Entrenamiento para ser papá y mamá

Es indiscutible que la pareja y el ginecólogo son las dos personas más importantes durante un embarazo. El primero, por constituirse en su aliado emocional y afectivo en esta dulce espera, y el segundo, por ser su guía en los cambios físicos, dolencias e inseguridades frente al reto que la maternidad le impone.

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febrero 28 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-02-28

El profesional es quien remite a los padres al curso de preparación para la maternidad y la paternidad, que usualmente comienza en la semana 28 de gestación y que de unos años para acá incluyó un elemento importante en su orientación: la participación del padre en el proceso de embarazo, su presencia en el parto y su papel como cuidador desde el primer instante de vida de su hijo. Este entrenamiento para ser padres es tan válido en la espera del primer bebé como en los siguientes embarazos, “pues siempre van a existir dudas y necesidades nuevas”, dice Ana María Pazos, jefe de enfermería de la Unidad de Cuidado Obstétrico de la Clínica Reina Sofía. En este contexto, la preparación física, cognitiva y emocional de la gestante, y también de su pareja, es una prioridad, pues garantiza el bienestar del bebé que viene en camino. “Hemos tratado de que el padre esté en el curso con el fin de sensibilizarlo frente a la importancia de su papel y de que haga presencia en la sala de partos. Le damos la libertad de decidir si quiere estar en el nacimiento de su hijo -aunque esto también depende del criterio del obstetra- y le explicamos que no tiene que ver situaciones que no desee; su tarea es acompañar a la mujer para brindarle tranquilidad”, explica Sandra Zorro Cerón, sicóloga de la Unidad de Medicina Materno Fetal de la Clínica Reina Sofía. No se trata, entonces, de contarle únicamente a la futura madre aspectos básicos de la maternidad y la lactancia, y de indicarle cómo respirar en el parto. Ahora, profesionales de distintas áreas le ayudan a manejar sus emociones y las de su pareja, así como resolver sus dudas y temores relacionados con el cuidado, alimentación y crianza del recién nacido y a tener control sobre su cuerpo para aminorar dolencias físicas. El curso tiene tres orientaciones: la parte sicológica y emocional de la gestante y su pareja; las recomendaciones sobre cómo respirar, relajarse y los cuidados básicos de madre e hijo, y los ejercicios que le ayudarán a mejorar su postura y a prepararla para el parto. LOS TEMORES Muchos hombres que se convierten en padres no se sienten reconocidos en el embarazo y, en el curso, se les ayuda a expresar esta sensación. El objetivo es integrarlos al proceso y explicarles que pueden ser partícipes de varios momentos, entre ellos, las ecografías y los controles prenatales, donde se convierten en testigos directos de la evolución de su bebé. También se les dice que una forma de fortalecer el vínculo afectivo con su pequeño es a través de la voz: cantarle y hablarle dulcemente mientras acarician el abdomen de mamá los une más a su hijo. De igual forma, se les enseña a ser más considerados con las necesidades de la gestante al explicarles por qué debe llegar preparada al parto. “A las parejas les ayudamos a hablar de sus emociones y a entender que son normales. En la gestación es poco lo que se puede hacer para modificar lo que la embarazada siente, pero sí es posible ayudarla a comprender qué le pasa y por qué”, explica la sicóloga Zorro. Los temores más frecuentes de la futura madre, indica la experta, son el miedo al dolor del parto, a la anestesia, al riesgo de cesárea y a su capacidad de cuidar, alimentar y criar correctamente al bebé. “Hay que hablar de lo que les angustia y lo que no. Aclarar sus dudas, explicarles cómo es el comportamiento de los recién nacidos, qué necesitan y qué no requieren tanto”, aclara la profesional. Según ella, es clave reducir el estrés relacionado con las nuevas tareas que la maternidad y la paternidad traen consigo, de manera que la pareja curse esta etapa con felicidad. Las embarazadas tienen cambios físicos y emocionales, y el conocimiento de lo que les pasa y les va a suceder las ayuda a estar tranquilas. “En esta preparación buscamos que la pareja llegue con más seguridad y tranquilidad al nacimiento del bebé y que mujer y hombre asuman su papel de manera más efectiva… para que el curso sea válido, se necesita actitud positiva y compromiso de la pareja”, comenta Ana María Pazos. A veces, dice, las madres se llenan de miedos transmitidos por otras gestantes. Por eso, se les explica que cada proceso es individual y que existen herramientas que le ayudan al cuerpo a llevar un trabajo de parto tranquilo. Respirar adecuadamente, relajarse y sentirse cómoda, explica Pazos, son tres maneras de proporcionarle alivio a la madre y evitar que las contracciones le causen molestia. La respiración y la relajación -agrega- ayudan al autocontrol de las emociones, a que el bebé reciba mayor aporte de oxígeno y a que la mujer tenga mejor rendimiento físico. Una buena respiración significa inhalar lentamente aire por la nariz y exhalarlo por la boca como si se estuviera apagando una vela (respiración abdominal), y es útil en el momento de las contracciones. Para respirar adecuadamente ,la mujer debe relajarse, pues la respiración en el trabajo de parto implica concentrarse mentalmente. Una gestante estresada respira rápido y puede hiperventilar, trasbocar y sentir mareo. Otros temas que se abordan en el curso: - Lactancia. Es un proceso natural, pero contempla aspectos que la gestante debe aprender con un experto en el tema. - Nutrición. Alimentación adecuada durante los nueve meses. - Manejo del bebé. Se le explican los cuidados básicos del recién nacido y se despejan dudas. - Autocuidado posparto. Además de cuidarse físicamente, la mujer puede recibir apoyo del padre en las tareas del hogar y en el manejo del bebé para que ella descanse. Saber de todo un poco '' A las parejas les ayudamos a hablar de sus emociones y a entender que son normales.” SANDRA ZORRO, SICÓLOGA El ejercicio ayuda a la embarazada Dentro del curso existen ejercicios claves que, idealmente, deben realizarse con grupos pequeños de gestantes (entre tres y seis mamás), acompañadas de sus parejas, y que sean autorizados por el ginecólogo y supervisados por un profesional de la salud. La actividad física durante el embarazo fortalece los músculos que van a soportar el peso del bebé y que en su momento van a ayudar al trabajo de parto. De igual forma, indica la terapeuta física Carla Milena Hidalgo, mejora la capacidad respiratoria de las gestantes. “La mamá suele cambiar el patrón respiratorio y deja de utilizar el fisiológico por uno superficial, sintiéndose ahogada”, dice la terapeuta. La idea es que la mujer haga ejercicio diariamente, de 15 a 20 minutos, y aumente cinco semanales hasta llegar a los 45 minutos diarios. Cada ejercicio debe hacerse con 5 a 10 repeticiones, cada una de 5 a 20 segundos de duración. Las terapeutas dividen el ejercicio en tres fases - Calentamiento. Puede ser una marcha lenta acompañada de música o movilidad articular (cuello, cabeza y extremidades). Dura 10 minutos. - Estiramiento. Ejercicios aeróbicos de bajo impacto que mejoran postura y fortalecen los músculos de diferentes partes del cuerpo. - Relajación. Se facilitan los medios necesarios para que la mujer y su pareja se relajen: música suave, ambiente agradable y sonidos relajantes.WILABR

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