Empresarios rompen las barreras de la discapacidad

La señora, distraída buscando algo en su bolso, le preguntó al cajero que cuánto era su cuenta. El no le respondió. Ella levantó la cabeza y le volvió a preguntar. Nuevamente él no le contestó. Rápidamente, el empacador, le dijo la cifra. Con ojos de molestia, miró al cajero como haciéndole el reclamo por no haberle hablado. Pero pronto vio un botón en su chaleco: “Soy sordo...” Ella bajó la guardia y le sonrió.

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octubre 29 de 2005 - 05:00 a.m.
2005-10-29

Mientras le deban las vueltas, miró con atención hacia otras cajas y vio a un empacador hablando con señas. “Me sorprendió, uno sabe que existen las personas sordas pero uno no las ve”, comentó la mujer.De eso se trata el esfuerzo que instituciones como Teletón, el Comité de Rehabilitación de Antioquia (CRA), la organización Best Baddies, Tejido Humano y otras fundaciones y ONG están haciendo: hacer visibles a las personas con discapacidad, integrarlas a la sociedad y buscar oportunidades para que demuestren que tienen habilidades y talentos para ser productivos.En este trabajo de sensibilización hacia la sociedad y el sector empresarial, comercial e industrial, llevan décadas, pero en los últimos cinco años han comenzado a sentir mejores resultados.“Siempre logra uno un puesto de trabajo aquí, otro allá, pero nunca habíamos tenido algo masivo como poner 10 o 40 empleados en un empresa”, dice Jorge Franco, director de Teletón.Franco se refiere a los convenios que ha firmado recientemente con empresas como Carrefour, Fritoley e IBM para apoyarlos en el proceso de contratación de varias personas con discapacidad.Entidades como Teletón y el Comité Regional de Antioquia se encargan de hacer análisis de los puestos de trabajo que tiene una empresa, para determinar tanto las habilidades y conocimientos que requiere la persona como las condiciones físicas del lugar para desenvolverse en él (si tienen ascensor, rampas, baños amplios, cómo son los accesos, etc.) y así sugerirle en cuales puestos podrían desempeñarse personas con algún tipo de limitación. “Las empresas se preocupan por tener que hacer acondicionamientos físicos, pero no se trata de eso. Si no tienen un ascensor no se piensa en una persona en silla de ruedas, pero sí en una que utilice una muleta o una prótesis”, comenta Jorge Franco.De lo que se trata es de abrir las puertas. “Lo importante es que se les brinde la oportunidad de presentarse al cargo al igual que otras personas sin discapacidad. Ya ellos se encargan de demostrar sus habilidades, conocimientos y capacidades para ejercerlo. Pero el primer paso es que los dejen participar en los procesos de selección”, agrega Angela Giraldo, del CRA.MARCANDO TARJETA En Colombia no hay estadísticas confiables de cuántas personas con discapacidad hay. Esa es parte de la tarea que está haciendo el censo que se adelanta actualmente. Pero según la Organización Mundial de la Salud, se calcula que entre un 10 a un 12 por ciento de la población sufre algún tipo de discapacidad. Según Franco, este índice aumenta en Colombia a cerca de un 15 por ciento por cuenta de la violencia y el conflicto armado.Por su parte, la Organización Mundial del Trabajo, afirma que el 80 por ciento de estas personas, en los países subdesarrollados, está desempleada.En este momento, la cadena de supermercados Carrefour lidera en Colombia el proceso de inclusión de personas con discapacidad en el sector productivo el mundo con 101 empleados con discapacidad sensorial (ciegos y sordos) y física (falta de un miembro o parálisis de los mismos) que trabajan en todos los almacenes del país,tanto en las oficinas como en las tiendas. Entre ellos, 40 son soldados que han sufrido los rigores de la guerra. “Son muy buenos para el área de vigilancia en los circuitos cerrados de televisión, por ejemplo”, dice Nicolás Umaña, gerente de comunicaciones de Carrefour.En mayo de este año comenzaron el programa con personas sordas. Contrataron 25 para cargos como cajeros y empacadores, quienes recibieron la capacitación como cualquier otro empleado. Al tiempo que ellos aprendían sus funciones, un grupo de 15 ejecutivos también aprendía algo nuevo: el lenguaje de señas para poder comunicarse con ellos.“Vinieron instructores del Insor y durante un mes, dos horas diarias, nos enseñaron el abecedario y cómo hacer las señas bien para evitar malinterpretaciones y confusiones”, comenta Jazmín García, supervisora de cajas.Conseguir trabajo fue una gran alegría para Ricardo Quitian, el cajero de 23 años que no le contestaba a la señora. Nació sordo porque a su mamá le dio una enfermedad eruptiva durante el embarazo.Aunque quiere ser fotógrafo, esta es una buena oportunidad para él. Moviendo sus manos, señas que Jazmín traduce, dice: “me aburría mucho sin hacer nada. Al principio me confundía un poco, más por los nervios, pero ya me acostumbré. Nos enseñan cosas, hoy estuvimos en un curso sobre medios de pagos y medidas de seguridad”.Lo que todavía no ha cambiado en los cinco meses que lleva es la actitud de algunos clientes. “Son malgeniados, impacientes y siempre están de afán”, agrega.“Los clientes sufren un impacto positivo y se hacen conscientes de la realidad de estas personas, se sensibilizan ante el tema. Entre los empleados también porque de pronto ven que un limitado físico digita más rápido que ellos y se ponen las pilas”, dice Umaña.RESPONSABILIDAD SOCIAL Este es un tema que puede verse muy bien dentro del balance social de una empresa, de hecho hay incentivos fiscales para las compañías que contraten personas con discapacidad. Así lo ven en IBM pero van mucho más allá. “También lo vemos como un imperativo de negocio. Las personas que forman parte del grupo de discapacitados son valiosas porque además de su talento y contribución, permiten fortalecer nuestra capacidad de innovación y competitividad, ya que ellas reflejan la realidad y las necesidades del mercado y de nuestro clientes potenciales”, dice Lilia Otoya, gerente de recursos humanos de IBM, empresa que cuenta con un cinco por ciento de personas con discapacidad en su nómina.Allí fue el único lugar en el que Fabio Pradilla, ingeniero mecánico con especialidad en gerencia de proyectos pudo emplearse después de los problemas de movilidad que le dejó una caída desde un sexto piso. “Inteté ser independiente y no fue fácil, pero cuando buscaba trabajo ni me recibían la hoja de vida o me ofrecía trabajo muy por debajo de mi perfil”, comenta.En IBM no tuvo problemas con su silla de ruedas. A nivel mundial la compañía diseña sus edificios pensando en las personas con discapacidad: hay rampas, baños amplios, los ascensores y letreros también están en sistema braille.Si para las personas con limitaciones físicas tampoco es fácil encontrar trabajo, es mucho más complicado para quienes tienen una discapacidad cognitiva (problemas de aprendizaje) o mental (ezquizofrenia, depresión profunda, etc.).La fundación Best Baddys, que busca amigos para las personas con discapacidad cognitiva, adelanta un proyecto piloto con Alkosto para que jóvenes con retardo mental puedan ser empacadores en sus almacenes. Desde hace un mes, cinco muchachos van los sábados a cumplir con esta función.“Tal vez se pierda un poco de eficacia al principio pero es un esfuerzo que hay que hacer, hay que volverlos visibles, integrarlos y aprovecharlos como una fuerza laboral que son”, dice Luis Alberto Yepes, gerente de Alkosto.Los cinco jóvenes están muy contentos con su labor. “Lo más rico son las propinas”, dicen porque con lo que se ganan están aportando a su casa.“Yo le doy la plata a mi mami para ayudar con los gastos de la casa y ella me compra discos”, dice María Fernanda Torres.El desconocimiento y la ignoracia sobre lo que pueden hacer las personas con discapacidad son las principales barreras que enfrentan las organizaciones a la hora de sensibilizar a los empresarios sobre la inclusión laboral. Preguntas sobre si son capaces, las adecuaciones que hay que hacer, la parte legal para su contratación son lo que más les preocupa, pero para todo ello hay una respuesta positiva. 70 por ciento de l a población con retardo mental puede desarrollar una vida productiva. Esto implica aprender un oficio, trabajar, cumplir con un horario y unas responsabilidades como cualquier otra persona. Entre más grados de autonomía y autocuidado alcancen, mayor será su independencia para desempeñarse tanto en aspectos sociales como laborales. - AMIGOS DEL ALMA: CAPACIDADES COMPAÑÍA. Best Boddies, o Amigos del Alma, es una organización que nació en 1989 en Estados Unidos con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad cognitiva, proporcionándoles la oportunidad de una amistad uno a uno que les permita integrarse a la sociedad, hacerse visibles y tener empleos remunerados. En este último renglón están adelantando el programa piloto con almacenes Alkosto para vincular a jóvenes con discapacidad cognitiva en sus tiendas como empacadores. En este momento son cinco muchachos que van los sábados y el próximo mes entran otros cinco. Una persona de la organización presta apoyo en el almacén a los jóvenes.

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