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Finanzas

El no al fracking: los pros, contras y qué está en juego

El nuevo gobierno ha decidido que ese sistema de extracción de crudos no operará en el país.

El no al fracking: los pros, contras y qué está en juego

El no al fracking: los pros, contras y qué está en juego

EL TIEMPO

POR:
Portafolio
agosto 03 de 2022 - 10:53 p. m.
2022-08-03

Ante los diferentes puntos de vistas sobre la decisión del no al fracking, requiere analizar lo que puede estar en juego, los pro y contras, los efectos favorables o devastadores, si llegar a la prohibición absoluta ante una realidad sin certezas, suspender el tiempo a nuevas propuestas, o, dar un salto al sí con cumplimiento de responsabilidades ambientales y precaución.

(Economía colombiana: qué está en verde y qué en rojo, según el empalme).

Existe un entramado complejo que requiere una narrativa que desenvuelva una planeación muy efectiva, con mucha capacidad de articulación entre gobernanza ambiental y gobernanza minero-energética, que ante una economía fracturada amerita tener definiciones claras, para poder alcanzar una reorganización con seriedad y una planificación estratégica, que incluya además la innovación, una dimensión muy profunda sobre la extracción de los minerales, y una definición sobre seguridad y transición energética como fuente de energía no convencional renovable (Fncer).

El nuevo gobierno ha decidido un no rotundo al fracking, lo que implica pensar si las medidas a tomar son de inmediato, que nos lleva a recordar la experiencia de Europa que les tocó volver a encender las térmicas después de haber decidido apagarlas, y de paso ante la preocupación de los precios en las tarifas de energía, por eso, una agenda sobre transición energética, demanda mucha sindéresis sobre el cumplimiento a los desafíos en ciencia tecnología e innovación, a las responsabilidades ambientales, atreverse a lograr cada Objetivo de Desarrollo Sostenible, ODS, y del Acuerdo de París de descarbonización de la economía, con el cual se requiere de una alta voluntad clara para alcanzar la gobernanza energética, que demanda de una transformación estructural, de un inmenso liderazgo que se traduce en saber innovar, y poder lograr una fuerte gestión empoderada ante el cambio social y político que necesita el país.

(En primer semestre de 2022, Ecopetrol superó utilidades de todo 2021).


Vivimos dentro de una crisis, donde los partidos políticos no son sólidos, el país tampoco lo es, pero si es etéreo, crudamente hay que buscar la realidad, necesitamos de un brebaje o de una hipnosis que nos saque de este revoltijo, de una concentración más intensa sobre nuestro realismo trágico en que vivimos, ante una realidad que nos muta de un estado a otro, que necesita de mucha cohesión social, y de un análisis hondo, lograr el punto de equilibrio que nos saque de esa incertidumbre en que vivimos la mayoría de los colombianos.

En Colombia uno de los factores que no ha hecho sentir el desarrollo es la planeación, que obedece a una enfermedad estructural, a las inestabilidades sociales, como si fuera un gen que lleváramos incrustados en nuestra sangre. Nos encontramos en medio de muchas transiciones, la transición política, la energética y la climática, en medio de los efectos del mundo globalizado que hace que todo cambie con rapidez, como si las cosas caducaran rápido, que para cambiar de rumbo abría que romper, borrar, o, abandonar, que de acuerdo a la decisión del no al fracking así sea una determinación compleja nos empuja a no dejar de imaginar los efectos sobre la decisión respectiva. Hay que seguir observando el fenómeno, deseando que la medida tenga resultados eficaces con miras a garantizar la economía, y la prosperidad de los colombianos.

Es cierto que vivimos dentro de un entramado, en un conflicto social, con una fuerte polarización, que confunde. Atreverse a escapar ante muchos dilemas, y que, ante el debate del no al fracking, que, pese a ser respetable dicha posición, valga el momento para mirarnos a nuestro interior, en aquello que Zygmunt Bauman nos dejó sobre la modernidad líquida ante “una realidad sin certezas”, donde “la transitoriedad, la inestabilidad o lo precario como principios impiden asentar cualquier identidad moral o política ... en un mundo donde la única certeza es la certeza de la incertidumbre”.

Derivado de la incertidumbre qué nos han sembrado estos gobiernos que han pasado, que en el pensamiento de Bauman ha sido “una vida caracterizada por no mantener un rumbo determinado, al ser líquida no mantiene mucho tiempo la misma forma. Y ello hace que nuestras vidas se definan por la precariedad y la incertidumbre. Así, nuestra principal preocupación es no perder el tren de la actualización ante los rápidos cambios que se producen en nuestro alrededor y no quedar aparcados por obsoletos …”. Ojalá el no al fracking no tenga sus tropiezos y demonios.

Ricardo Arquez Benavides
Abogado especialista en Derecho Administrativo
arquezbasesores@gmail.com

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