, y la otra en la Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia. Su participación en congresos internacionales, tanto en América Latina como en el viejo continente, han sumado en su hoja de vida. Le encanta viajar, una oportunidad que la química le ha dado. Esta es una de las "muy buenas recompensas" que ha recibido de su posgrado, el cual estudió con el apoyo del grupo de investigación Recurso energético y medio ambiente de su Facultad y a una beca otorgada por Colciencias. Durante su estadía en Francia, mientras realizaba parte de su doctorado de doble titulación en la Université de Poitiers, también tenía todo el financiamiento económico. "Al principio fue bastante difícil, porque no había muchos recursos. Para recibir este tipo de apoyo tenés que mostrar buena dedicación, buenas notas, buen rendimiento. Es algo que se debe construir desde el pregrado", dice este hombre que ya empieza a ser reconocido por sus aportes científicos en materia de biocombustibles. Sin embargo, en su pueblo pasa "como inédito". Y dice que así se siente mejor. La bogotana no pasa inadvertida entre los vecinos de su barrio. En sus años de colegio la idea de la Fundación llegó a su corazón. Cuando puede, está de pie a las cinco de la mañana repartiendo 260 desayunos para quienes los necesitan. - Una experiencia que le aporta a su vida profesional y social. La tarea principal de Sandra Liliana es seguir inyectando oxígeno a la organización, gestionando recursos y proyectos. Uno de los más recientes es el que ella llama Casa de Valores, con el que busca, entre otras cosas, que los jóvenes de su barrio le apuesten a la educación "para tener unas mejores condiciones de vida, que es el sueño de los pelados. Muchos hoy están en la universidad pública o en el Sena, porque han seguido un poco ese ejemplo de que sí se puede". Ella no tuvo que pagar por sus estudios de pregrado, porque se los brindó una beca gracias a sus buenas notas y su trabajo social en el barrio Paraíso. El propósito de Jaime Andrés es ayudar y aportar al país los conocimientos adquiridos en sus cuatro años de doctorado. "Quiero aplicarlos al desarrollo de nuevas tecnologías que puedan favorecer a la sociedad, al mejoramiento de calidad de vida."HELGON

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