El país es 12 en evolución digital en Latinoamérica

No obstante, es el sexto que más rápido está avanzando, según el ‘Digital Evolution Index’ de Mastercard y The Fletcher School.

SECTOR FINANCIERO

1,3% de las transacciones con tarjeta se hace sin contacto en Latinoamérica.

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Portafolio
noviembre 27 de 2018 - 10:29 p.m.
2018-11-27

América Latina aún tiene un largo camino por recorrer en materia de digitalización de sus economías, aunque la buena noticia es que los avances se están dando cada vez más rápido. En ese escenario, Colombia se encuentra en un estado medio de evolución, pero hace grandes avances para tratar de ponerse al día.

Ayer, Mastercard y The Fletcher School presentaron los resultados del Digital Evolution Index de América Latina y el Caribe, en el cual clasifica a las 24 economías de la región.

El documento analiza el estado actual de la digitalización de los países. Aquí, Colombia está de 12 en el escalafón, que es liderado por Chile, Puerto Rico, Bahamas, Uruguay y Costa Rica. Y, las mayores economías de la región están en la parte media de la tabla: Argentina (9), México (10) y Brasil (11).

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Pero además, la investigación mide el momentum, que más allá del momento, revisa qué tan rápido está cambiando la situación. En este ranking, Colombia ocupa el sexto lugar, solo superado por Bolivia, Ecuador, Uruguay, México y Costa Rica. Esta medición se hace teniendo en cuenta la demanda por parte de los consumidores, su disposición a la digitalización, el uso de pagos electrónicos, la sofisticación de la infraestructura para las transacciones, el entorno institucional para la digitalización y la innovación.

Bhaskar Chakravorti, decano de Negocios Globales en The Fletcher School, explicó que si bien la región se ha beneficiado de una expansión en la infraestructura de telecomunicaciones, pues hay alta penetración de internet y de celulares; lo que falta es capacidad para que más personas y comercios puedan hacer y recibir pagos digitales.
“El ecosistema ya está listo, pero debe trabajarse más en temas de confianza por parte de los usuarios. El reto es que la gente se sienta más cómoda con el e-commerce, con usar el teléfono para hacer pagos”, dijo.

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Señaló además que, entre los temas que están limitando el crecimiento de las transacciones electrónicas están la intermitencia o falta de disponibilidad de conectividad a internet en muchas áreas, así como la desigualdad en el ingreso, que ha dejado por fuera a muchas personas de menores ingresos. Igualmente, mencionó los altos niveles de informalidad que tienen la región, particularmente en países como Colombia, y que por esta causa menos personas de las que debieran pagan impuestos y es muy fuerte la presencia del efectivo.

Recordó que esos altos niveles de uso del efectivo en los países están correlacionados con mayor incidencia de corrupción, deficiencias en transparencia y debilidad en las instituciones.

Adicional a esto, el académico subrayó que es clave que en la región se apoyen más en los emprendimientos, y que hayan más políticas para mejorar la inclusión digital y financiera.

TECNOLOGÍA SIN CONTACTO, PUENTE AL MUNDO DIGITAL

Aunque en la región el 85 por ciento de las transacciones sigue haciéndose en efectivo, hay unas condiciones que permitirán el crecimiento de los pagos electrónicos, como la evolución digital y la inclusión financiera.

Rodolfo Durán, vicepresidente de Desarrollo de Mercados y Aceptación de Mastercard, considera que una de las claves para avanzar más rápido es el uso de la tecnología de pagos sin contacto, “que se convierte en una conexión entre el mundo físico y el digital”.

En Latinoamérica, solo el 1,3 por ciento de las transacciones con tarjeta se hace sin contacto, cifra que luce baja por la poca adopción de esta tecnología en México y Brasil.

Sin embargo, en Colombia ya superan el 17 por ciento, gracias a que este tipo de pagos se están masificando en transacciones recurrentes como las del sistema de transporte público en varias de las principales ciudades.

Por eso, una de las claves para seguir avanzando en este frente es que exista un ecosistema completo, que incluya no solo a los bancos que emiten las tarjetas y las firmas procesadoras de pagos, sino también por el lado de la aceptación, con más comercios que permitan esta tecnología para hacer micropagos.

Luisa Gómez Rodríguez
Miami*
*Por invitación de Mastercard

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